Picnics, vinazos y atardeceres entre viñedos: cómo se vive este verano en Costa & Pampa, la primera bodega del mar en Chapadmalal

Esta temporada, el plan con vino le suma algo distinto a la vida de playa/Desde un tapeo al sol hasta un after beach con música y picada, hay actividades para disfrutar de la bodega más de una vez/ Un blend ideal entre vida de campo, aire de mar y experiencia mendocina.

Hace pocas semanas empezaron a inaugurar las actividades que van a ofrecer a veraneantes y locales los próximos meses de calor.

Picnics, vinazos y atardeceres entre viñedos: cómo se vive este verano en Costa & Pampa, la primera bodega del mar en Chapadmalal. Por Lenchu Rodríguez Traverso.

Si te digo que hoy hay una bodega funcionando, haciendo vinos que se ofrecen en restaurantes con tres estrellas Michelin, abriendo sus puertas al turismo enológico… y está en Chapadmalal, muchos probablemente piensen que se me mezclaron los cables. Pero no, es real. No todo el mundo sabe de la existencia Costa & Pampa y sus 26 hectáreas que ya están dando vinos muy interesantes a solo seis kilómetros del mar

Es la primera bodega con influencia oceánica de Argentina: una pionera. Y muy probablemente, es quien siente las bases para inaugurar una nueva región vitivinícola en la costa, una especie de Mendoza pero mucho más cerca de Capital. La combinación de sus suelos, la humedad, la cantidad de agua de lluvia y los vientos – con un know how que tomó como referencia a Nueva Zelanda y Galicia -, da vinos de características únicas y una expresión del terroir muy marcada. La jugada arriesgada de Trapiche en el 2009 – su bodega madre -, terminó en un golazo. 

«Los fines de semana de verano, suman a la tardecita un plan bien after office: los Atardeceres Costa & Pampa. Copa de vino en mano, sale una recorrida por los viñedos mientras baja el sol y se termina con música, degustación y una picada, en un clima bien relajado y de disfrute. Cuenta como un after beach diferente, ¿no?…»

Después de varios años de ir trabajando los vinos que querían – la primera cosecha la hicieron en el 2012 -, hoy tienen el tiempo y las ganas de enfocarse en algo más: recibir gente y ofrecer una experiencia enológica, distinta a la mendocina. Con MALEVA visitamos la bodega, recorrimos los viñedos junto a su enólogo Ezequiel Ortego y conocimos las propuestas que armaron para quienes quieran sumar un “plan vinito” a sus vacaciones este verano.

Actividades: un blend de vida de campo, aire de mar (pero con alguna influencia cuyana).

Las experiencias en Costa & Pampa fueron diseñadas para el tipo de público que reciben: viajeros que quieren sumarle un condimento distinto a sus vacaciones, familias que buscan descansar un rato de la playa o, quizás, algún marplatense con ganas de tomar vino en horario after office. No es Mendoza y, por esa misma razón, no ofrecen lo mismo que las bodegas cuyanas. No tienen un restaurante, por ejemplo. No hay menú por pasos ni maridaje. Su experiencia foodie más destacada es el “Picnic Costa & Pampa”, y cuando estás ahí entendés por qué es el plan perfecto para ese lugar.

Recibís una canasta y una lona para disfrutar de la picada de quesos y fiambres, una botella de vino y chocolates para coronar. Mientras, los árboles haciendo media sombra, los caballos de fondo, el sonido de los pájaros y la calma absoluta, remiten a un clásico día de campo. Es que Costa & Pampa es un blend entre tres experiencias distintas: el campo y su frondosidad, el aire de mar, y los viñedos mendocinos. 

Más cerquita del verano, alrededor de fines de diciembre, aparece en el predio otra oferta gastronómica: el food truck. Se inspiraron en “Estación 83”, la versión gastro descontracturada que convive con Espacio Trapiche en Mendoza, el gran restaurante en su bodega. Con un tapeo de empanadas, tortillas, pizzas, brusquetas y algunos sabores de mar, invitan a un plan estilo “restó al aire libre”, para sentarse en el pasto o en las mesas bajo los árboles.

Los fines de semana de verano, suman a la tardecita un plan bien after office: los Atardeceres Costa & Pampa. Copa de vino en mano, sale una recorrida por los viñedos mientras baja el sol y se termina con música, degustación y una picada, en un clima bien relajado y de disfrute. Cuenta como un after beach diferente, ¿no? 

La costa en una copa.

Ya hablamos de los planes que involucran comida – picnics, food trucks y picadas al atardecer -, pero si hay una actividad estrella en Costa & Pampa (que está disponible para hacer en cualquier momento del año, aunque en verano se disfruta más con su temperatura y el viñedo brotado) son las degustaciones. 

Por un lado, su degustación insignia, “Mundo Costa & Pampa”, donde se termina el recorrido por los viñedos con cuatro copas que atestiguan la fuerza de sus vinos oceánicos. Pueden aparecer clásicos como un Chardonnay o Sauvignon Blanc, o cepas más particulares como su premiada Albariño. 

Sin embargo, en Argentina todavía hay mucho bebedor de vino tinto exclusivamente, y la mayoría de los vinos de la bodega son blancos (con la excepción de un exquisito Pinot Noir). Pero todo está contemplado y es por eso que ofrecen una degustación alternativa: “Mar & Montaña”, donde combinan vinos propios con otras cepas tintas de Trapiche

Vinos aromáticos, con la frescura del mar (y excelentes compañeros del tiradito).

Costa & Pampa abrió las puertas de una nueva zona vitivinícola que seguramente en pocos años se convierta en otro polo de bodegas, con el grandísimo beneficio de estar a solo 400 kilómetros del centro de consumo más grande del país y contar con agua de sobra.

Sus condiciones climáticas, tan distintas a las de Mendoza, dan vinos más aromáticos, salinos y frescos, y son mucho más amigables para las cepas blancas. Los fuertes vientos de la zona descartaron del catálogo los tintos clásicos como el Malbec o el Cabernet, pero la bodega lo usó como trampolín para jugar e innovar y hoy están plantando varietales que abundan en sus zonas de referencia como Nueva Zelanda.

El éxito de sus vinos coincidió con el auge de la gastronomía marplatense. Y es así como Ezequiel Ortega fue diseñándolos para que acompañen codo a codo a los platos de mar que forman parte del ADN de la ciudad costera. Su Pinot Grigio y el tiradito de pescado – la nueva estrella de Mar del Plata – son una pareja perfecta. El dúo dinámico se puede disfrutar en restaurantes como Luna Roja – sobre una de las playas más importantes de Chapadmalal -, que ahora está en manos de una de las duplas más icónicas de la gastronomía marplatense: Fernanda Sarasa y Patricio Negro.

///

Las fotos son propias y gentileza de prensa de la bodega.