Fervor argentino en Miami Art Basel 2023: la guía definitiva de las cinco galerías locales que se presentan en la gran cita del arte en Miami Beach

Minujin diría “arte, arte, arte”, nosotros sumamos “y del nuestro”/De lo emergente a lo consagrado/¿Qué galerías argentinas se presentan y qué artistas exponen?

Foto gentileza para prensa de Miami Art Basel. 

Fervor argentino en Miami Art Basel 2023: la guía definitiva de las cinco galerías locales que se presentan en la gran cita del arte en Miami Beach. Por Camila Pomar Noacco.

Cinco galerías hacia un mismo destino. Vuelo directo y champagne en mano. Tránsito colapsado, hoteles en frenesí. Otro año se despide en Art Basel Miami y, como corresponde, el arte argentino abre el paso. Del viernes 8 al domingo 10 de diciembre la ruta comercial cambia para concentrarse en el Miami Beach Convention Center. Estás ahí. Correcto. ¿Qué ver? ¿Qué comprar? ¿O qué poner en la lista de deseos? Si Minujin diría “arte, arte, arte”, nosotros sumamos “y del nuestro”. De lo emergente a lo consagrado, solo lo mejor. Aquí, la guía definitiva, y con primicia, para que entre el fervor artístico, los encuentros y el clima de feria no te pierdas de nada.

«Cinco galerías hacia un mismo destino. Vuelo directo y champagne en mano. Tránsito colapsado, hoteles en frenesí. Otro año se despide en Art Basel Miami y, como corresponde, el arte argentino abre el paso…»

1) Galería Barro y cierto eco de La Boca.

Lxs Mareadxs II, Mondongo, 2023. Gentileza BARRO.

Desde La Boca y ahora New York, Barro. Y en su curaduría, cierta traslación de lo que hace a la tradición de su barrio. Dominando el sector principal, las obras de Mondongo, Matías Duville, Joaquín Boz y Lucrecia Lionti se unen para dilucidar al trabajo en consonancia con el intercambio y la producción, y así cumplir con la misión de enmarcar al arte con el contexto global.

Modelando en plastilina, Mondongo responde a la temática a través de un grupo de marinas. Una de ellas, presentada en Art Basel Miami 2022, pone al frente la sublimidad de la tormenta, las olas rompientes y un barco carguero minado de containers al borde del naufragio; alusión al comercio internacional y un guiño al transporte masivo de obras con destino a eventos como el que ahora convoca. La segunda, hecha para esta edición, persiste en la vista dramática, pero toma por carga a la humanidad misma y a las amenazas que ésta afronta en pos de luz en otra tierra; lo que explica Valeria Pecoraro, directora artística de Barro, como “un aspecto constitutivo de la sociedad de Miami si se piensa en la inmigración cubana”.

Por su parte, Duville, a través del trazo y el gesto, aborda el ejercicio y el proceso. Sus carbonillas, destelladas con rastros de color, concluyen en sus paisajes insignia, distópicos, suspendidos entre la realidad y la ficción.

En cuanto a Lucrecia, novel en la feria, manifiesta sus búsquedas bajo el halo de la trinidad fuerza, sacrificio, tiempo. Apoyada en el tejido y las letras, prepara sus sweaters excedidos, desbordantes, e inscriptos con frases alusivas, como “body of work”.

Finalmente, Joaquín Boz, el chico abstracto. Pisando Art Basel por primera vez, sus pinturas al óleo, etéreas, desarrollan la búsqueda de liberación, la materialidad que abandona su pesadez, habilitando con ello nuevas formas de pensar el hacer.

2) Rolf Art: por partida doble.

London 1968, 1968. El fuego de las Ideas, Marcelo Brodsky, 2017. Gentileza Rolf Art.

Al corazón de la calle Esmeralda, Rolf, la encontramos por partida doble. Mientras su stand del sector Meridiands se centra en la figura de Marcelo Brodsky, el segundo, ubicado en el sector Sarvey, se dedica a Liliana Maresca.

Del hombre revolucionario, que hasta hace poco estuvo en la costa norteamericana en residencia con Fernando Bryes, se estará presentando un montaje con las 68 fotografías que componen la serie 1968. El juego de las Ideas; un dialogo, o grito, a voz de los estudiantes marcados por la turbulencia que rigió a la juventud internacional de finales de los setenta.

¿El dato? 1968, además de haber sido exhibida por todo el mundo, inspiró la ópera que lleva su nombre, encargada por el Teatro Colón al mismísimo Brodsky, en colaboración con el compositor Nicolás Varchausky y el director de dramaturgia Matías Feldman.

De Maresca, dama cuyas obras han sido incorporadas a las salas de la Tate y el MoMA, se muestra el proyecto Imagen Pública. Altas esferas. Además de sus foto performances, dominadas por la pregnancia del cuerpo capturado por Marcos López, podrán verse los registros de cuando el conjunto fue expuesto en 1993, un año antes de su muerte, en el Centro Cultural Recoleta, y una selección de aquellas piezas con los que Liliana posó para las imágenes que componen la neodadaísta Liliana Maresca con su obra (1983).

3) Ruth Benzacar: con stand en la sección principal y expectativa por lo alto.

Pintura, Roberto Aizenberg, 1954. Gentileza Ruth Benzacar.

Expectativas por lo alto. Ruth Benzacar vuelve a enlistarse. Si la pandemia hizo fallar a su asistencia perfecta, eso ya es cosa del pasado. Con un stand en la sección central, la mirada curatorial de Leandro Martínez Depietri guía la puesta: obras de Mariana Telleria, Roberto Aizenberg, Charly Herrera y Chiachio & Giannone, confluidas por un aire “sacro metafísico”, la cultura material pampeana y una lectura transgeneracional.

Mariana Talleria, estrellita elegida por Adrián Pedrosa para participar en el próximo llamado de la Bienal de Venecia, estará representada por la instalación de sus características cruces, herencia Madí compuesta mediante la unión de marcos fragmentados. Su Estás en todos lados (2023), enfatiza el culto objetual y abre el juego a la ambigüedad, vacilando entre la carga simbólica cristiana y la omnipresencia de la cruz en la artesanía precolombina.

Aizenberg, maestro de lo onírico, revivirá con sus pinturas, pero no cualquieras, sino tesoros ocultos, hasta entonces nunca revelados. ¿El replanteo conceptual? La relación figura/fondo, vinculada a los horizontes, infinitos, que hacían a las vistas llanas de la pintura argentina en el siglo XIX.

Charly Herrera, coqueteando con un pie dentro y otro fuera del predio, dialogará en su selección con su muestra en el Design District. Ave Miseria (2020), lúdica y lingüística, toma del Ave María la primera palabra del latín creando sobre su base idolillos móviles, referentes tanto del Espíritu Santo como del cóndor andino y el buitre. Por su parte, el dúo Chachio & Chiannone romperá con sus esquemas para yuxtaponer bordados abstractos, traducciones textiles de una obra de Yente, sobre replicas domésticas de tapices de los años 50; intervenciones coloristas que, cual vitrales, hacen honor al título de la serie, Catedrales (2023).

4) Jorge Mara – La Ruche: como decía Paul Klee, en el inicio dibujar y escribir eran lo mismo.

El caballero y la muerte, Roberto Aizenberg, 1992. Jorge Mara – La Ruche.

“Desde los comienzos de la civilización, dibujar y escribir… eran la misma cosa”. Concisa. Esa frase de Paul Klee es el motivo que inspira la selección de Jorge Mara – La Ruche, cuyo filtro reúne en el centro de la feria a un puñado de artistas en los que la poética sigila entre la composición abstracta, la palabra y el signo gráfico, la escritura y la caligrafía.

En acato a la línea, las pinturas de Sarah Grilo son el ápice de misterio. Sus brumas, rayones y pinceladas, exaltan la sombra con la que los elementos criptográficos esconden sus mensajes. Continuando la tendencia, las tintas y dibujos de León Ferrari experimentan con la escritura asémica y simbólica. Con potencia informalista y gesto decidido, los óleos de Kazuya Sakai confrontan la delicadeza de ideogramas con impronta oriental y la brutalidad de la condensación matérica. Las obras de Eduardo Stupía desdibujan y expanden los límites entre la abstracción y lo figurativo. Y en suma, Juan Battle Planas, quien nos lleva al mundo de lo inconsciente mediante sus resonancias tipográficas minadas de aires surrealistas y figuras orgánicas.

En tanto a lo planificado para Kabinet, la presencia de Aizenmberg se reitera. En este caso, con un corpus de dibujos datados entre 1960 y 1990. En su mayoría realizados en Italia y Francia, su pretensión, viene a recordar el modo en el que arista pasaba sus horas ensayando el resultado hasta conseguir con su lápiz negro y papel granulado el deseado efecto inquietante, apropiándose de la esencia de De Chirico y los primitivos renacentistas.

5) Isla Flotante: lugares extravagantes y el deseo que se abre camino.

Arquetipo símbolo 1952, Tobías Ditry, 2023. Gentileza Tobías Ditry.

Último, pero no menos importante. Isla Flotante se instala en Positions y, esta vez, la exclusiva recae en Tobías Dirty y diez dibujos a lápiz, Los No-Lugares. La serie, iniciada en 2018 y aún en curso, trae al espectador lugares extravagantes, especulativos, poblados por un bestiario de criaturas tranhumanas dotadas de sugerencia exabrupta.

Agujeros urbanos, en ellos prima el deseo. La disciplina, el consumo y la eficiencia quedan en relego. Las casas de subasta y antigüedades subvierten su elegancia. Asfixiantes, pegajosas, con aires a las reses de Bacon, sus corredores morados son el dominio de creaciones boscheanas, otredades disidentes. Aquellas, retorcidas en sus cuerpos desnudos, fetichistas, se arrastran entre los niveles, seducidas por el desenfreno. No hay normativa ni regulaciones. Solo un mundo guiado por el apetito, donde también los protagonistas del arte pueden disfrutar de los frutos de su propio trabajo.

Ahora sí. Que comience la fiesta.

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Foto: la destacada es gentileza de Unsplash (PH Lance Asper).