DECÁLOGO DEL CARNEVALE DI VENEZIA



 
Decálogo del Carnevale di Venezia 
Por Santiago Casanello
El carnaval de Venecia es otra cosa. Además de ser el más antiguo del mundo – ya lo mencionan documentos del siglo X – se aparta de los elementos estereotípicos del resto. No hay ritmos afros ni tambores: hay melodías barrocas. No hay exhibición de cuerpos sudados: hay misterio detrás de “mascheras nobiles”, trajes de seda inspirados en la Commedia dell´Arte (genero de teatro del renacimiento), sombreros de tres puntas. No hay frenesí tropical, con parlantes a todo lo que da y espuma de cerveza: hay delicados movimientos de cortejo, clavicordistas en esquinas oscuras y champagne. No hay corsódromos con cuerpos que vueltita, meneo, brazos en alto, hay bailes a lo minué con estética rococó en salones de palazzettos. Es un festejo romántico y elegante. Pero también con el espíritu provocativo e igualitario – “durante estos días no habrá distintas clases de hombres y mujeres” – de las saturnales. Además tiene sus propios códigos. Al “carnevale” hay que saber abordarlo. Todo está permitido, pero de cierto modo. Maleva consultó al veneciano profesor de historia Paolo Diotavelli Rossi, estudioso de las costumbres del carnaval, y realizó un decálogo de consejos para disfrutar como se debe esta fiesta, en la que como escribió Alejo Carpentier “se vive y se dice lo que se guardó durante meses”.

1 – Las 7 actitudes que no pueden faltar:

el misterio, la picardía, la opulencia, la transgresión, la belleza, la voluntad de asistir a reuniones sociales, la exhibición de la alegría, y de la tristeza también.
2 – Dejarse llevar por la “fiume di gente”: Un río de gente te transporta y lo correcto es fluir con él, sin dirección fija, sin destino, sin objetivo. Porque total Venecia es en ese momento, el centro del mundo y del universo. No hay otro lugar mejor hacia el que ir. Todo está en las calles estrechas.
3 – Honrar el misterio divino: cuando sólo se ven máscaras alrededor aparecen juntas las sensaciones de temor, de curiosidad, de “extravaganza”. Nadie sabe quién, uno no sabe quién es el otro. Pero en eso hay magia y mística. No hay que rechazar el misterio sino entregarse a él.
4 – Comprar “coriandolos” y guirnaldas de papel y arrojárselo a la gente: los coriandolos son bolsas de papel picado coloreado que hay que tirarle a quien se cruce en el camino, sin saber quién es. Es importante hacerlo porque es un recardatorio de que las clases sociales ya no existen. Que en la pura alegría, reina la transgresión.
5 – Tener sí o sí un “manganello”: es un barrote de plástico de cotillón que al golpearlo emite un sonido, todos deben golpearse y nadie debe enojarse porque de eso se trata el espíritu del carnaval.
 

 
6 – Alquilar un buen disfraz: lo esencial es contar con una capa negra, con un sombrero tricornio “bauta” y con una máscara. Eso como mínimo. Lo ideal es conseguir un traje completo que represente a alguno de los personajes clásico della Commedia dell´Arte.
 7 – Asistir a un baile:los mejores son los privados de los Palazos “sul Canal Grande”. El acceso es con invitación formal y vestidos della Fenice (el teatro de ópera de Venecia)
8 – Patinaje: hay que dedicarle un ratito a patinar sobre hielo en el campo San Polo, donde todos están disfrazados. 
9 – Tomarse una copa de vin brulé: vino rojo caliente con clavos de olor, también es valido el spritz de aperol en la calle mientras se camina.
10 – Comer frappé y castagnole: son unas masas fritas azucaradas que hay que ir probando por las calles.
 

 
11 – Buen calzado: no es menor contar con zapatos cómodos porque habrá que caminar el día entero sin parar y sin sentarse a descansar.
12– Retratar con cámara fotográfica: hay pocas oportunidades en el mundo como el Carnevale para toparse con escenas de un tremendo poder visual y estético.
13 – Animarse al cortejo anónimo: lo lindo es dejarse llevar al hablar con una mujer cuyo rostro está detrás de una máscara, que tiene peluca y sombrero. Nunca se sabrá si es bella o no. Sólo habrá una alma frente a la otra.
14 – Burlar a las autoridades: si aparece el intendente de Venecia habría que tirarle coriandolos en la cara. No es una falta de respeto porque nunca hay que perder de vista que en carnaval no hay jerarquía que valga.