LAS SELFIES TAMBIÉN SON ARTE: VASCO SZINETAR Y SUS TRES MUESTRAS IMPERDIBLES EN BUENOS AIRES / POR CAMI DE RIENZO

4M9A3659Vasco Szinetar con Gabriel García Márquez en una de las imágenes estrella de su muestra «Frente al espejo» en la Biblioteca Ricardo Güiraldes,

LAS SELFIES TAMBIÉN SON ARTE: VASCO SZINETAR Y SUS TRES GENIALES MUESTRAS FOTOGRÁFICAS EN BUENOS AIRES / POR CAMI DE RIENZO

El que no se haya sacado nunca una selfie que tire la primera piedra. Porque no es novedad que estamos en el 2018 y los autorretratos se ganaron un lugar en todos los celulares, en todas las reflexiones de psicólogos y sociólogos, y hasta el cansancio en las redes sociales. Pero ¿qué si les decimos que este pensado invento millenial se usaba hace mucho más tiempo del que creemos? Para ser más exactos, allá por 1982. Y no lo practicaba cualquiera. Existen selfies con Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, y más. Sí, son en blanco y negro, con eminencias culturales, y las podemos ver todas en primera persona en un rincón de Recoleta.
Vasco Szinetar es un fotógrafo venezolano que, casi sin querer, fue precursor de este formato, transformó al autorretrato en su sello personal y lo llevó a encuentros más que íntimos con gigantes de la cultura. Porque ¿qué espacio es más privado que un baño? Lleva cuarenta años retratándose a sí mismo al lado de figuras emblema, generalmente literarias, donde con expresiones locas, divertidas y descontracturadas, rompió esquemas y formalidades y nos permitió descubrir un poquito más del personaje en la foto (y sí mismo). Más allá de la técnica – que da qué hablar – acá lo que impacta es la originalidad de la mirada. “Frente al espejo”, “Cheek to cheek” y “Descolorido” son las tres obras que llegaron con él el 23 de abril a Buenos Aires – su primera aparición en el país – y podremos conocer hasta el 10 julio. Las dos primeras en la Biblioteca Ricardo Güiraldes (Talcahuano 1261) y la última en la Casa de Lectura (Lavalleja 924).
Si bien la muestra no impacta por su tamaño ni instalación, las pequeñas salas que le hacen de casa por estos meses siguen la línea de intimidad y cercanía, dentro y fuera del marco. Pero es una intimidad muy accesible. En la Biblioteca Ricardo Güiraldes, por ejemplo, conocer sus obras no implica más que subir un escalón de una puerta que ya está abierta. Como si estuvieses entrando en una casa – toda en blanco y negro – tu paso por las obras de Vasco Szinetar es igual que amigable que las fotos mismas. Un dato no menor: vas a poder llevarte un muy lindo librito con las imágenes de las tres muestras y un poco su historia. ¡Todo gratis!

FRENTE AL ESPEJO: UNA COLECCIÓN DE AUTORRETRATOS CON ESCRITORES EMBLEMA EN BAÑOS Y CON GESTOS MUY DIVERTIDOS

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Según él, todo comenzó con la foto emblema que le sacó a Borges: “Era como tener a Dios, entendí que era un proyecto de vida”. Y así fue. El Golden ticket y su carta de presentación, con la cual consiguió que otros personajes le dieran la derecha a la hora de pararse frente a su cámara. Como quien colecciona figuritas en un álbum, Vasco coleccionó selfies con escritores. En estas fotos no hay formalidades, o por lo menos así lo parece. Esos elementos que, muchas veces, las producciones fotográficas quieren ocultar, acá se muestran con un protagonismo notable: el fotógrafo mismo y su cámara.
Con un tinte de proyecto sociológico – porque nadie puede negar que la mística del autorretrato es, de por sí, muy intrigante – lo llamativo es cómo captura la postura de las figuras frente a la cámara y la reacción frente a la sonrisa de Vasco. Porque sí, el fotógrafo sonríe, y mucho. A veces con la boca abierta, a veces con ojos divertidos, y a veces se queda más en el molde. Y algunos le siguen el ritmo. De todas formas, Szinetar creció y sus fotos muestran ese contraste: joven y más atrevido, adulto y más serio.

CHEEK TO CHEEK: COMO SI FUESEN LAS SELFIES DE SU CELULAR, VASCO SE ABRAZA CON ESCRITORES COMO LEILA GUERRERO O MARIO VARGAS LLOSA

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Los nombres describen de forma muy precisa con qué te vas a encontrar. “Cheek to cheek” incluye fotografías desde 1981 a 2013 de Vasco pegadito, mejilla con mejilla, cachete con cachete, a Arthur Miller, Mario Vargas Llosa, Leila Guerrero, y la lista sigue. Original y valiente, ese descaro simpático nos muestra una cara muy amigable de estos personajes que viven refugiados en el papel.
Como si estuviésemos viendo el carrete de su celular plasmado en la pared, la informalidad de estas fotos se evidencia en un primerísimo primer plano. Mucha sonrisa y abrazos. En alguna que otra, incluso aparece el brazo que toma la foto, y no es el de Szinetar sino del escritor mismo.

DES-COLORIDOS: PERSONAJES DE LA CULTURA SON LOS ÚNICOS PROTAGONISTAS (Y CON BAJA SATURACIÓN)

Con respecto a “Des-coloridos”, las imágenes ya no lo tienen a él como protagonista, sino a la personalidad de turno aislada entre paredes y espacios que, nuevamente, reflejan la intimidad inminente de sus trabajos. Y la saturación baja marca el tono de su nombre, descoloridos. Alan Pauls, Emmanuel Carrère y Herta Müller son algunos de los elegidos para esta colección, entre otros directores, escritores y actores. Paradójicamente, esta seguidilla (sin selfies) es la más moderna: data del 2007 al año pasado, y cuenta con 33 ejemplares siendo la exposición más grande de las tres.
Fotos: gentileza Vasco Szinetar

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Fotos: Propias y gentileza Biblioteca Ricardo Güiraldes.