La Ciudad Prohibida: crónica fotógrafica de Recoleta y Retiro en tiempos (surrealistas) de Coronavirus

La Ciudad Prohibida: crónica fotográfica de Recoleta y Retiro en tiempos (surrealistas) del Coronavirus. Por Rodrigo Mendoza (fotos).

La ciudad de Buenos Aires, tal como la antigua ciudadela china, se convirtió en una ciudad prohibida. Por la cuarentena («cincuentena», «sesentena») y por el Corona Virus, ese micro-organismo que puso en jaque nuestra manera de vivir. Pero extrañamente, al dar un paso al costado y quedarnos entre nuestras cuatro paredes, la capital adquirió una belleza curiosa, y algo inquietante: sin el vértigo del tránsito, sin amontonamientos, con días celestes y las hojas de los árboles amarillo otoño.

Un paisaje urbano que se volvió bucólico. «Todos parecen tener un no tiempo, no hay apuro, no hay un tiempo que marque nada», lo describe Rodrigo Mendoza, fotógrafo, quien con su debido permiso de prensa, salió a recorrer para MALEVA los distintos barrios y retratar este tiempo porteño que tal vez no vuelva a repetirse.

«La capital adquirió una belleza curiosa, y algo inquietante: sin el vértigo del tránsito, sin amontonamientos, con días celestes y las hojas de los árboles amarillo otoño…»todos parecen tener un no tiempo, no hay apuro, no hay un tiempo que marque nada», lo describe Rodrigo Mendoza, fotógrafo, quien con su debido permiso de prensa, salió a recorrer para MALEVA los distintos barrios y retratar este tiempo porteño que tal vez no vuelva a repetirse…»

En esta primera entrega les mostramos cómo lucen los barrios de Retiro y Recoleta. «El Malba, el Bellas Artes, la Facultad de Derecho, todos esos edificios enormes parecen expuestos en el vacío para ser mirados sin nada que cruce la vista – cuenta el fotógrafo malevense – , señales de «transito» parecen no tener un interlocutor a quienes hablarles, ni las estaciones de bicicletas tienen a quien «estacionar».

¿Y la gente? ¿Y los perros? Dice Mendoza: «nadie corre de un lado a otro, sólo vecinos en como cualquier otro barrio, paseando sus mascotas, frente a la desconfianza de las personas, los perros se ven felices, están cómodos, juegan, se tocan, no hay distancia social.  Me encuentro con un bull dog blanco y negro, se sienta y disfruta sin problemas.»

Así está «La Ciudad Prohibida» / Primera entrega: Recoleta y Retiro