Crunchy, umami… yummy! Influencias del mundo, producto local y vinos uruguayos en un entorno artístico con vista abierta al paisaje y al magnético domo del Skyspace, la obra del reconocido James Turrell que hay que experimentar antes de sentarse a comer.

De Viena a José Ignacio vía Japón: así de glorioso es el nuevo restaurante del pueblo gastro que está mejor que nunca / Bliss, donde oriente se encuentra con occidente y una instalación de Turrell. Por Caro Cerimedo para MALEVA
En un entorno vestido de arte y antigüedades, con vista abierta al magnético domo del Skyspace -la instalación del mundialmente famoso James Turrell- acaba de abrir Bliss, la versión esteña del restaurante MAKA Viena. En el balneario uruguayo que es faro indiscutido del verano 2026, Max Hauf y Katrin Wondra fundan la segunda sede de una idea que se gestó durante la cuarentena, cuando él, recién llegado de Japón, experimentaba con sabores en casa mientras ella le dejaba ingredientes en el pasillo. Esa iniciativa se transformó en un fenómeno culinario que en primer lugar conquistó Viena, y que este año desembarcó en José Ignacio, con igual profundidad de sabores y estética vibrante. En MALEVA nos hicimos fans de este alto encuentro entre culturas, sabores y personas: ¿quién está para sumarse?

“Somos un espacio de arte donde podés dormir, y ahora comer”, cuenta Felicitas Kofler sobre la Posada Ayana que creó junto a sus padres en el pueblo costero uruguayo que los enamoró y los hizo sentir como en su amado Mediterráneo. El mega espacio está inspirado en los viajes de su madre a la Costa Azul y en las estancias de su padre en Ibiza. “Siempre nos sentimos muy cómodos acá. La comunidad es muy linda. Vas al pueblo y te encontrás con todos, por eso armamos este espacio, para poder abrirnos al público”, dice la joven austríaca que a la vez es muy guardiana de la intimidad de los huéspedes. “La gente es muy curiosa y quiere entrar, ahora con Bliss pueden tener una experiencia de la posada en el restaurante”, explica sobre el proyecto para el que convocó a la dupla gastro de MAKA Viena. La propuesta pegó fuerte entre europeos, estadounidenses, canadienses, brasileros y cada vez más argentinos.

La confluencia también está en el menú, con el fuego uruguayo y la frescura de su mar, una mirada contemporánea de la cocina asiática e influencias escandinavas. Con un ADN que combina un profundo respeto por el producto local y una interpretación artística de las comidas japonesas, coreanas y nórdicas, utilizando ingredientes orgánicos y de estación, en un formato pensado para compartir y acompañar con vinos uruguayos. «Un lugar donde el arte, la comida y el entorno natural se conectan para crear algo especial», explican Max y Katrin. Arrancamos con un gazpacho verde con tostada de sardinas y unos wantons de shiitake con salsa de maní. Fresquísimo el crudo de corvina y los mejillones dashi beurre blanc. De la parrilla, yakitori de pescado con hierbas, colinabo y chimichurri; costilla braseado con salsa char siu y pickles.
La confluencia también está en el menú, con el fuego uruguayo y la frescura de su mar, una mirada contemporánea de la cocina asiática e influencias escandinavas.

Así, Bliss llega a José Ignacio para redefinir lo que significa cenar en el verano uruguayo, con una previa tan sublime como insuperable: visitar el Skyspace. El plan es mega: comienza con un aperitivo en la terraza que se despliega sobre La Mansa de José Ignacio y que mira al Skyspace, para ir palpitando toda la magia que se vivirá bajo esa cúpula hipnótica después de ver el atardecer. “Es algo único, ver una obra de Turrell cuando cae la noche y después comer y tomar algo rico. Este pueblo chico tiene un nivel muy alto en gastronomía y arte, me gusta vivir acá porque eso es un lujo. Creemos que conectar nuestro nuevo hogar en José Ignacio con nuestras raíces en Austria es la forma más hermosa de encontrar plenitud y crear una experiencia emocionante”, expresa Feli.
El plan es mega: comienza con un aperitivo en la terraza que se despliega sobre La Mansa de José Ignacio y que mira al Skyspace, para ir palpitando toda la magia que se vivirá bajo esa cúpula hipnótica después de ver el atardecer.
El tip es reservar la experiencia Ta Khut en el primer turno -el de las 19.30- directamente desde bliss.metre.com, para arrancar la noche en el espacio performático. La familia Kofler trabajó con James Turrell y su equipo durante más de dos años para construir y albergar el primer Skyspace independiente de Sudamérica, llamado Ta Khut (La Luz en egipcio antiguo), un domo hecho de 42.000 kg del mármol blanco más puro, del norte de Italia. La instalación de luz inmersiva, característica de Turrell, enmarca un trozo de cielo de 4,8 metros, como un lienzo de profundidad infinita. La cúpula abierta se alza sobre una estructura rectangular similar a una pirámide precolombina, revestida de tierra y césped. Las puertas de lapacho invitan al espectador a entrar en la estructura —pavimentada con un granito terroso que recuerda a la Arizona natal de Turrell y a sus obras alucinantes en el desierto, hasta la intervención de un volcán— para experimentar el espacio del cielo, que ya no está lejos ni es inalcanzable, sino que se acerca al espectador.

La cúpula abierta se alza sobre una estructura rectangular similar a una pirámide precolombina, revestida de tierra y césped. Las puertas de lapacho invitan al espectador a entrar en la estructura —pavimentada con un granito terroso que recuerda a la Arizona natal de Turrell y a sus obras alucinantes en el desierto, hasta la intervención de un volcán— para experimentar el espacio del cielo, que ya no está lejos ni es inalcanzable, sino que se acerca al espectador.
James Turrell comenta: “Esta pieza presenta la fusión de dos grandes tradiciones. Se puede ver la estructura piramidal en el Gobi, en China, y en el hemisferio occidental, en la cultura maya y en Egipto. Fusionándose con esto, se puede ver la estupa, que en realidad proviene del Tíbet y se extiende por Sri Lanka, Tailandia, China y hasta Japón. Me encanta la idea de unir lo efímero y lo físico a través de la luz como medio, y de la luz exterior y la luz interior”. La vivencia nos invita a preguntarnos: ¿qué tan expansiva es nuestra percepción? En las circunstancias adecuadas, ¿cuánto podemos ver? Lo mejor es recostarse para ver pasar el cielo, que cambia en color e intensidad. Claro que lo que vislumbres depende de la hora, del tiempo pero también de tu estado mental y emocional.
Los Kofler fueron quienes introdujeron al Maestro de la Luz en esta parte del mundo, ya que nunca había estado en Uruguay. Turrell quedó fascinado por la creciente escena artística contemporánea uruguaya y por el cautivador cielo, especialmente el cielo nocturno de José Ignacio. La experiencia sensorial es total.
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Todas las fotos son gentileza para prensa.