Madariaga excepcional: el pueblo perdido que ahora tiene la primera bodega oceánica abierta al turismo, en un terroir atípico.

La costa se reinventa con la apertura de una bodega oceánica y su restaurante KM 0 en pleno campo de Madariaga. La unicidad de la experiencia se corona con una estadía de diseño en el único hotel boutique de Pinamar, a dos cuadras de la playa y a 15 minutos de las viñas de Gamboa.

Si ya pasaste al último nivel de Wine Lover al punto de que querés involucrarte en la producción: ¡hasta podés tener tu parcela!

Madariaga excepcional: el pueblo perdido en la costa que ahora tiene la primera bodega oceánica abierta al turismo, en un terroir atípico. Por Caro Cerimedo para MALEVA.

Así lo soñó alguna vez el propio ingeniero Bunge: que todo pudiera suceder entre las dunas y el bosque. 82 años después de la fundación de Pinamar, una apacible localidad a 15 minutos del balneario eleva la vara de lo posible en estas tierras oceánicas ¡que un proyectazo convierte en terruño! El lanzamiento de la primera bodega abierta al enoturismo de la zona. En uno de los destinos más emblemáticos del país. 

La brisa marina es la misma que llega al viñedo y define la identidad de Gamboa Costa Atlántica. Innovador para toda la región, porque recién hay bodegas en Balcarce y Mar del Plata. Esta propuesta de mar y viña, incluso de playa y vendimia es un planazo que complementa el clásico arena y sol. Vino, naturaleza y hospitalidad boutique se fusionan en esta experiencia que renueva el verano de Pinamar. E incluso amplifica las ganas de venir todo el año: siempre es un buen momento para disfrutar de un picnic en los viñedos. Y para ser testigos de cómo va cambiando la vida en cada estación. Si tu deseo es meter mano en la planta, una opción increíble es venir a podar, en agosto, un ritual -que ya realizan en la bodega de Campana desde 2022- que fusiona técnica, tradición y un asado para terminar la jornada.

Si ya pasaste al último nivel de Wine Lover al punto de que querés involucrarte en la producción: ¡hasta podés tener tu parcela! Y formar parte de este club que también se reúne a catar botellas únicas que realizan los socios de Gamboa Campana. Bienvenidos a un viaje que trasciende temporadas. 

Lo que se viene es tan groso como excepcional: “Las brisas frescas, los suelos arcillosos y la maduración lenta imprimen en los vinos de Madariaga una acidez vibrante y un delicado trazo salino, sello distintivo de este terroir atípico para la vitivinicultura argentina”, describe Marcelo Chocarro desde la bodega. 

El campo tiene 35 hectáreas, en las 8 dedicadas a los viñedos crecen nuevos bebés: uvas Malbec, Pinot Noir, Cabernet Franc, Marselan, Tannat, Riesling, Sémillon y Sauvignon Blanc. Y vendrá mucho más: un restaurante KM 0, un hotel rural y cabañas para dormir entre estas variedades que expresan el carácter de un paisaje donde la naturaleza es protagonista. 

Las experiencias incluyen de los famosos sunsets que se instalaron en Campana a  picnic con charcutería local, degustaciones privadas en la sala de barricas, caminatas guiadas entre hileras, comida gourmet y un espacio subterráneo de cata en la flamante bodega —moderna, integrada al entorno y equipada con la última tecnología.

Mientras aguardamos que Madariaga de su primera cosecha y que el asadazo de Diego Ávalos esté listo, nos convidan todas las variedades que elabora la bodega en Buenos Aires. La picada está lista y se acompaña con el tremendo espumante que hacen con un licor de expedición de grapa de hollejo de uva malbec bonaerense.

Además, el terroir inédito le calza como un guante a la tendencia de tomar vinos con menos alcohol: la radiación solar media baja ayuda a que esto suceda. 

 

Las experiencias incluyen de los famosos sunsets que se instalaron en Campana a  picnic con charcutería local, degustaciones privadas en la sala de barricas, caminatas guiadas entre hileras, comida gourmet y un espacio subterráneo de cata en la flamante bodega —moderna, integrada al entorno y equipada con la última tecnología.

 

Un viaje ligado al territorio

La propuesta acompaña dos tendencias más incluso: a pesar de la baja en el consumo, lo que aumenta es la demanda de experiencias en torno al vino. También se registran cada vez más grupos de cata que se salen de la vinoteca para acercarse al suelo: la bodega y el viñedo. Esta experiencia amalgama con un Pinamar más sereno, más natural y profundamente ligado al territorio.

He de aquí la frutilla del postre: hospedarse en La Vieja Hostería, el único hotel boutique de Pinamar es también un hotel histórico. Su construcción original de 1947 ha sido restaurada con ingenio y dedicación por la arquitecta Silvina Zubiarraín, en una exquisita interpretación que combina legado y modernidad. La estética es contemporánea y las referencias al patrimonio del balneario están por todos partes. De los nombres de las habitaciones que cuentan cómo se llamaban las primeras postas para viajar hasta acá y las primeras carpas, hasta arte en múltiples técnicas que muestra cómo se llegaba hasta la playa: en vehículos oruga que podían atravesar los médanos. 

La Vieja Hostería, el único hotel boutique de Pinamar es también un hotel histórico. Foto por: Florencia Daniel para MALEVA desde Pinamar

Su construcción original de 1947 ha sido restaurada con ingenio y dedicación por la arquitecta Silvina Zubiarraín, en una exquisita interpretación que combina legado y modernidad. La estética es contemporánea y las referencias al patrimonio del balneario están por todos partes.

Vale la pena acomodarse en su espléndida biblioteca, pedirse una copa y consultar sus libros sobre la creación de Pinamar para ver cómo era esta locación antes de que se transformara en un ícono de vacaciones. Y al aire libre de la Vieja Hostería hay mucho más: rodeada de un jardín exuberante con pile climatizada, huerta, lavandas, todo tipo de flores y rincones que parecen suspendidos en el tiempo. Un refugio de todo. Su Restó hace gastronomía de producto (nos encantó la pesca), en un espacio delicado que confirma que esta es una hospitalidad íntima que celebra el descanso. A pocos kilómetros de la primera bodega de la zona abierta al turismo. Es un lujo silencioso, elegante y auténtico, donde el tiempo se desacelera para crear recuerdos. En una ubicación impensada. En un terroir atípico. 

Galería:
Marcelo Chocarro, Gerente comercial de Bodegas Gamboa