«Siempre quise hacer algo con el vino»: Felicitas Pizarro a MALEVA en Maíz, su primer local con alma de wine bar

En el espacio ILVA de Nordelta, la cocinera abre en septiembre su primer local gastronómico/¿Cuál fue el rol de Christian Petersen?/Además: La Valiente de Germán Torres, también presente/Charlamos con Felicitas en la pre inauguración/¿Qué se va a comer? Un adelanto: se empieza con quesos y chacinados.

Chris Petersen y Felicitas Pizarro: ambos parte de esta nueva historia al norte de Buenos Aires. 

«Siempre quise hacer algo con el vino»: Felicitas Pizarro a MALEVA en Maíz, su primer local con alma de wine bar. Por Camila Barreiro.

Entre fuegos, canciones, quesos y vinos, se abre un nuevo espacio para el público de Nordelta. Así como quien no quiere la cosa, el estudio de diseño de ILVA (que antes solo vendía porcellanatos) transformó su local en una experiencia compartida que hará convivir sus productos con el café, las milanesas, las plantas, los vinos, la charcutería y -como si fuera poco- los hornos. 

De la entrada hacia el jardín seguirá funcionando la venta de diseño, una nueva sucursal de La Valiente (donde el pan y las medialunas son de otro planeta, gracias a la mano de Germán Torres y Christian Petersen) y – al fondo -, una suerte de invernadero con un vivero en el amplio jardín que se llamará Maíz y es el primer local de Felicitas Pizarro. 

Copa de vino y quesito en mano, MALEVA habló con Felicitas en la preapertura de Maíz, un proyecto que abrirá sus puertas en primavera y se dedicará a construir recetas y productos “bien argentinos” (como su nombre -base del alimento del campo- lo indica). 

“La idea es que entres y puedas comprar quesos y fiambres para llevar o para sentarte a probar, como un wine bar”, cuenta Feli que cuenta con el apoyo de Chris Petersen, su compañero en El gran premio de la cocina, como socio. “Chris me habló de este espacio y me dijo si me animaba, que él se quedaba con lo de adentro. Siempre quise hacer algo con el vino, soy sommelier y no tenía esa parte explotada”, confiesa.

Si bien aún no tiene definido el menú, sabe que la carta avanzará de la mano del fuego, y que no quiere apartarse de las recetas que reflejan a nuestro país y cumplen con el ritual de comer al fuego. “No voy a hacer risotto, hummus, ni sacar pizzas napolitanas. Ahora todo va a girar en torno a los quesos y chacinados, y las cosas que puedan enaltecer a los productos. Porque, en un momento, la boca se te empasta y necesitás algo jugoso, ácido o fresco para seguir”, adelanta. 

“Hay cosas que me encanta comerlas en otros lugares, pero acá quiero que la carta me represente a mí. Tengo miles de ideas de carnes asadas, mollejas y productos para comer con informalidad. La clave, para mí, es ponerle sabor a los platos. Si no les pongo acidez o picante, me canso de seguir comiendo. Me gusta probar qué queda rico con qué…»

La sinergia del espacio ILVA hace que la panadería nutra a Maíz, y que el wine bar nutra a La Valiente. “Hay cosas que me encanta comerlas en otros lugares, pero acá quiero que la carta me represente a mí. Tengo miles de ideas de carnes asadas, mollejas y productos para comer con informalidad. La clave, para mí, es ponerle sabor a los platos. Si no les pongo acidez o picante, me canso de seguir comiendo. Me gusta probar qué queda rico con qué”, analiza sobre la carta que – en un comienzo -, solo tendrá quesos, chacinados y acompañamientos.

El horno de barro será el encargado de preparar flanes, panqueques quemados y fruta asada con vino. Por ahora, la selección tiene que ver con un público joven que, aún así, espera conquistar a los diferentes paladares que se acerquen a la propuesta. 

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