¡Hagan algo que nunca hicieron! Anímense a exponerse a los estímulos de la creatividad

«Creativo es quien lleva a cabo las tareas habituales de maneras nuevas»

 
La creatividad está presente en cada cosa que hacemos, seamos o no conscientes de ello. Aun en las acciones cotidianas, incluso aquellas que nos parecen más intrascendentes, pueden presentar la novedad de una forma distinta de hacer las cosas, otro camino, una opción diferente.
Alguna vez escuché decir que «creativo es también quien lleva a cabo las tareas habituales de maneras nuevas», y me interesó en particular esa definición porque contiene el concepto de que cualquiera puede serlo, y porque huye del lugar común que supone que la creatividad está circunscripta al mundo del arte.
Como individuos podemos sentirnos más o menos innovadores, aplicando esa capacidad en nuestro trabajo, estudio, actividad deportiva o vida social; podemos (o no) exponernos a ciertos desafíos que nos estimulen en ese sentido. Pero lo cierto es que ésta es una habilidad que se puede desarrollar. Hay ciertos estímulos externos que favorecen la expansión creativa: viajar, leer, asistir a exposiciones de arte, conciertos. Ahora, los que consideramos aún más enriquecedores vienen desde adentro: las amistades, las conversaciones, el intercambio de experiencias con otras personas.

«Pongamos como ejemplo un evento cotidiano: voy manejando y otro conductor realiza una maniobra cuestionable, que compromete la seguridad de ambos. Nada grave, pero mi primera reacción probablemente será instintiva, densa, y desencadenará una secuencia de hechos y palabras que podrá terminar en un conflicto. Una posible solución creativa: bajar el vidrio, sonreír y pedir disculpas.»

Pongamos como ejemplo un evento cotidiano: voy manejando y otro conductor realiza una maniobra cuestionable, que compromete la seguridad de ambos. Nada grave, pero mi primera reacción probablemente será instintiva, densa, y desencadenará una secuencia de hechos y palabras que podrá terminar en un conflicto. Una posible solución creativa: bajar el vidrio, sonreír y pedir disculpas. Algo como «perdoname, no me di cuenta de que te puse en riesgo». Casi seguro, la otra persona no entenderá por qué le digo eso. Y acto seguido va a pensar qué hizo ella para que yo reaccione así. ¿Comprenderá la intención por detrás de la sonrisa? En cualquier caso, el conflicto se habrá evitado de una forma poco tradicional.
Esta semana te propongo: programate para hacer algo que nunca antes hayas hecho. Vale cualquier cosa, siempre que sea nueva. Y después, ¡contanos cómo fue la experiencia!
 
foto: designthinking