Dejamos el modo aleatorio y charlamos con referentes de restaurantes que amamos escuchar. En este recorrido nos detenemos en locales gastronómicos -que no son kissa ni bares de escucha- donde la música marida con los sabores.

¿Qué hay en tu playlist?: esto es lo que se escucha en los restaurantes de Buenos Aires. Por Benjamín García para MALEVA.
La música no está para llenar silencios. Acompaña, arma un clima y se vuelve parte de la experiencia de salir a comer. Puede marcar la identidad de un lugar, influir en quiénes lo habitan y hasta ordenar el ritmo del servicio. Por eso no debería ser al azar: detrás hay decisiones, gusto y una curaduría tan pensada como la carta.
En este recorrido nos detenemos en locales gastronómicos que no son kissa ni bares de escucha, pero donde la música juega un rol clave en la propuesta. En MALEVA dejamos el modo aleatorio y charlamos con referentes de los restaurantes que amamos escuchar.
1) ¿Qué suena en Los Galgos? / Av. Callao 501

“Nuestra playlist combina expresiones clásicas y contemporáneas, con un fuerte anclaje en la música local pero también internacional. Es un lugar bien porteño, pero nunca quisimos caer en el chauvinismo”, explica Julián Díaz, refundador de Los Galgos y una de las figuras clave de la gastronomía local.
Ese cruce de épocas y estilos que se escucha en los parlantes acompaña el carácter del lugar: un renacer que respeta sus 90 años de historia y, al mismo tiempo, vibra con energía actual. Lo musical se mueve entre el jazz argentino —con nombres como Jorge López Ruiz o Selección Escalandrum—, el folklore de Juan Falú y el Chango Spasiuk, y el rock de Virus u Oasis. El marco perfecto para disfrutar de un vermú y clásicos de la casa como los buñuelos o el revuelto gramajo, en un espacio donde la tradición y el presente conviven con naturalidad. “En gastronomía la música es trascendental, define la estética. Es como el aire acondicionado: no lo ves, pero lo sentís; tiene que estar”, resume Díaz.
Nada de esto es casual. “Los Galgos no sería lo mismo sin su música. Es parte de su vínculo con la cultura local. Al estar cerca de SADAIC y frente a lo de Discépolo, fue históricamente un refugio. Sabemos, por relatos reales, que por acá pasó desde Troilo hasta Luca Prodan”, concluye Díaz.
“En gastronomía la música es trascendental, define la estética. Es como el aire acondicionado: no lo ves, pero lo sentís; tiene que estar”
2) ¿Qué suena en Atte? / El Salvador 6016

“Aunque hay un hilo conductor, la playlist es muy diversa. Suenan soundtracks del cine italiano de los años 60, artistas latinoamericanos, algo de jazz y soft rock”, cuenta Ángeles Zeballos, dueña de Atte. Con el sello del ‘Zar’ Anthony Falco (ex Roberta’s), la propuesta combina masa madre liviana y de larga fermentación, materias primas de excelencia y una cuidada selección de vinos, generando un clima cálido que invita a quedarse en esta casona reciclada de Palermo Hollywood, mientras se disfruta de una pizza napolitana y se escucha desde Eduardo Mateo hasta Ennio Morricone.
«Aunque hay un hilo conductor, la playlist es muy diversa. Suenan soundtracks del cine italiano de los años 60, artistas latinoamericanos, algo de jazz y soft rock»
«Desde mi punto de vista, la música en un local gastronómico es vital. Como consumidora y como creadora de espacios me apoyo mucho en ella. Aunque esté en segundo plano, salir a comer es una experiencia completa y la música también debe tener una intención. Incluso poner una radio es una decisión», agrega.
3) ¿Qué suena en Tony Wu? / Honduras 5288

«Al armar nuestras playlists buscamos artistas que acompañen los distintos moods según el horario del servicio. A veces suena jazz, después algo más pop o melódico, y hacia el cierre subimos un poco la energía», explica José Delgado, chef y cofundador de Tony Wu junto a Thomas Nguyen.
Inaugurada a fines de febrero en Villa Crespo, esta cantina china que abre tanto de día como de noche, conquistó rápidamente al público foodie al fusionar tradición oriental con estética de diner norteamericano. Ese cruce también se refleja en la música, que va del hip hop al indie rock. «Para nosotros es clave que cada visita esté acompañada por buena música; mejora la conexión con el espacio. Tenemos listas pensadas para cada día y cada momento», reconoce Delgado.
El menú acompaña esa sintonía: un recorrido por China que equilibra frescura e intensidad entre vaporeras, woks y barbacoa, jugando con lo dulce, lo ácido y lo picante. Para Delgado, sin embargo, hay un aspecto aún más determinante que la selección artística: el confort acústico. “Nunca me fui de un lugar por la música, pero sí por una mala insonorización, cuando no escuchás ni la música ni la conversación”, sentencia.
Hay un aspecto aún más determinante que la selección artística: el confort acústico. “Nunca me fui de un lugar por la música, pero sí por una mala insonorización, cuando no escuchás ni la música ni la conversación”
4) ¿Qué suena en Ácido? / Charlone 999

Bajo la consigna “no nos tomes tan en serio”, Ácido rompe esquemas en Chacarita de la mano de Nicolás Tykocki, distinguido como Chef Joven Michelin por su restaurante con sello Bib Gourmand. La propuesta se apoya en una carta breve y cambiante, de sabores globales, que se eligen por talla —de S a XXL— y nacen de una cocina abierta tan exuberante como descontracturada. Conviven sin prejuicios un tteok coreano reinterpretado como cacio e pepe y su ya célebre pollo frito, mientras la torrija de brioche cierra una experiencia que se despliega en un comedor rústico, casi doméstico.
En ese clima lúdico, la música ocupa un lugar central. “Al principio usábamos una playlist bastante ecléctica, con boleros e indie”, cuenta Ángel “Pocho” Benítez, camarero y responsable musical del lugar. Con el tiempo, la llegada de un Discman cambió la dinámica: “Empezamos a pasar CDs y a divertirnos nosotros también”.
Hoy, ese espíritu nostálgico marca el pulso de la sala. «Lo lindo —y también el desafío— es que trabajamos únicamente con CDs, así que el set depende cien por ciento de lo que se consigue en las disquerías y, claro, del gusto. En Ácido la música no la elige una sola persona: muchas veces llevo discos a las mesas mientras los comensales esperan el plato o ya están en el postre, cuando el clima está más relajado. Con algunas copas encima, antes de que termine lo que está sonando, ellos mismos eligen qué escuchar después”, explica Benítez.
Entre Los Panchos, Prince, Barry White, Virus, Oasis y un presente dominado por Luis Miguel —con Sade asomando en la rotación—, Ácido construye una identidad sonora tan libre y desprejuiciada como el espacio que la alberga.
Lo lindo —y también el desafío— es que trabajamos únicamente con CDs, así que el set depende cien por ciento de lo que se consigue en las disquerías y, claro, del gusto.
5) ¿Qué suena en Anafe? / Virrey Avilés 3216
Anafe sintetiza la experiencia internacional de Mica Najmanovich y Nicolás Arcucci en una cocina que dialoga con naturalidad entre lo global y lo local. Nacido a puertas cerradas y hoy convertido en restaurante a la calle, el proyecto se apoya en una carta de platitos estacionales pensados para compartir. Influencias asiáticas, australianas, judías y mediterráneas conviven bajo un hilo conductor claro: el humo y la parrilla como anclaje a la tradición argentina. Pesca curada, girgolas con puré de cajú, pollo con piri piri o arroz de calamar forman parte de una propuesta distinguida con el Bib Gourmand de Michelin.
Esa mirada integral se extiende a la música. «Es fundamental que acompañe la experiencia y construya el contexto del espacio. También el volumen es clave: cuando es excesivo o distorsionado, el ambiente se vuelve incómodo y se pierde la conversación», explica Najmanovich. En el salón conviven distintas listas de reproducción que siguen el ritmo del servicio. «Pueden sonar Los Ratones Paranoicos, Madonna, Caetano Veloso o Planet Caravan de Black Sabbath. La música ayuda a crear un clima y a que la gente se sienta más relajada», suma Luis Ferri, encargado de la curaduría sonora.
«Es fundamental que acompañe la experiencia y construya el contexto del espacio. También el volumen es clave: cuando es excesivo o distorsionado, el ambiente se vuelve incómodo »
6) ¿Qué suena en Madre Rojas? / Rojas 1600

En una esquina de Villa Crespo, Madre Rojas convirtió a la carne en un manifiesto. Con el Wagyu como emblema, cada corte habla del territorio y de una ganadería comprometida con la biodiversidad y el bienestar animal. Abierto hace cuatro años, el proyecto se consolidó como un referente por su manera de pensar y comunicar el vínculo entre producción y cocina, con Juan Barcos al frente, chef especializado en carnes, sommelier y productor. El espacio combina espíritu de bodegón y pulpería, con una carta donde brillan los embutidos propios y los clásicos de parrilla ejecutados con precisión. La música también forma parte de ese cuidado. “Buscábamos una selección que acompañara sin volverse protagonista, que abrace el momento sin distraer”, explica Juan Manuel Boetti Bidegain, uno de los dueños.
De día predomina el caribe, el soul latino y sonidos cálidos que van de Ray Barretto a Los Panchos. Por la noche, el pulso se vuelve más intenso con funk y soul, de Marvin Gaye a Erykah Badu. «La música genera un clima y puede ordenar el ritmo del lugar. A veces es imperceptible, pero es una de las cosas que te predispone a pasarla bien«, concluye.
De día predomina el caribe, el soul latino y sonidos cálidos que van de Ray Barretto a Los Panchos. La noche se vuelve más intensa con funk y soul, de Marvin Gaye a Erykah Badu
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Fotos: Gentileza para prensa de los lugares mencionados.