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Llamé a mis papás y les dije ¡Me quedo en Mendoza!

La semana se cumplió, mi amiga se volvía y recuerdo que cuando la acompañaba a la terminal, iba decidida a quedarme. Conseguí un trabajo en San Rafael, a mis viejos les dije que me lo habían ofrecido pero NO, yo lo había buscado. Era de camarera en un bar. Me venía genial, de día recorría, aprendía y de noche trabajaba. Llamé a mis papás y les dije ¡Me quedo acá! ¡Es mi lugar en el mundo! Vuelvo en Marzo… obviamente se pusieron como locos. Nunca fui muy rebelde ni nada pero sí, apagué el teléfono y lo prendí a los dos días. Había nacido una ¨nueva Agustina¨. Estaban muy enojados, querían ir a buscarme, mandarme a la policía.

El shock de volver a N.Y es grande

Pasé de 45 grados y cortes de luz a -18 de sensación térmica y veredas resbaladizas. New York está atrapada en una ola de frío polar que azota a prácticamente todo el país. La calefacción no da abasto por la noche y uno se encuentra tiritando y enroscándose en más mantas. Salir a la calla a la mañana es toda una lucha. Mis mejores amigas en este momento son las calzas térmicas que me acompañan debajo de mis jeans y debajo del piyama desde el martes (¡menos mal que compre varios pares cuando me mude en el 2010!). Se espera que nos golpee una gran tormenta de nieve. Por un lado estoy como una nena chiquita esperando jugar a guerra de bolas de nieve. Por otro lado soy como un oso que se quiere meter a hibernar.

Floripa Vs Capo Polonio y los 2 tipos de turistas argentinos

Cuando se recorren los 1200 km que separan a Cabo Polonio de Florianópolis, es imposible imaginarse el abismo de diferencias que se encontrará. ¿Se trata sólo de hábitos brasileros como la venta de cocos en la playa, el queijo quente y las aguas ligeramente más cálidas? No. Nada de eso es significativo al lado de la verdadera diferencia: las marcadas diferencias de perfiles entre el turista argentino que visita uno y otro sitio.El turista de Floripa antes que argentino es argento; es el que tarjetea y termina de pagar las vacaciones 2013 en junio del 2014. El que sacrifica conduciendo 22hs porque «hasta las piedras ganan», el que está convencido que el portugués es un desviación del español.

Hace 35 a la sombra e insisten con el verano como "época de balances"

Los aires acondicionados, las piletas y las terrazas se vuelven objetos de deseo. La ropa se aliviana y se acorta. Y todos, en mayor o menor medida, soñamos con estas tres cosas: cerveza fría, helado, vacaciones. Pero también el verano nos vuelve autocríticos y exigentes. Nos dejamos afectar por dicotomías contundentes. Por extremos extremistas. Por ejemplo: “aquello que tenemos” y “aquello que nos falta”; “las metas cumplidas” y “las metas que quedaron sin cumplir”.Y lo cierto es que aunque hayamos hecho un montón- pero un montón- de cosas, siempre queda un manojo de asuntos por abordar,

¿Ud es sommelier? Sí, respondo ¿Pero cuántos años tiene? ¡Es joven!

¿Ud es la sommelier? Sí, respondo. Pero es joven ¿Cuántos años tiene? Al principio respondía 18, ahora 25, pero siempre la pregunta siguiente es: ¿Cómo decidió que quería ser sommelier tan chica? Bueno, todo se remonta al año 2003. Mis padres acababan de separarse y mi papa decidió que yo elija el lugar para vacacionar. Elegí Mendoza. En aquel momento tenía 15 años y vivía amores platónicos constantemente, y fue así que uno de estos chicos que me gustaban se iba a Mendoza de vacaciones (yo no sabía ni cuándo ni a que parte) pero en mi imaginario pensaba que si iba me lo encontraría.

A propósito de la foto inédita que apareció de Lady Di con otro hombre

Jugar a que nos descubren, a maquinar un misterio con la superposición de nuestros sweatercitos de cashmere, nuestros relojes, me gusta que elaboremos la elegancia para cuando lo prohibido se abra paso: lo prohibido es mi regalo para el futuro, me doy cuenta, por esa cámara ahí, ahora, por esta alegría por lo in fraganti, presiento que los bordes del protocolo son mi fetiche, me va bien con los bordes, sacan lo mejor de mí; las reglas, la rispidez. Cuando el empapelado rococó no alcance para agobiarme, voy a casarme con un príncipe de orejas grandes para la televisión mundial. Largos de falda convenidos, custodios, hijitos nobles.

Proibito, en italiano

Al traer el pan, Mario nos preguntó de dónde éramos. “¡Messi, Maradona,Tango!”, exclamó al saberlo. Y rápidamente un hombre de la mesa de al lado se unió a la conversación. Era Roque, nacido en Sicilia y cantante de ópera. “Bariloche: bello bello”, dijo antes de pasarse veinte minutos recitando con ademanes un fragmento de la Divina Comedia. Luego, Mario nos contó que trabajaba ahí desde hacía treinta años, que las pastas eran todas caseras y que no se iba a morir sin antes viajar a nuestro país para conocer a las mujeres argentinas.

Primer chapuzón de verano

En la costa de Zapallar, un elegante pueblo en la región de Valparaíso, me abrazan montañas con casas mediterráneas, el océano pacifico, bosques de pino y flores de todos los colores. La naturaleza, claro, la mejor paisajista de todos los tiempos. Apoyo la espalda en la arena, cierro los ojos y escucho los gritos de la gente que está en el agua. En minutos, pienso, voy a hacer lo mismo. Lo vengo planeando desde Buenos Aires. Cuando en los primeros días de noviembre, decidí hacer justicia y no dejar que el verano me robase toda la primavera. Antes de viajar a Chile, le dije a mis amigas “voy a ir a la playa y no pienso salir del agua”. Porque el calor húmedo y sofocante de la ciudad hace que una brisa cotice en Wall Street.

Cuando ponerse la gorra no te hace más elegante

Vas a uno de esos cines en cadena, tan necesitados del ángel de un antiguo Atlas Santa Fe o Splendid. Te encontrás con un cartel que reza: “Prohibido ingresar con comida que no sea comprada en el candy’s (sic) del cine”. Aturdido al principio por el reemplazo con una palabra foránea de la ya foránea “kiosco”, me concentro luego en el acto de censura propiamente dicho. ¿Qué? ¿Me vas a revisar la mochila a ver si tengo un paquete de mentolados? ¿Me vas a someter a un detector de garrapiñadas? Quizá haya agentes de civil en la sala que se te aproximen en el medio de la proyección y te susurren al oído “Te vi. Ese chocolate aireado no es de nuestro candy’s”.

Si pasan por Nueva York no dejen de visitar Williamsburg

Apenas uno cruza el agua – el subte va por debajo del río, cosa que aun no supero por la claustrofobia que me da – todo es tranquilidad. Los restaurantes no te tiran la cuenta para que te vayas rápido, no hay guerra de bocinas entre autos, es mucho más barrio y menos gran ciudad. Aunque tiene la comodidad y magia de ambas. Lo interesante del barrio es que mezcla arquitectura nueva y vieja. Brooklyn solía ser una zona industrial y aun se mantienen grandes galpones de fábricas que ahora por dentro son galerías de arte, negocios de ropa o incluso modernos lofts.