Entonces mi mente, sin pedirme ningún tipo de permiso, dibujó dos círculos: el más pequeño decía your comfort zone (tu zona de confort) y el más grande, que estaba bastante separado del primero, where the magic happens (donde sucede la magia). ¡Y voilá! ¡Apareció ese dibujito, que está tan de moda! Inmediatamente me imaginé saliendo de la cama enfundada en un atuendo sensual, con el pelo perfecto, cual heroína (Wonder Woman o Beatrix Kiddo, lo mismo da); agarrando un vaso regordete, dos hielos y una medida de whisky (de desayuno); pegando ese esquemita en la pared y llenándolo de dardos. Sí. Eso. Hasta hacerlo parecer un colador de papel.
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Mi opinión sobre algunas noticias insólitas
“Científicos afirman haber descubierto la fórmula de la felicidad. P + (5.E) + (3.H) donde P significa características personales como la adaptación; H significa necesidades prioritarias, como cubrir tus expectativas profesionales y E significa Existencia y refiere a tu estado de salud física, emocional, las amistades”. Listo, ya está la fórmula de la felicidad. Nadie puede decir que es relativa. Peor es la fórmula de la felicidad para el psicoanálisis: cada año el valor de la consulta multiplicada por dos.
¡Si llegan a ser los dueños de Petrus o Lepin me muero acá!
Fue así que viajé, luego de ganar mi primer concurso como mejor sommelier del país en el 2008 (le dedicaré a eso algún post futuro). Recuerdo cuando me tomé el tren de Paris-Bordeaux y llegué a la estación. Me fue a buscar Fiona, nos abrazamos como si nos conociésemos de toda la vida. Y ahí estaba, en la casa de ellos, con amigos de todo el mundo, gente de NYC, de Bélgica, una enóloga de Borgoña, una productora de aceite de oliva de Toscana, gente, chicos, familia, todos juntos para cosechar.
Un día hubo un click y entendí todo
Por día cataban 5/7 flights de 5 vinos cada uno, osea un promedio de 30 vinos por mañana durante 4 meses. Les entregaba las fichas de cata y puntaje al jurado, los escuchaba debatir si tenían mucha diferencia entre un puntaje y otro y llegar a un acuerdo y lo más gracioso era que ellos no sabían que vino estaban catando y yo sí. ¡Me sentía Bob Esponja! Jajaja. Yo cataba todos los vinos con ellos pero, ni mu…no podía decir nada, ni me atrevía ya que no me sentía segura. Y de repente, un catador decía: «esto es salteño, de cafayate, 100% y sí, era así! Y pensaba… ¿Qué onda? Cómo hacen?
Un cuento de nadas
Cómo fue que no perdió mi número, yo siempre pierdo los números, es mi protección. el deseo es algo que se esfuma o que se acobarda con malos entendidos, entonces salí, me puse las medias negras con calado de flores que también dan algo de abrigo y cuando tomamos esos tragos que tomamos, algo con vodka y ginger ale y quizás hubo ron, él supo ser dulce y atinado en la elección de los recuerdos, arrastró mi silla y entré en la órbita de su olor que antes fue algo mío, químicamente, en parte, una nota de mi perfume personal, y quedé pegada a su jean y me hizo ver sus ojos negros muy de cerca, nunca aprobé esos pases bruscos.
Los bomberitos de New York, tan efectivos y lindos
Ya está haciendo un poco más de calor así que decidí ponerme pollera y plataformas para ir a la oficina. Subí al ascensor, apreté planta baja y me puse a chequear mails cuando de repente, se frena todo.Cuestión que al tocar el botón de timbre no solo alertás a los vecinos sino que también llama al servicio de 911.Me conecto con los bomberos de Brooklyn que corroboraron la dirección y dijeron que me venían a sacar de inmediato.Me quedé en una esquina del ascensor esperando. ¿Vendrán? ¿Cuánto tardarán? Traté de llamar a novio pero no tenía señal. “Gordo, están viniendo los bomberos a rescatarme” le dije por sms.
¡Caramba! ¿Será que en el plano de los sentimientos la mayoría de las palabras sobran?
Últimamente me encuentro pensando – con frecuencia – en todo aquello que probablemente se pierde con cada intercambio; en todo lo que queda afuera por complejo, por subjetivo, por personal, por único, por intransferible. Adoro las palabras, pero desde hace un tiempito sospecho que hay rincones de nuestra esencia a donde no llegan. Las palabras que tenemos en nuestro idioma para intentar delinear este sentimiento son pocas. A grandes rasgos pareciera que hay solamente dos niveles de amor: uno más masivo, que se expresa con un “te quiero”, y uno más especial, más exclusivo, más intenso, que se expresa con un “te amo”. Fin. O lo uno, o lo otro. Me puse a investigar un poco sobre el asunto.
Una zona muy delicada
El médico de guardia, consultorio cinco, pidió que me acostara en la camilla y obedecí, qué otro remedio; las piernas se pegaron a la cuerina clara y los pies quedaron en el aire. Despegó la servilleta de mi mano. El doctor era joven, de menos de treinta, y lindo, pelo oscuro y cuerpo atlético, la expresión de deidad indiferente de los que no duermen, de los que de vez en cuando aciertan diagnósticos. Con la anestesia, entonces ocurrió: de repente estoy frente a un barman que usa un mortero para aplastar hojas de menta, elige una botella y revuelve los licores.
Los 3 infaltables del Bafici que siempre se repiten
En un alejado paraje de Irán, el director nos invita a conocer el recorrido que hace diariamente un campesino para llevar leña a su hogar. El director no se muestra especialmente preocupado por el hecho de que en el recorrido no acontece nada. La película muestra cómo la tecnología occidental fue penetrando en un rincón tan remoto del planeta y el protagonista narra bellísimamente la forma en que su vida se vio modificada abruptamente por el descubrimiento de las ortodoncias removibles. El film termina en un momento desesperado en que un público confundido decide escapar de la sala y no volver a ver cine independiente iraní nunca más hasta el próximo festival.
N.Y nunca para, pero el cuerpo lo pide. Por eso terminé en Nassau, Bahamas
El agua es turquesa, la arena blanca y la brisa constante hace que sea la situación perfecta para dormir siesta. La realidad es que Nassau no es el destino ideal si se quieren hacer muchas cosas. La isla tiene tres puntos turísticos que pueden ser vistos en literalmente una hora. Los negocios cierran súper temprano (5pm la gran mayoría) y esta súper americanizado. Frente a nuestro hotel teníamos un Dunkin Donuts, un McDonalds y un local de pizza. Igualmente, dado a que nuestro plan era dormir como morsas, tirarnos al sol como lagartijas y comer cual chanchitos, la pasamos fantástico.