¿Cómo es Malba Joven, el programa de amigos sub 35 del Malba? Beneficios y situaciones geniales a las que podés acceder

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¿Cómo es Malba Joven, el programa de amigos sub 35 del Malba? Beneficios y situaciones geniales a las que podés acceder

Para quienes poner un pie en un museo suena casi disparatado, para quienes, por el contrario, lo visitan mensualmente pero nunca es suficiente, o para quienes simplemente quieran hacer amigos. Malba Joven, el programa de Amigos del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires para jóvenes de entre 18 y 35 años, es la puerta de ingreso, la agenda extendida y el club social que estaban necesitando.

“Muchos de nuestros miembros llegan buscando un par, o un espacio que no encuentran dentro de su grupo de amigos, para vivir la amistad desde otro lado, con una cuota de cultura no fácil de encontrar”, explica Anita Saint Jean, coordinadora y una de los primeros miembros del programa que, según cuenta, se pasaba tardes enteras dentro del museo, e incluso estudiaba para sus finales allí. “Está buenísimo para quien esté curioso sobre el mundo del arte y lo quiera vivir genuinamente, empapándose e involucrándose en un diálogo abierto, sin bajadas de línea, porque el arte es eso, una pregunta en constante movimiento”. Con una agenda imparable, tienen actividades casi todas las semanas y para todos los gustos.

“Uno de los mejores es la invitación a eventos y actividades exclusivas. Ideada por una comisión de seis voluntarios de todas las edades e historiales -la mayoría mujeres- que se juntan todos los lunes a pulir cada detalle, la lista de planes es muy tentadora…”

Entre los beneficios que ofrece la membresía, que incluyen la entrada gratuita y sin fila durante todo el año, descuentos en la tienda, en Ninina, en Malba cine y en los cursos que ofrece el museo -estos dos últimos, el principal motivo por el que varios cinéfilos y estudiantes empedernidos se adhieren-, uno de los mejores es la invitación a eventos y actividades exclusivas. Ideada por una comisión de seis voluntarios de todas las edades e historiales -la mayoría mujeres- que se juntan todos los lunes a pulir cada detalle, la lista de planes no es nada sino tentadora. “El primer filtro de entrada es que a nosotros cada propuesta nos tiene que fascinar, que nosotros la queramos hacer”, admite Anita. “Tenemos una comisión muy vareada que cubre todas las edades, desde las más chicas Mora y Juanita, que traen ideas frescas desde la filosofía, la poesía y la literatura, hasta miembros que aportan desde la comedia musical”.

Entre los ciclos más populares, “De Copas y Brochas”, la ya conocida movida que invita a amateurs y novatos del arte a pintar, dibujar y esculpir en bares y restaurantes, es la clase más esperada. Con cada inauguración del museo -es decir, tres veces al año-, un taller es dictado por un experto en la disciplina que se relacione con la muestra vigente: para la última exposición de Pablo Suárez, escultura fue la elegida. Aunque esta actividad se encuentra abierta al público en general, los miembros de Malba Joven pueden obtener sus entradas con antelación, ya que se agotan al minuto. ¿Quién no quiere jugar a ser artistas en pleno MALBA?

“Nosotros lo que queremos es que gastes la membresía y hagas la mayor cantidad de cosas que puedas, que nos propongas actividades, que conozcas gente con quien compartir intereses, que te conozcas a vos mismo desde diferentes líneas y que sientas al museo como tu casa”, le cuentan a MALEVA desde Malba Joven…”

Al igual que con “Copas y Brochas”, la membresía ofrece entrada preferencial a otro de los programas más aclamados: Música a cielo abierto. Se trata de un Ciclo de Música -y tragos- en la terraza del museo. Con artistas jóvenes y emergentes, consigna que prevalece en todas las actividades de Malba Joven- los nombres que sonaron el año pasaron incluyen Lucas & the Woods y Mene Savasta. “Esta es una de las principales vidrieras que tiene hoy el museo, es correr el velo para gente que tal vez nunca entró al Malba pero que lo puede descubrir gracias a un concierto de una banda que le gusta”, aclara Ana.

Entre las actividades exclusivas para miembros, además de un encuentro entre amigos cada tres meses, una de las favoritas es “Descubrí Buenos Aires”, un recorrido por la ciudad partiendo de una obra de la colección del museo. Se elige una pieza y se la vincula con un rincón de la ciudad, un puntapie para redescubrir los barrios que tal vez damos por sentado.

“Al igual que con “Copas y Brochas”, la membresía ofrece entrada preferencial a otro de los programas más aclamados: Música a cielo abierto. Se trata de un Ciclo de Música -y tragos- en la terraza del museo. Con artistas jóvenes y emergentes, consigna que prevalece en todas las actividades de Malba Joven…”

A $1100 por año (o $1600 para dos personas), el programa no se encuentra tan definido por las edades pero por los diferentes estilos de vida de sus miembros, que ya son más de 400. Pero ninguno de estos 400 es un número. “Lo que buscamos es que se genere comunidad entre los miembros, que los que antes venían solos empiecen a venir de a grupos”, nos dice Anita. “Nosotros lo que queremos es que gastes la membresía y hagas la mayor cantidad de cosas que puedas, que nos propongas actividades, que conozcas gente con quien compartir intereses, que te conozcas a vos mismo desde diferentes líneas y que sientas al museo como tu casa”.

La agenda del 2019 ya promete planes únicos, como la tarde de lectura y música este viernes 22 de febrero. A partir de las 18h. y hasta las 21, la terraza del museo cobra vida con lecturas, música y brindis de la mano de la editorial y librería sanisidrense Notanpuan. Una tarde de verano, con entrada libre y gratuita, a puro jazz en el museo más lindo de Buenos Aires.

Fotos: son todas gentileza MALBA y MALBA joven.