Choque de planetas: ahora las marcas más power de cervezas se inspiran en las artesanales y se diversifican / Top 6 para probar

Desde una versión «criolla» con mosto de uva creada junto al célebre enólogo Alejandro Vigil hasta versiones estacionales y combinaciones cada vez más originales y con personalidad/¿Cómo se están reinventando las grandes marcas de cerveza argentinas? ¿Por qué el boom de la birra artesanal tiene todo que ver con esta tendencia? ¿Cuáles tenés que probar? / Testimonios de los que cranean las nuevas versiones

El cuerpo de una artesanal, pero sin caer pesada: el desafío al que apuntan las marcas industriales de cerveza en Argentina.

Choque de planetas: ahora las marcas más power de cervezas se inspiran en las artesanales y se diversifican / Top 6 para probar. Por Natalia Torres.

El auge de la cerveza artesanal en Argentina empujó a los consumidores a un nivel más amplio de conocimiento especializado. De las equívocas etiquetas de “rubia”, “roja” y “negra” se pasó, poco a poco, a un vocabulario aumentado con nuevas definiciones como “IPA”, “Lager”, “Porter”, “Weisse” y decenas más, cada vez más específicas. Esos términos ya no son privativos, además, del palo artesanal. Así, por ejemplo, Andes Origen lanzó recientemente en edición limitada su variedad Criolla, una cerveza bajo el denominador “Wine Beer”, con agregado de mosto de uva criolla.

Y esta es sólo la manifestación más reciente de la influencia de la cervecería artesanal sobre el terreno industrial, la cual llevó a las grandes compañías a diversificar su portfolio. Ya en 2016, Patagonia abrió el juego con la 24.7, una Session IPA que se convirtió probablemente en la más popular de su catálogo.

“Las cervecerías artesanales fueron unas de las grandes impulsoras en promover diferentes estilos de cerveza. Contribuyeron a dar conocimiento a nuevas variedades y nombres de los que antes no se hablaba”, señala Sol Cravello, jefa de Conocimiento Cervecero de Patagonia. “El consumidor sabe cada vez más y también pide que le sigas dando información, preguntando en las redes, buscando por sus medios”, agrega. “Y nosotros como marca queremos ampliar y acercar cada vez más nuestro conocimiento cervecero a los consumidores. ¿Cómo? Ofreciendo nuevas variedades, contando sobre ellas, mostrando las diferencias, dando tours en nuestra microcervecería o haciendo charlas a través de nuestros expertos cerveceros”.

“Las cervecerías artesanales fueron unas de las grandes impulsoras en promover diferentes estilos de cerveza. Contribuyeron a dar conocimiento a nuevas variedades y nombres de los que antes no se hablaba”, señala Sol Cravello, jefa de Conocimiento Cervecero de Patagonia…»

En el 2017, mientras tanto, Imperial agregó a su oferta una IPA (India Pale Ale) a la que le siguió una APA (American Pale Ale) dos años después. “El boom artesanal destrabó un claro mensaje: el consumidor estaba dispuesto a probar nuevos sabores, aromas y tipos de cerveza”, explica al respecto Rodrigo Santillán, brand manager de la marca. “Esto también generó un desafío interesante para compañías: el de fabricar cervezas de manera industrial y lograr los atributos de espuma, sabor, aroma y cuerpo de una artesanal, con más tomabilidad y menos pesada, para brindarle al consumidor esa experiencia de bar, todos los días, en donde quiera y cuando quiera”.

En el caso de Quilmes, el acercamiento al terreno de la cerveza artesanal fue más directo y a la vez más conceptual: se unieron a los productores artesanales Mesta Nostra para una cerveza colaborativa que bautizaron como La Pinta de la Paz. La idea surgió después de una campaña de comunicación de Quilmes bajo el lema “Hecha con Cariño”, que tenía como idea central la premisa de que su cerveza estaba hecha con la misma dedicación y pasión de las artesanales. “El comercial tenía como protagonistas a nuestro maestro cervecero, Luis Dimotta, y a un maestro cervecero artesanal. Fue ahí donde decidimos colaborar con Mesta, co-creando una cerveza argentina en conjunto. Con la iniciativa de la Pinta de la Paz no sólo buscamos ofrecer nuevas propuestas disruptivas, sino que también cuando la lanzamos en 2020 buscamos colaborar con el sector artesanal en este momento tan especial debido a la pandemia”, le señala a MALEVA la directora de marca Giannina Galanti Podestá. Así, la recaudación proveniente de la venta de esta cerveza estuvo destinada a reunir fondos para el envasado de 40.000 latas de cervecerías artesanales.

¡A PROBAR! SEIS EXPONENTES DE LA INFLUENCIA ARTESANAL EN EL MUNDO DE LA BIRRA INDUSTRIAL

1) Andes Origen Criolla: en homenaje a la vendimia mendocina (y elaborada en sociedad con el enólogo Alejandro Vigil). 

Esta cerveza fue elaborada en sociedad con el enólogo Alejandro Vigil y cocinada con un agregado de mosto de uva criolla previo a la fermentación. El resultado es complejo, mezclando el caramelo de la malta con la frescura y acidez de la uva. Con buena intensidad y cuerpo medio, tiene un final astringente. “La uva criolla es una de las cepas más antiguas cultivadas en la Argentina. Por eso, en conjunto con Alejandro, consideramos que es la uva ideal para hacerle un homenaje a la vendimia”, cuenta Liliana Santobuono, Gerenta de Desarrollo de Productos de Argentina de Cervecería y Maltería Quilmes. “El aroma de esta cerveza está dado por el mix de maltas, por el proceso de fermentación y la levadura utilizada. Se pueden apreciar notas a tostado y caramelo, y notas más frutales que son características de la levadura Ale”.

2 y 3) Patagonia 24,7 y Fernández Ipa: con impronta del sur y versiones estacionales.

La 24.7, cerveza insignia de Patagonia, es parte de su elenco estable de variedades, tanto en sus refugios como en supermercados y comercios especializados. Para su elaboración se utiliza lúpulo patagónico y sauco, un fruto típico de la región, lo que deriva en una cerveza de amargor pronunciado, notas frutales, toque dulce y buena acidez.

Paralelamente, Patagonia también lanza cervezas de temporada. En los meses otoñales e invernales le toca salir al ruedo a la Fernández IPA. Esta Wet Hop IPA aprovecha el acceso post cosecha anual a las flores frescas de la planta, que se agregan cuando la cerveza está casi terminada. Esta operación aporta una explosión aromática herbal, que resalta aún más por el contraste con las notas a cereal aportadas por el uso de malta de centeno caramelo.

4 y 5) Imperial Ipa y Apa: aromas herbales e intensos

Especial para los que gustan de los sabores más amargos del espectro cervecero, la IPA de Imperial suma dos variedades distintas de lúpulo: la alemana Mandarina Bavaria y la norteamericana Cascade. Apoyada en una base maltosa sólida, posee buena estructura y graduación alcohólica alta, sumando aromas herbales que la aligeran. En la APA, mientras tanto, las notas cítricas tienen más protagonismo ofreciendo una sensación refrescante, un perfil más suave y un final seco. Su característica diferencial es el uso de la técnica de dry hopping, en la cual los lúpulos secos son agregados a la cerveza ya elaborada, brindando aromas más intensos.

6) Quilmes – Mesta Nostra «La Pinta de la Paz»: buen cuerpo, de tono cobrizo y con lúpulos cítricos y cedrón. 

La primera edición de la Pinta de la Paz, la cerveza fabricada por Quilmes y Mesta Nostra, sólo se podía beber tirada en el parque cervecero y los bares propios de la marca industrial. La segunda tanda estuvo disponible de manera más amplia, enlatada y distribuida en diferentes puntos de venta. De tono cobrizo, tiene graduación alcohólica amable, buen cuerpo y aroma frutal, con tonos de lúpulo mapuche, cítrico y cedrón. En su elaboración se combinaron dos levaduras diferentes que fermentan a distintas temperaturas: Ale, comúnmente utilizada para la cerveza artesanal, y Lager, más propia de las cervezas industriales.

///

Fotos: son todas gentileza de las marcas mencionadas en la nota. Foto destacada: gentileza Unsplash (PH Cassiano Barletta)