«Mucha gente piensa que empecé tarde, pero a los doce años ya escribía canciones»: entrevista a María Campos

Conversamos de todo con una de las cantantes del momento (y una de las pocas que se anima a tener un estilo propio)/Su segundo álbum «Santo Entendimiento», la música como catarsis, la hermana de Charly García (una de sus maestras)/Las canciones con nombre y apellido/Sus placeres: «el vino, los cuentos y las medialunas»/Ademas: «estar en casa no fue tan terrible»

María Campos le cuenta a MALEVA que Josi García, hermana de Charly, fue quien  le enseñ´ó a encontrar su estilo para cantar en castellano

«Mucha gente piensa que empecé tarde, pero a los doce años ya escribía canciones»: entrevista a María Campos. Por Agustina Vanella. Fotos: Rodrigo Mendoza.

Solo cuando aceptamos nuestra fragilidad descubrimos nuestra valentía. En una conversación a corazón abierto con MALEVA, María Campos nos comparte las anécdotas que recolectó en el camino de hacer realidad su sueño: vivir de la música. Cantante y compositora, “La María” lanzó su segundo álbum “Santo Entendimiento” con el que demuestra una vez más su talento para transformar desilusiones en canciones y encontrar entre las adversidades melodías pegadizas.

«Toda mi vida me costó mucho sostener las cosas que quería hacer y siempre fui muy inestable y autodestructiva. Ahora me digo: “María, hacé lo que tenés que hacer, no te ahogues en un vaso de agua, tratá de disfrutar el día a día y cumplí…»

Estuviste en el exterior grabando tu último álbum a pocas semanas de que se declare la cuarentena ¡Todo muy justo!

Sí, tuve mucha suerte. Nadie imaginó lo que iba a pasar. En febrero estaba grabando los temas “Suéltala”, “Si Llegó El Amor”, “Perdí El Control” y “Corazón Verde” en Miami y Nueva York con productores latinoamericanos buenísimos y a los diez días de volver cerró todo allá. 

¿Tuviste que re acomodar muchos proyectos por la pandemia? 

En abril tenía un show importante para mí en el Ópera y planeaba ir a tocar a Uruguay, Chile y México, pero tengo que agradecer que saqué igual mi segundo álbum. Fue una buena decisión porque soy bastante ansiosa pero tampoco me gusta esperar “el momento”. 

Además, no existe el momento perfecto.

No, y tampoco podés esperar a que la incertidumbre se corte. Ya estoy escribiendo para lo que será mi tercer álbum. Si hay cosas para decir y compartir, pandemia o no pandemia, hay que apostar igual. Trato de sacarle lo bueno a tener más tiempo. Sin tanto ruido, me reorganicé y puse de vuelta las prioridades en su lugar. 

«Mucha gente piensa que arranqué la carrera tarde, y no, yo empecé a escribir a los 12 años, nunca la pude sostener, es verdad, siempre entraba y salía. Suspendía shows, pensaba que a nadie le iban a gustar mis canciones. Tengo dos discos pero podría tener siete…»

Creo que estando aislados podemos escuchar con mayor claridad lo que sentimos o lo que nos pasa realmente…

Estoy completamente de acuerdo. Yo no hubiese podido hacerlo sin este corte de pandemia porque uno vive aturdido y muy rápido. Con este aislamiento no te queda otra que encontrarte con vos mismo y repartir de nuevo las cartas. Si tenés herramientas para aprovechar este momento es muy rico. Te agarrás más de los afectos que realmente son buenos y te hacen bien. Te alejás de lo tóxico porque se cae de maduro. Pese al gran sufrimiento y pérdida económica del mundo, estoy hilando fino en lo bueno. 

¿Tenés algún mantra o frase de cabecera?

No, pero trato de hacer lo que tengo que hacer. Toda mi vida me costó mucho sostener las cosas que quería hacer y siempre fui muy inestable y autodestructiva. Ahora me digo: “María, hacé lo que tenés que hacer, no te ahogues en un vaso de agua, tratá de disfrutar el día a día y cumplí”. 

Además, tuviste que hacer tu camino sola, sabiendo que no sos “la hija de”. 

Mi familia siempre creyó que el canto era un hobby. Fue largo el camino y tardé mucho tiempo en confiar en lo que hacía. Hace poquito confío más o menos en lo que hago, y tampoco tanto, pero lo suficiente para poder sostenerlo y defenderlo. De a muy poco fui curando esa inseguridad, ese desprecio o desconfianza que tenía conmigo. Mucha gente piensa que arranqué la carrera tarde, y no, yo empecé a escribir a los 12 años, nunca la pude sostener, es verdad, siempre entraba y salía. Suspendía shows, pensaba que a nadie le iban a gustar mis canciones. Tengo dos discos pero podría tener siete. 

«Hace seis o siete años Gustavo Santaolalla me propuso hacer un disco y le dije que no. Me arrepentí y a partir de ahí me dije que nunca más me iba a traicionar. Mi camino es mío y no me sale hacer otra cosa. O me muero de depresión o hago música. Me animé y el año pasado le abrí el show a Fito Páez y cantamos para 25.000 personas. Bajé del escenario pensando que nunca más iba a cuestionar mi camino…»

Hay que respetar los tiempos de uno. Nunca es tarde o temprano.

Como parte de mi camino me tocó construir mi autoestima, valorarme y creérmela en serio para poder compartir el amor por la música. Porque si no es desde vos, no es desde nadie. Yo no me subo a un escenario con una botella de vino encima. Canto y ensayo sobria y compongo a la mañana. Es todo una cosa muy consciente que requiere mucha valentía. 

¿Cómo trabajás esa confianza?

Esa María que sube a cantar arriba del escenario me enseñó. Creo que me animé a ser yo misma en un escenario. Fui copiándome y entendiendo que tengo una manera de ser única y que era por ahí el camino. No puedo imitar a otras cantantes. Soy feliz con el sentimiento y con mi propia manera de decir las cosas. Para mí es algo nuevo estar cómoda con mi obra. Antes no me gustaba, o me gustaba un día y al siguiente no. No me podía escuchar, me daba vergüenza abrir los ojos en el escenario. 

¿Qué consejo le darías a esa María del pasado?

Le diría que vale la pena. Insistir, seguir participando, volverse a caer, patalear. 

¿Hubo algún suceso en particular que te hizo apostar a tu sueño?

Hace seis o siete años Gustavo Santaolalla me propuso hacer un disco y le dije que no. Me arrepentí y a partir de ahí me dije que nunca más me iba a traicionar. Mi camino es mío y no me sale hacer otra cosa. O me muero de depresión o hago música. Me animé y el año pasado le abrí el show a Fito Páez y cantamos para 25.000 personas. Bajé del escenario pensando que nunca más iba a cuestionar mi camino. Esa noche entendí el lugar de medio que ocupo en el escenario y lo que me cura el alma serlo. 

«Es un santo entendimiento seguir pese a todo, una mezcla de humildad con esperanza. Te rompen el corazón pero volvés a apostar, viene una pandemia y decidís seguir, te caes pero te levantás. Para mí eso es el santo entendimiento, la pulsión de vida…»

Chavela Vargas me encanta porque plantó bandera de quién era y de sus valores y salió a luchar por su libertad a través de la música. Yo creo que detrás de la música hay una lucha, una mujer queriendo ser ella misma y buscando el amor. No es solo música. La música es solo la excusa. 

¿A qué te referís con “Santo Entendimiento”?

Es una combinación de dos palabras que tengo en la cabeza desde los 17 años.  Hasta encontré unos dibujos de tapa que decían “santo entendimiento”. Siempre soñé… en el inconsciente fui construyendo. Ahora con 36 escribí “Perdí El Control” y metí la frase “será un santo entendimiento”. Si bien cada uno debe percibir algo distinto, para mí es un poco entender el deseo de seguir adelante sin garantías. Es un santo entendimiento seguir pese a todo, una mezcla de humildad con esperanza. Te rompen el corazón pero volvés a apostar, viene una pandemia y decidís seguir, te caes pero te levantás. Para mí eso es el santo entendimiento, la pulsión de vida. 

¿Cuál es tu canción favorita del álbum?

Me gusta mucho “Perdí El Control” porque me animé a hablar muy mal de gente que me hizo mucho daño. 

¿Qué es lo que más disfrutás de todo el proceso creativo?

El vivo porque es como volver a escribir la canción por primera vez. Yo no es que la recuerdo, la improviso como si nunca la hubiese cantado porque nunca estoy parada en el mismo lugar. Me fascina la interpretación y la improvisación en vivo.

«Yo veo que mi público se  copa mucho con aprenderse las letras. Como si quisieran decirlas y repetir lo que escuchan. Se sienten identificados. Mis letras son simples, no soy una intelectual. Yo hablo de lo que nos pasa a todo el mundo todo el tiempo…»

¿Tomaste clases de canto con Josi García, la hermana de Charly? 

Sí, ella fue la que me enseñó a cantar en mi idioma. Al haber escuchado mucho rock y blues norteamericano yo cantaba mucho en inglés. Mucho Led Zeppelin, Bob Dylan y ella me dijo “todo muy lindo pero cantate un tango”. Me enseñó a conectarme con la emoción en mi idioma y así empecé a componer muchísimo en castellano. 

Parece que no tenés muchos prejuicios musicales porque tu música es muy variada en géneros, pero… ¿en la vida?

Para mí, el prejuicio es un juicio previo a saber lo que tenés en frente. Yo soy muy miedosa entonces vivo llena de fantasmas y prejuicios con todo. Soy súper asustadiza, fóbica, desconfiada, insegura. Pero todo eso hace que luche mucho contra estas cosas. Son las dos caras de la misma moneda. Soy insegura pero me subo a cantar a un escenario con un ensayo para 25.000 personas. Es una mezcla extraña mi personalidad. Me gusta atacar mis debilidades y el desafío. 

¿Como madre que te gusta trasmitirle a tu hija, Violeta?

Me interesa mucho el humor. Violeta tiene un sentido del humor impresionante y yo realmente quería que lo tenga. Es una herramienta y un tipo de inteligencia creativa y muy agradable para esta vida. Me interesaba que se anime a expresarse. El cariño lo aprendí con ella. No tuve una infancia muy cálida y el amor me llegó de la mano de mi hija. El abrazo, el tacto, todo eso es nuevo.

¿Tiene interés por la música? 

Cada vez que la escucho cantar voy corriendo y le digo “¿Esa eras vos?” y ella me responde “No mamá es la televisión”, pero para mí es ella. Canta muy bien y no me lo quiere mostrar.

«Mis canciones tienen nombre y apellido. Hasta pensé en más adelante con el próximo disco hacer una publicación con nombres, apellidos y DNI de cada uno, y ahí sí que se agarren (risas). Siempre se mete algún ex amor o alguna ilusión de amor, algún recuerdo o un deseo. Forman parte de mi historia, están dentro de mí…»

¿Qué es para vos la música?

Mi gran aliada y mi gran amiga. Es el vínculo más sano que tengo y la oportunidad de ser mi mejor versión. Podría hablar horas de lo que es la música para mí. Es una compañía y una contención. 

¿Qué es lo que va a buscar tu público en tu música?

Yo veo que se copan mucho con aprenderse las letras. Como si quisieran decirlas y repetir lo que escuchan. Se sienten identificados. Mis letras son simples, no soy una intelectual. Yo hablo de lo que nos pasa a todo el mundo todo el tiempo. En cualquier cultura creo que los intereses son muy parecidos: los sufrimientos, lo que uno anhela, las fantasías. 

¿Suelen estar dedicadas las canciones?

(Risas) Sí, todas tienen nombre y apellido. Hasta pensé en más adelante con el próximo disco hacer una publicación con nombres, apellidos y DNI de cada uno, y ahí sí que se agarren (risas). Siempre se mete algún ex amor o alguna ilusión de amor, algún recuerdo o un deseo. Forman parte de mi historia, están dentro de mí. 

¿O sea que la inspiración suele surgir de las experiencias?

100%. Son todas historias mías y escribo desde mi propia experiencia. Te cuento exactamente lo que me está pasando porque no escribo canciones para cantarle a la gente sino que para sacármelas de encima. Es una catarsis, una terapia. Aprendí después a compartirlas y a bancarme esta carrera, que es mi testimonio de vida. Pero yo no escribo para la gente, escribo para mí.

¿Sentís que estuviste callada por mucho tiempo y la música fue un canal para empezar a decir lo que te pasaba?

Sí, por supuesto. Tuve épocas de no cantar por tres años. De decir “esto es lo mío” y salir a cantar tres canciones en un restaurante con un contrabajo y un piano, y después silenciarme por tres años. También estuve muy deprimida de chica porque tenía una falta de amor propio enorme. Me costaba mucho vivir, me cuesta vivir… pero antes mucho más. La música como camino me hizo comprometerme con otras personas, con mis canciones y con la vida. No me da nada de vergüenza decirlo. Creo que hay mucha gente que sufre y niega lo que le pasa porque nadie la escucha o porque a nadie le gusta hablar de estas cosas.

¿Cómo estás viviendo la cuarentena?

No te creas que me cambió tanto. Me encanta estar en mi casa con mi hija. No soy de salir mucho y no me encantan las fiestas y el boliche. Extraño muchísimo los shows y los ensayos, y tenía muchas ganas de viajar con mi música, pero como me gusta estar en mi casa no fue tan terrible.

¿Cuál es tu próximo proyecto u objetivo?

Presentar mi música en México y Colombia. También me gustaría hacer un

buen show por streaming en algún teatro, aunque este vacío. Espero estar próximamente subida arriba de un escenario con o sin gente. 

Desde MALEVA nos gusta mostrar “La linda vida”. Ese sería nuestro lema. ¿Qué es “la linda vida” para vos? ¿Cuáles son tus pequeños placeres? 

El vino, los cuentos y las medialunas.