De lo último de Tegui a nuevos formatos de fast food importados y cafeterías que van por lo clásico o que imponen lo propio. Una micro-sandwichería, un spot italiano y más está sucediendo en el norte de la ciudad, de Recoleta a Saavedra.
Cafetines, sliders y barras gourmet: 7 aperturas porteñas que trajo el verano. Por Benja García para MALEVA.
El mapa gastro del norte de la ciudad de Buenos Aires vive un verano de ebullición, marcado por una diversidad de propuestas que rompen con los moldes habituales. Desde la elegancia de Recoleta hasta un barrio foodie emergente como Saavedra o el consagrado Núñez, estas seis aperturas trazan un recorrido ecléctico donde conviven la firma de cocinero y bartender consagrados con la frescura de jóvenes intrépidos que buscan redefinir la escena. En este abanico de novedades hay sitio para la sofisticación de la alta cocina y la mixología de lujo, la honestidad del bodegón de club de fútbol, el regreso a las tradiciones del café porteño y el desembarco de formatos de fast food importados; una muestra cabal de que, en esta temporada, la ciudad despliega una mesa —o una barra— servida para cada perfil.
Tegui Barra: Cuando la barra no es solo escenografía, es territorio / Rodríguez Peña 1973.

Germán Martitegui decidió reescribir su propio guión en Recoleta. El local que alojaba a Marti —su proyecto vegetariano— se transformó en Tegui Barra, un espacio que conserva la sofisticación y esa atmósfera envolvente de jardín interior, pero con un cambio de dirección fundamental: volvió la proteína animal. La barra rectangular sigue siendo el eje de todo, proponiendo un diálogo directo y sin filtros entre la cocina y el comensal.
La barra no es solo escenografía; es territorio de Ludovico De Biaggi, quien maneja la coctelería con una destreza que justifica la visita por sí sola, mezclando clásicos y autoría con elegancia. Para el vino, el equipo de sommeliers logra algo difícil en estos tiempos: curar una lista impecable de etiquetas clásicas y modernas, pero sobre todo, no intimidar.
En los platos hay guiños al pasado y apuestas nuevas. El paté de hongos sobrevive como herencia, pero la rillette de trucha con crema ácida y manzana se lleva la atención por su delicadeza. Los principales son contundentes: el ojo de bife de 600 gramos con manteca de queso azul es un camino de ida, y los cappellacci de ricota y habas logran un punto perfecto. Un detalle que se valora mucho: las guarniciones (papas con cheddar inglés, espinacas a la crema) ya vienen incluidas. El final es un desfile: hay mousse de chocolate, un fresco sorbet de ciruela y hasta una bola de fraile que despierta la memoria emotiva. Aunque, nobleza obliga, el tiramisú sigue llevándose los aplausos como uno de los mejores de la ciudad. A todo esto, en pocos días se le sumará el clásico brunch de la barra y también los almuerzos.
Luisa’s: La primera hamburguesería en su tipo de la ciudad / Ramallo 2307.

En Estados Unidos las hamburgueserías de sliders son muy tradicionales —sobre todo en el interior del país, estas mini hamburguesas de aproximadamente 5 cm y cocción rápida son muy populares—, pero en Argentina no existía un local especializado en este formato hasta que llegó Luisa’s, en el barrio de Núñez. “Queríamos recrear no solo el producto, sino el ambiente y la experiencia que uno tiene cuando da con alguno de estos lugares”, explica Sandals, cofundador junto con Rodo Cámara de la primera hamburguesería argentina dedicada a los sliders.
Antes de la apertura, Rodo y Sandals, nerds de las hamburguesas, recorrieron y documentaron distintos locales en Estados Unidos con el objetivo de abrir en Buenos Aires el que mejor represente estos sándwiches. En Luisa’s se respeta la receta original, pero con impronta propia. Se recomiendan entre tres y cuatro hamburguesas por persona; aquí las papas no son bastón, sino de paquete, y de postre ofrecen una porción de cheesecake de The Cheesecake Factory, una elección más que acertada. “Muchos creen que son simplemente ‘mini hamburguesas’, pero es mucho más que eso: tienen otra cocción, otro armado y sobre todo otra textura y sabor”, detalla Sandals.
La elección del nombre responde a la búsqueda de una identidad con rostro humano. Al elegir Luisa’s, nombre de la abuela y de la hija de uno de sus fundadores, el local establece un puente generacional que conecta la tradición con la actualidad. Este vínculo emocional es el núcleo de la experiencia que la marca busca generar, combinando la calidez de la historia familiar con una propuesta contemporánea.
Ostería Fantástico: Un nuevo spot italiano que suena lindo / Ángel Justiniano Carranza 1946

“Queríamos abrir un lugar relajado, con una carta sin tanta sofisticación y precios lógicos; sentíamos que era algo que se había perdido en Palermo Hollywood”, cuenta Pablo Antonelli, fundador de Ostería Fantástico, ubicada en la esquina de un pintoresco pasaje del barrio.
Uno de los platos más destacados es la pizza estilo italo-porteña, un producto de masa fina como la napolitana pero con más piso, lo que la hace más crocante y con mayores posibilidades de sumar ingredientes. La carta no es extensa pero ofrece opciones variadas que van desde bife a la leña con papines estallados, pesca del día o tallarines, hasta postres clásicos como el flan de dulce de leche y crema, muy alabado.
La curaduría musical ocupa un lugar especial en la ostería. A un volumen acorde, que invita a la charla, desde un equipo Sansui de los años ochenta se puede escuchar desde italo disco hasta Wanda Jackson.
“Si bien llevamos pocos días, ya nos podemos dar cuenta de que Ostería Fantástico es un lugar de pertenencia, no un lugar de una única vez”, asegura Antonelli.
Jöl: El último hit de Saavedra en un microespacio que lo da todo / Vilela 2982.

“El objetivo es transformar un producto callejero en algo un poco más sofisticado, sin perder la esencia”, define Misael Noe, el joven fundador de la sanguchería Jöl, el primer hall bar de Argentina, situado a dos cuadras del polo gastronómico del boulevard García del Río.
La carta rota constantemente y cuenta con pocos ítems para cuidar los procesos y la calidad, destacándose por ofrecer una mitad de sándwiches veganos y la otra de carnívoros. Los viernes ofrecen un plato fuera de carta que solo sale ese día “y no vuelve a salir”. Detrás de una propuesta breve se esconde la convicción de un chef que sabe lo que quiere contar. Es un ejercicio de síntesis y honestidad: pocos vinos, buenos vermuts y un solo postre diario. El protagonismo se lo llevan los insignias de la casa: el de tartar con mayonesa de ajo negro y el de tapa de asado con mayonesa de chimichurri. Aquí la oferta es directa; la calidad, innegociable.
El nombre remite fonéticamente a la palabra “hall”, ya que el local está ubicado en la entrada de un edificio y ocupa apenas 12 m2. “Tenemos una gran ventaja, que es la cercanía que se genera con los que vienen a consumir: nos ven cocinando, preparando sus pedidos y luego entregándolos”, reconoce Misael.
Cuento Café: Al rescate de las clásicas cafeterías de Recoleta /Laprida 2189.

“Lo que buscamos con este nuevo proyecto es volver un poco a las tradiciones del cafetín porteño”, cuenta Daniela D’Albano, quien junto con su pareja abrió este café en Recoleta. “Siempre estuvimos interesados en el mundo del café, literalmente nos conocimos en una feria cafetera”.
En Cuento no hay códigos QR, sino carta impresa; no hay flat white, sino café con leche y cortados. La pastelería, elaborada por ellos mismos, es bien clásica: medialunas con pastelera, alfajores de maicena y torta de ricota. Si bien la oferta se renueva constantemente, no sale de lo tradicional. También hay opciones saladas, como el tostado de cebolla y queso o el sándwich de pastrami.
El local está ubicado a pocas cuadras de la Biblioteca Nacional y, gracias al boca a boca, se empezó a ganar el corazón de los vecinos. “Perdí a mi verdulería fav del barrio pero gané el mejor cafecito de la zona”, se escucha por allí.
René Cantina: Un neo-bodegón en un club del Bajo Belgrano /La Pampa 1376.

“La idea de René Cantina es hacer comida de bodegón con buena materia prima, siempre cuidando los procesos”, dice Lucas Ferrari, responsable de este nuevo proyecto ubicado en el buffet del club Excursionistas, en el Bajo Belgrano.
Para el público futbolero la referencia es evidente: el nombre rinde homenaje al hincha más icónico de la institución, el gran René Houseman, quien solía frecuentar el club y los vermuts del buffet.
Volviendo a la mesa, la carta es acotada, pero lo que no son «acotadas» son las milanesas napolitanas, especialidad del local que evoca el espíritu de los bodegones porteños. “Tenemos pocos platos, la idea es ir sumando más comidas bodegoneras”, agrega Ferrari, referente gastronómico del barrio y dueño de Neko, el sushi ubicado frente al club. Otro punto a destacar es la excelente insonorización del salón, una cualidad difícil de encontrar en la mayoría de los bodegones.
Socio Café Prensa: el rigor del café de especialidad con la calidez del cafetín porteño /Arce 415, Las Cañitas.

En el corazón de Las Cañitas, los hermanos Jerónimo y Lautaro Castro abrieron Socio Café, una propuesta que renueva la escena cafetera porteña combinando tradición y especialidad. La carta gira en torno a un espresso calibrado a diario y una selección de filtrados —V60, Chemex, Kalita— trabajados con precisión para obtener tazas limpias y equilibradas. La oferta gastronómica se amplía con una cocina sencilla pero cuidada, que incluye clásicos irresistibles como chipá recién horneado y medialunas de jamón y queso , pensadas para acompañar cada momento del día.
El local funciona dentro de un concept store creado junto a las diseñadoras Verónica Wojcicki y Mora Gallart, fundadoras de BLA CONCEPT, lo que aporta una identidad visual particular donde conviven la moda, el diseño y la cultura cafetera. La estética apuesta por una mezcla de pulcritud minimalista y texturas cálidas, convirtiendo el espacio en un punto de encuentro que atrae tanto a vecinos como a quienes buscan nuevas experiencias en la ciudad. En la barra, pastelería clásica y moderna: alfajores marplatenses , pepas caseras , galletas bien mantecosas y una selección de laminados que completan un repertorio amplio sin perder coherencia.
La propuesta logra un equilibrio poco frecuente: el rigor del café de especialidad con la calidez del cafetín porteño, una combinación que ya empieza a darle identidad propia dentro del circuito gastronómico.
/// Fotos: Gentileza de prensa de los lugares mencionados.
