Es tendencia: las pastas fritas son cada vez más furor en Buenos Aires / Cinco lugares donde las preparan

Aunque aún sorprenda un poco, las pastas cocinadas en aceite quedan muy ricas, y ya son el hit del menú de muchos restaurantes y bares en la ciudad/Desde ravioles hasta ñoquis pasando por sorrentinos/Desde cervecerías hasta restaurantes de autor/¿Cómo se preparan? Además: en Estados Unidos son un clásico

Los ravioles fritos de Desarmadero son uno de sus platos insignia desde que abrieron

Nota de Maleva: mientras dure la coyuntura del Coronavirus y la cuarentena obligatoria, los locales mencionados se encuentran cerrados, pero algunos de ellos trabajan mediante delivery.

Es tendencia: las pastas fritas son cada vez más furor en Buenos Aires / Seis lugares donde las preparan. Por Agustina Canaparo.

Las pastas en todas sus formas y variedades son y serán protagonistas de los encuentros familiares. Para cocinarla, estamos acostumbrados a hervirla o ponerla en el horno (por ejemplo, si son canelones), pero, aunque nos sorprenda también queda muy sabrosa frita. En Italia es un clásico que te ofrezcan ravioles fritos como entrada o aperitivo. De hecho, cada región tiene su propia versión con productos locales. Durante el Super Bowl uno de los snacks más prácticos para preparar en casa son los fideos fritos acompañados de algún dip casero. Y hasta en la ciudad de St.Louis, en Missouri, Estados Unidos tienen hasta su propia receta de ravioles tostados, de hecho, es uno de sus platos más típicos en todos los restaurantes locales. Están rellenos de carne, apanados y luego fritos y los acompañan con una salsa Marinara (tomate, ajo, cebolla y especias).

La tendencia de la pasta frita también llegó a Buenos Aires y muchos bares y restaurantes las ofrecen en su menú como una opción de entrada o para el tapeo. Desde sorrentinos fritos en un festival gastronómico, ravioles de cordero o verdura como un finger food ideal para acompañar las cervezas artesanales y hasta ñoquis apanados en queso Provolone y luego fritos en uno de los bares con más onda de Palermo. Animate a probarlos o prepararlos en casa con la pasta que más te guste: ravioles, sorrentinos, penne rigate o ñoquis.

1) El Rodazo: con sus sorrentinos fritos bien cremosos/ El Club Del Bajo- Gral. Manuel Belgrano 1001- San Isidro.

Felipe Sosa estaba estudiando gastronomía y en una presentación final su profesor le dio la consigna de sorprender con alguna receta de pastas caseras. En ese momento se le ocurrió preparar unos sorrentinos, pero con una cocción diferente: fritos. La combinación del crocante de la masa y la suavidad del relleno quedó perfecta y conquistó a todos sus compañeros con el sabor. El tiempo pasó y aquel joven estudiante hace más de doce años que tiene su propio servicio de catering de asados gourmet: El Rodazo. Y por supuesto, los sorrentinos fritos de jamón y mozzarella continúan siendo su marca insignia.

En el 2018 los presentó en el festival gastronómico que ya es un clásico del Bajo de San Isidro: Bocas Abiertas y fueron un éxito. “La gente se copó un montón porque es algo novedoso. El crocante de la masa y el relleno cremoso genera una sensación en la boca espectacular”, dice Sosa, quien admite que la receta para la masa está inspirada en su madre Dora, quien todos los domingos tiene el ritual de preparar la pasta casera. Los sorrentinos son de jamón y mozzarella y los sirven con una especie de fondue de tomate que tiene mucho parmesano y un poquito de verdeo. La porción trae cuatro sorrentinos fritos acompañados con un cuenco con la salsa. ¡Son una increíble entrada!

Como consejo, Sosa admite que: “es muy importante que la pasta esté bien fría al momento de freírla”. Por eso, él sugiere tenerla en el frezzer y sacarla media hora antes de la cocción. También es fundamental la temperatura del aceite: “tiene que estar bien caliente”, dice. Otra de sus creaciones fritas que son un éxito son los ravioles de cordero acompañados con una salsa de yogurt y especias. Pueden probar sus creaciones en eventos o en ferias gastronómicas y también en “El Club Del Bajo”, un espacio en el Bajo de San Isidro con foodtrucks y diferentes propuestas gastronómicas. Está abierto todos los viernes de 18 a 00h y los sábados y domingos de 12 a 00h.

2) Dársena Bar: con sus ravioles fritos (que son una bomba) y combinados con cerveza artesanal/ José A. Cabrera 4354- Palermo Scalabrini

Dársena, el primer bar hecho con containers y materiales totalmente reciclados, se ganó el cariño de los vecinos del barrio de Palermo y alrededores. Combina todo lo que está bien: aire libre, comida casera, variedad de cervezas artesanales y Djs en vivo con repertorios diferentes todas las noches. Desde su apertura hay un plato que la rompe toda: los ravioles crocantes (llevan este nombre porque son fritos).

Pueden ser de ricota y parmesano o de verdura y parmesano, y vienen acompañados de una emulsión casera de remolacha. Se comen con la mano (como si fueran papas fritas) y sin lugar a duda maridan perfecto con diferentes cervezas tiradas: Honey, Golden, Porter, entre otras. De 18 a 20hs ofrecen happy hour y hay un combo imbatible: dos copas de vino Malbec + ravioles a elección. El plan es ideal para una salida en pareja. También podés acompañar los ravioles con algún cocktail de la casa como el IRA (Jameson, té negro, jugo de limón, almíbar y menta). Seguí nuestro consejo: si visitás el bar de los containers, no te vayas sin probar estos ravioles crocantes. Es un remplazo perfecto para las ya trilladas papas con cheddar.

3) Desarmadero: ravioles fritos de cordero con mucha onda / Gorriti 4295-
Gorriti 4300 – Palermo viejo


En Desarmadero Bar y en su reciente ampliación Desarmadero Session desde su apertura incorporaron al menú ravioles fritos y ya son un clásico de la casa. Según explica la dueña del bar, Carolina Ochoa: “fue una forma de incorporar pasta al menú, pero en forma de tapeo y de una manera bastante original. La pasta frita es crocante, se la puede acompañar con una salsa y se aprecia mejor el sabor del relleno”. La receta es de uno de sus cocineros que anteriormente tenía una fábrica de pastas.

Los ravioles están rellenos de cordero y para su cocción la carne se brasea en el horno con vino y verduras, se procesa, y se le agrega queso crema. La masa lleva harina, huevo y aceite de oliva. La porción trae un chutney casero de tomate. La combinación del cordero con el chutney queda muy sabrosa. Para maridar, nada mejor que una rica cerveza artesanal. Y en Desarmadero tienen variedad: más de 45 canillas (entre los dos locales) y por mes ofrecen más de 120 estilos de cerveza: Honey, Pilsen, Porter, Scotch, de trigo, entre otras. Un dato: de 18 a 20hs tienen happy hour y la pinta cuesta $90.

4) Ajo negro: con sus gnocchi al mejor estilo romano / Av. Córdoba 6237 (esquina Jorge Newbery)- Colegiales


En Ajo Negro una de las últimas incorporaciones de la carta son sus gnocchi romano fritos con estofado de mejillones y albahaca. “Los incorporamos hace poco y afortunadamente han tenido una muy buena recepción por parte de nuestros comensales, porque ellos aceptan muy bien los platos de corte italiano.”, admite, el chef y dueño del restaurante, Gaspar Natiello. Los ñoquis son de sémola y el estofado es de mejillones, lo que evidencia el amor de la casa por los productos de mar.

Para la cocción calientan la sartén, se le agrega una cucharada de manteca y se fríen los ñoquis por ambos lados hasta que estén dorados. Vienen servidos en un plato hondo y el toque final es con aceite de oliva y hojitas de albahaca fresca. “Tienen la particularidad de quedar crocantes por fuera y untuosos por dentro, no se hacen con aceite así que no quedan grasosos sino cremosos, lo cual amalgama muy bien con el estofado de mejillones con el que se sirve”, concluye, Natiello. Para acompañar: algún vino boutique de la carta o vermú.

5) Tres Monos: el bar de Palermo que le rinde culto a los ñoquis del 29 con una versión bien power/ Guatemala 4899- Palermo Viejo


El pasado 29 de febrero en Tres monos, uno de los bares con más onda de Palermo, se sumaron a la tradición ofrecer ñoquis en el menú con una versión totalmente diferente: fritos. Los ñoquis, que fueron elaborados especialmente para el bar por una fábrica de pastas artesanal de barrio, son de ricota y calabaza. Los apanan en queso Provolone, luego se fríen y vienen acompañados por un tuco casero como dip. “Nos gusta hacer cosas descontracturadas y darle una vuelta a lo clásico. Queríamos que sea algo divertido y original y se nos ocurrió ofrecer unos ñoquis, pero que no sea que la gente espera de este plato”, cuenta el reconocido bartender Sebastián Atienza a MALEVA y admite que: “a la gente le encantó la idea de comer la pasta con este formato más de bar y para el picoteo”. Atienza aconseja disfrutarlos con aperitivos y cocktails con vino o cerveza. Como la idea resultó, todos los 29 de cada mes van a ofrecer este plato. El tiempo dirá si se convierte en un clásico de la casa.

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