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¿No se trataba, justamente, de mandar algunas cosas a volar?

Mientras lo miraba quemarse, sentí unas ganas locas de reírme de mi misma. Y de ese ritual que estaba haciendo, tan concentrada. Recuerdo que pensé: ¿Si soltar es tan importante y nos hace tan bien, por qué no lo hacemos más seguido? ¿Si esos puntos que anoté con mano firme son cosas que quiero dejar atrás, qué me lo impide? ¿De qué o de quién dependo? ¿De un eclipse? ¿De un papelito? ¿De una birome? ¿De un encendedor? Claramente decidir qué soltamos y cuando lo hacemos está en nosotros. Y lo mejor es que tenemos la libertad y la capacidad de hacerlo a piacere (lo cual no quiere decir que sea fácil).

Suma y resta de los casamientos

Resta: poner a un familiar a dirigirle unas palabras a los novios. El discurso será desajustado, tendrá pretensiones humorísticas para terminar revelando datos incómodos de la pareja, será demasiado largo y pesado o demasiado corto y decepcionante. Si tienen mala suerte, quizá les toque una abuela medieval con una visión apocalíptica del matrimonio como me tocó a mí. Según ella, la vida conyugal consta de tres etapas, cada una más frustrante que la anterior. Primero todo está bien mientras ella LE cocine, LE planche las camisas, LE lave etc. (en tren de lo anticuado se podría agregar: LE cuide los caballos para que él parta a las Cruzadas)

Un eclipse, un papelito, una birome y un encendedor

¡Listo! No había tiempo que perder. Mientras él terminaba su cigarrillo agarré mi teléfono y me puse a investigar, a toda velocidad. En el muro de Mery (personaje entrañable si los hay, que suele compartir información nutritiva para el alma), leí: “Hoy. Eclipse solar más Escorpio alrededor. Momento de reflexionar sobre lo que queremos que desaparezca de nuestras vidas. ¿Qué queremos iluminar? ¿Qué queremos que salga a la luz? Muerte y renacimiento. A las 17:00 escribir en un papelito lo que no queremos más y después prenderlo fuego.

La muestra de Alberto Giacometti en PROA es fundamental

Altas, flacas, ásperas, solitarias, lánguidas y eufóricas a la vez, las figuras de Giacometti (1901-1966) caminan sin parar. Sus bustos, rugosos, individuales, únicos, tomados por sentimientos y revestidos de emociones, son a la vez que observan ese mundo veloz y peligroso por el que se mueve. Contemplar su territorio es sumergirse en una ciénaga de propuestas en donde la imagen que contemplamos nos pregunta, con respeto, provocando admiración y sorpresa. Es la irrupción del vacío, del silencio, de la subjetividad, y de la peculiar y singular manera de representar la figura humana.

Noviembre para quemar las naves, los botes, los tostados

Acudo al decálogo para salir del mal momento. Tomarme un Campari Cooler en Isabel. Es el único ítem de mi decálogo. Envuelvo un libro prestado en papel madera, escribo la dirección de Mar del Plata de mi ex, que la letra no tiemble; allá vas Saramago despachado por correo. Pienso: lo bueno de enamorarse de alguien poco afectuoso es que te permite suponer más emoción de la que está sobre la mesa, que la falta de amor es un problema de orden expresivo. A pasitos de la sucursal del correo argentino, concluyo: es increíble que los sobres todavía se puedan pegar con saliva.

Tal vez los grandes amores sean así, como los cortes de pelo: irreversibles

Era hora de cortarme el pelo. Estuve esquivando la peluquería por meses, pero acá estoy, en la silla de lavado, con la nuca inclinada y casi rota, mirando las manchas del techo y algunas telarañas; rodeada de peluqueros chupamedias para los que siempre quedo divina y te veo la próxima, diosa. Son coloristas de la realidad, profesionales de la diplomacia, jardineros de las puntas florecidas que nunca mueren. Hoy me lava la cabeza Daniel, Dani, un morocho que es muy parecido a Lorenzo Lamas que según dicen en la recepción, cuida mucho a las clientas, te va a encantar.

Por culpa de Sandy, 14 días sin luz, agua ni calefacción. Pero N.Y se puso rápido de pie

Cuando nos dimos cuenta que estábamos en la zona de evacuación no entramos en pánico. Novio se ocupo de buscar un cuarto en el mismo hotel donde se estaba quedando su madre, o sea, iba a conocer a mi suegra en el medio de un huracán. Empacamos ropa para tres días y emprendimos nuestro viaje a pie hacia el hotel. Apenas salimos del edificio vimos a un patrullero frenar frente nuestro y a través del altoparlante anunció que estábamos en zona de evacuación y que debíamos dejar inmediatamente nuestras casas. Ahí nos cayó la ficha, breve ataque de pánico.

Escenas recurrentes cuando llega el calor agobiante

Aparecen personas desparejamente quemadas. Manchas como las del mapa físico de la Argentina (ese que te marca con colores las montañas y las mesetas). La irregularidad te indica dos cosas. En primer lugar, la gente que está sola y no tiene a nadie que le ponga protector en la espalda. En segundo lugar, te señala a la gente que se hace la sofisticada y cree que domina el arte de la protección solar, untándose filtro 15 en los brazos, 25 en las piernas, 5 en la cara y así sucesivamente hasta el desastre indecible.

La fantasmagoria del artista total Bolstanki en el Hotel de Inmigrantes

El Proyecto Boltanski Buenos Aires es una presentación múltiple y simultanea de instalaciones y proyectos site specific. En cuatro puntos, el artista explora los archivos de la inmigración, instala un homenaje a Jorge Luis Borges y presenta una antológica, recorriendo su cuerpo de obra con marcado latido autobiográfico. Migrants es el nombre de la intervención – instalación que Boltanski ideó para la Ciudad y para por primera vez realizar una muestra en el Hotel de Inmigrantes. Allí nosotros, los espectadores, somos sorprendidos en nuestro tránsito, en este vasto edificio en ruinas

"Me niego a reconocer la existencia de imposibilidades"

Hola a todos. Este es un post bastante esquemático en donde transcribo frases de emprendedores empresarios históricos y muy conocidos– Henry Ford y Donald Trump – que me gustan y me vinieron bien y creo que pueden servirle a mucha gente. Algunos consejos, por ejemplo los de Trump, son básicos pero súper verdaderos a mi modo de ver las cosas. Empiezo por los del gran Ford.