“Belroe”: nace un nuevo circuito foodie (y con onda) alrededor de la calle Monroe en Belgrano

La “Rocky BaoBoa”, con bondiola, en el canchero Young Baos de calle Roosevelt

“BELROE”: NACE UN NUEVO CIRCUITO FOODIE Y CON ONDA ALREDEDOR DE MONROE EN BELGRANO.

Con una oferta gastronómica que tiene cada vez menos que envidiarle a los circuitos más populares de la ciudad, en Belgrano la variedad de propuestas es tal, que ya lo podemos subdividir en micro barrios, como sucede en Palermo. Sobre Avenida Monroe, como en las calles aledañas, un nuevo barrio emerge entre pastelerías gourmet, restaurantes innovadores y cafés escondidos. Por eso, desde MALEVA salimos a recorrer “Belroe”, a solo pasos del Barrio Chino pero inconfundiblemente separado de este, para descubrir todo lo que estas pocas –pero concurridas- calles tienen para ofrecer.

1) PANI: ¿TENÉS HAMBRE? ¡AHORA PANI EN BELGRANO! BRUNCHS, TORTAS BOMBA Y SUS YA CLÁSICOS “TEANERS” / BLANCO ENCALADA 1468 


Al igual que sus tortas, recién salido del horno. En enero, el octavo local de la cadena favorita de los golosos llegó a Belgrano, a solo metros de Avenida Libertador y una cuadra de Monroe. “Estamos felices de abrir las puertas de un nuevo local y seguimos proyectando nuevas aperturas para este año”, fueron las palabras de Eliana Trotta, Directora y fundadora de Pani, en la inauguración. Un ambiente relajado, pet friendly y muy colorido donde la decoración está al mismo nivel que sus gigantescos postres: una abeja gigante recibe a cualquier tentado que cruza sus puertas. Con carta renovada, que incluye abundantes brunchs, desayunos, teanners (una imperdible combinación de té-cena que se sirve a partir de las 17hs), entre sus nuevos platos encontramos fish&chips sobre waffles, un super waffle de papa con verduras, queso y huevo frito, una ensalada con trufas de creamcheese en granola salada, tartas, nuevas tortas y más. ¿El que no podemos esperar para probar? Con un nombre más que acertado el sándwich “Nuestro Preferido” usa tortitas negras como pan, y por dentro lleva muzzarela cruspy, cebolla caramelizada, tomates asados y lomito ahumado con cinamon butter. Se nos hizo agua la boca.

2) CORTE COMEDOR: ACÁ SE CELEBRA LA BUENA CARNE, Y SE SABE MUCHO DE ELLA / OLAZÁBAL ESQUINA MIGUELETES


En agosto del año pasado abrió sus puertas y pronto se convirtió en el favorito de los que saben de carne. De la unión de un carnicero, un cocinero y un charcutero nació Corte, una esquina en el Bajo Belgrano que fusiona un restaurante, una carnicería de alta gama y un centro de producción de embutidos. Un concepto nunca antes visto en Argentina -donde “la carne es tratada como un alimento genérico”- que pretende “mostrar toda la diversidad y riqueza de las carnes locales: su diferencia por razas, procedencias y formas de alimentación”, explican Santiago Garat (chef), Pablo y Marcelo Abritta (carniceros) y César Sagario (maestro charcutero). Ya sea para comprar cualquier corte de carne, llevarse sus productos listos para cocción (que incluyen también salsas y aderezos) o sentarse en el Comedor, integrado a la carnicería, al pasar por sus puertas todos experimentan la misma revelación: “cuando se habla de “carne” no es cualquier ‘carne’”. Con un “templo de fuegos” abierto al público y una carta que cambie de acuerdo la los cortes disponibles ese día, Corte Comedor es el lugar para quienes quieran disfrutar platos de gran nivel, en un ambiente relajado.

3) YOUNG BAOS: LOS BAOS MÁS CANCHEROS Y CON UNA VUELTA DE TUERCA / ROOSEVELT 1806


El primer local de Argentina en especializarse en el bocadillo taiwanés llamado Bao –un pan cocinado al vapor de textura aireada, suave y flexible – . En agosto del año pasado, Martin Caimi Bustamante, Agustin Castro, Axel Yorston y Malena Tolone Aquaviva dieron vida a Young Baos. “Nosotros, a diferencia del bao tradicional asiático, decidimos darle una vuelta de tuerca fusionándolo con la comida americana, logrando un producto único, delicioso e innovador”, aclaran. Con este concepto en mente, el chef Gastón Storace diseñó un menú con baos verdes, blancos y negros, con distintos rellenos y texturas que varíen entre los $120 y $160. Entre sus combinaciones encontramos ingredientes tan variados como roast beef al vino tinto, estofado de pollo, mac and cheese, pollo crispy, tofu grillado y muchas opciones más, acompañadas con chips de papa, papas fritas o “la revolución del local”: los raviolitos fritos, por $50. Nueve opciones con nombres más que originales –nuestro favorito el “Rocky BaoBoa”- entre Street art y mesas a la calle.

4) PRALINÉ CAKES: PARA GOLOSOS TAKE AWAY / AV.MONROE 1690


Un localcito de dulces y tortas take away que casi pasa desapercibido en una avenida tan concurrida. Dentro, no solo esconde las más tentadoras tortas pero a una joven emprendedora que combina sus dos pasiones, la pastelería y el diseño gráfico. “Desde muy chica me sentí atraída por la pastelería. Me acuerdo la vez que fui a lo de mi mejor amiga a los siete años, me enseñó a cocinar y me encantó!”, recuerda Madelaine Nahmias. En 2013, nació Praliné Cakes, tras superar el miedo que su tan amado hobby se volviera una obligación. Con productos listos para salir, como los “bocados” de entre $50 y $90 (que incluyen brownies, alfacookies –imperdibles-, muffins de banana) y porciones de torta de entre $150 y $225, sus delicias aguardan tras un gran ventanal que lee “mimos que hacen bien”. Entre sus recetas, se destacan la chocotorta praliné (con chocolinas y oreos), las cheesecakes, la megabrownie (base de brownie, dulce de leche y una crema de chocolate blanco) y Ferrero Nutella, con una base de brownie con una capa de nutella, oblea crocante y ferrero rocher. Sobredosis de azúcar.

5) ORILLA: LO NUEVO DE FERNANDO TROCCA, “UNA CARTA SIMPLE PERO PODEROSA” / OJO: TIENEN UNA SUPER LINDA BARRA CON TRAGOS POR INÉS DE LOS SANTOS / MONTAÑESES 2585


Bajo el Hotel Urbánica, Fernando Trocca y Martín Pittaluga volvieron a apostar por Belgrano. Tras abrir Sucre, hace casi veinte años, estos dos reconocidos cocineros volvieron de su amistad en Punta del Este –donde cada uno cuenta con un restaurante a solo cuadras de distancia-, para abrir Orilla, a fines del año pasado. Con una cocina abierta y una mesa para doce alrededor, su carta es acotada y simple, pero poderosa. Dividida en 4 secciones, los platos en cada una tienen un mismo precio: además del pan de masa madre a $100, los platos “pequeños” tienen un valor de $170, los “medianos” $320, los “grandes $400, las guarniciones $150 y los postres $250. Pollo frito con salsa de yogurt y especias, puré de boniatos con vegetales asados, corazón de cuadril, lechuga iceberg y la hamburguesa orilla son solo algunos de los destacadas. Y un buen flan de postre, por su puesto. Además, la carta de su bar fue diseñada por la amiga de la casa y galardonada Inés de los Santos, con tragos tan únicos como Coco y Lavanda, con Ron Bacardí Blanco, leche de coco, almíbar de lavanda y lima. Buena comida y buenos tragos, no podemos pedir más.

6) DENIRO: PIONERO DE “BELROE” CON SUS SUPER HAMBURGUESAS DE ENTRAÑA 11/  DE SEPTIEMBRE DE 1888 


Los precursores. Uno de los primeros en apostar en esta zona, y cuánta razón tenían. Allá en julio de 2017, “nos gustaba el barrio y no había oferta”, explica Nicolás Ignacio Sánchez, creador de esta hamburguesería que no solo innovó en su locación pero en su concepto. Con recetas gourmet, quince variedades de hamburguesas con no menos que 200 gramos de entraña de entre $240 y $270, y una cerveza tirada recomendada para cada plato, su menú también incluye opciones para vegetarianos y celíacos. ¿Las preferidas? La Salvaje con burrata, calabaza con miel, rúcula y mostaza dulce, y la “Tarea Fina” con queso parmesano, ajos confitados, rúcula, mollejas a la plancha y mayonesa. Además, su happy hour a $60 es ya un clásico de la zona que nadie se quiere perder.

7) ÖSS KAFFE: UN CAFECITO DIVINO, DE INSPIRACIÓN NÓRDICA, ESCONDIDO JUNTO A LAS VÍAS (ATENTOS A SU BRUNCH) / ROOSEVELT 1894


En una esquina discreta, un pequeño refugio nórdico se esconde junto a las vías del tren –que pronto ya no estarán. Se trata del garaje del arquitecto Fernando Iglesias Molli, quien se enamoró del café en Oslo y decidió emprender en la capital porteña. Con pastelería realizada por vecinos del barrio, además de café de especialidad, varios métodos de filtrado y un gran brunch los martes y domingos al aire libre, Öss también ofrece talleres, como “Arquitectura del café de especialidad”, y cursos de barista. El mejor secreto de Belgrano.

Fotos: son todas gentileza de los locales mencionados.