La ciudad prohibida: crónica fotográfica de Palermo y Belgrano en tiempos (surrealistas) de Coronavirus

Las calles palermitanas irreconocibles, Belgrano «deshabitado»/Perros con protección en los pies y «un tiempo sin apuro que no marca nada»/Salimos a recorrer de la mano del fotógrafo Rodrigo Mendoza dos territorios porteños que parecen congelados y en reposo. Y pese a la epidemia, con una extraña belleza

El otoño más insólito en las veredas palermitanas 

La ciudad prohibida: crónica fotográfica de Palermo y Belgrano en tiempos (surrealistas) de Coronavirus. Por Rodrigo Mendoza (fotos).

La ciudad de Buenos Aires, tal como la antigua ciudadela china, se convirtió en una ciudad prohibida. Por la cuarentena («cincuentena», «sesentena») y por el Corona Virus, ese micro-organismo que puso en jaque nuestra manera de vivir. Pero extrañamente, al dar un paso al costado y quedarnos entre nuestras cuatro paredes, la capital adquirió una belleza curiosa, y algo inquietante: sin el vértigo del tránsito, sin amontonamientos, con días celestes y las hojas de los árboles amarillo otoño.

«Todos parecen tener un no tiempo, no hay apuro, no hay un tiempo que marque nada», lo describe Rodrigo Mendoza, fotógrafo, quien con su debido permiso de prensa, salió a recorrer para MALEVA los distintos barrios y retratar este tiempo porteño que tal vez no vuelva a repetirse…»

Un paisaje urbano que se volvió bucólico. «Todos parecen tener un no tiempo, no hay apuro, no hay un tiempo que marque nada», lo describe Rodrigo Mendoza, fotógrafo, quien con su debido permiso de prensa, salió a recorrer para MALEVA los distintos barrios y retratar este tiempo porteño que tal vez no vuelva a repetirse.

En esta edición, retratamos los barrios de Palermo y Belgrano, que parecen congelados y en reposo. Como si fueran un pueblo fantasma. 

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