Chandon Artground: Crónica en primera persona por un festival de arte hiper estimulante

Arturo Peruzzotti - Dialogo Espacial6
La obra «Diálogo Espacial» de Arturo Peruzzotti

CHANDON ARTGROUND: CRÓNICA EN PRIMERA PERSONA POR UN FESTIVAL DE ARTE HIPER ESTIMULANTE / POR SOL DI VITO.

Ayer acampé en pleno Chacarita, me vi reflejada en infinitas versiones, colgué de cabeza en una compleja red de hierro blanco, bailé con una figura 3D, creé con desconocidos. Ayer me convertí en artista, sin cursos exprés ni charlas reveladoras. Porque en Chandon Artground, el nuevo festival de emociones y situaciones, solo gracias a la interacción del espectador –tal vez inexperto, quizás escéptico, acaso amateur, pero curioso por igual- cada una de las obras expuestas cobran vida y completan su significado.
El nuevo centro cultural Complejo Art_Media (Avenida Corrientes 6277) abrió sus puertas con un plato fuerte: con Chandon Artground como su primer anfitrión, promete una propuesta diferente e innovadora. Al entrar, en cuestión de segundos distinguí los spots para la story perfecta – aunque para los indecisos estridentes luces marcaban cada rincón digno de cualquier Instagram. Globos plateados, alas de neón, simpáticas hamacas, marcos sin cuadros con la más que acertada frase “More photos please” –curiosamente burlándose de la clásica línea asociada a los paparazzis- eran los fondos ideales para una selfie descarada o una foto elaborada.
Marta Minujin4
En el centro, se imponía la brillante barra con tragos a cargo de la reconocida bartender Mona Gallosi que, con sus años de expertise, despachaba cocktails casi con los ojos cerrados. A la derecha, ocho cubículos negros escondían en su interior los espacios inmersivos diseñados especialmente para el festival que invitaban, una y otra vez, a teletransportarse a sus universos únicos, diversos y convertirse en un co autor de experiencias.
El primero, desde la entrada, le hacía honor y respetaba su nombre a la perfección. “Campamento Temporario en Territorio Desconocido» era una invitación a acampar en un entorno doméstico definido por el sonido. Al entrar, me tapé los oídos: el sonido del tempestuoso viento –reproducido en vivo a través de micrófonos instalados en la terraza- aturdía, en su objetivo de producir un ecosistema definido para cada visitante.
Un refugio con una carpa en su techo parecía contar una ficción post apocalíptica. En su interior, libros, ropa, una proyección que simulaba un televisor y una cama, donde dormiría el artista, Leonello Zambón, y su llamativa cresta rubia ceniza durante los días que dura la feria a fin de darle vida a su creación incluso durante la noche. Allí, podían pasar horas sin terminar de descubrir nuevos elementos y “kits de camping”. Entre los libros de fotografías familiares y colecciones de recortes, mi favorito: “Elementos de Magia Morderna – el libro de las soluciones instantáneas a todos sus problemas personales y públicos” coleccionaba avisos de tarot, promesas para adelgazar y recetas perfectas para dejar de fumar y ser feliz.
Martín Huberman (1)
A continuación, los Abrojos de Gonzalo Arbutti. Tras la cortina negra, una estructura formada por estrellas de madera me sorprendió. Miré confundida hacia la entrada. “Tenés que sacarlos y tirarlos”, me aclararon. En mi primer intento, no conseguí agregar una pieza a aquel intricado rompecabezas pero en su lugar derribé su pata izquierda.
En el segundo, casi ataco a quien se atrevió a pasar frente mío en plena lanzada. Y, en efecto, la tercera fue la vencida. Continué mi exploración. En los espejos de Nothing Hill, la referencia a los históricos escenarios creados por la artista japonesa Yayoi Kusama vino a mi mente sin vueltas. Tuve que preguntar. Nicolás Fernández Sanz, el artista, lo reconoció: “En sus espacios, Kusama sobrecarga de estímulos al espectador; mi obra, por el contrario, se encuentra despojada, es silencio”. En Crisálida de Celina Saubidet no pude evitar sacar el celular –al ingresar, una mujer de rulos morenos y vestido estampado colgaba de cabeza, agarrada de aquella estructura metálica entre el sonido ambiente de selva y luces fluorescentes. Debajo, su acompañante tirado en el piso. Todo por la foto perfecta. Y en “Instalación de 5 planos” de Juan Cabral, tengo que decirlo, me sentí incómoda, con un primer primerísimo plano de mi cara transmitido en cinco pantallas, la imagen filtrada con variaciones de lente y aberraciones de definición. Ideal para un buen video de 15 segundos.
Chandon ARTGROUND9
En la siguiente etapa de mi aventura de sensaciones y creaciones, descubrí los últimos tres espacios que, aunque me gustaría ser objetiva, fueron algunos de mis favoritos. En “Aurora Superficial” la recibida era una: “tapate la cara al entrar”. Preocupada, lo miré. “Hay leones”, rió. Una vez dentro, lo escuché repetir el mismo chiste una y otra vez. El primer estímulo al cruzar la puerta no era visual. Láminas de plástico arremetieron contra mi cara: debí hacerme camino entre luces reflejadas y colores que cambiaban y mutaban lentamente. Pero fue solo al agacharse que la verdadera aureola se presentó. Aunque, debo admitir, lo más divertido fue caminar entre cientos de tiras colgando del techo.
A mitad de camino, “Diálogo Espacial” me atrapó y consiguió que me quede unos buenos 15 minutos. ¿Cómo era? Paredes negras y tiras de luces rojas y blancas que cruzaban el cuarto y eran controladas por los visitantes, con un teclado que me hizo acordar a los tableros de Dj. ¿El punto? Derribar los límites del espacio. Arturo Peruzotti, el arquitecto creador del espacio que asesoraba a quien entrara en cómo manejar las luces, me explicó: “Esto también lo hago en fiestas, mías o de amigos, cuelgo luces de árboles y columnas para que jueguen con ellas al ritmo de la música”. Podría haber estado días subiendo y bajan aquellas perillas, encontrando un ritmo en la combinación de luces. Mi recomendación: empezar con un juego de luces tenues e ir subiendo la intensidad, para que entonces, el negro sea más negro. Por último, la estrella de la noche: “Efecto Venus”. Paredes blancas con un cuadriculado azul francia, dos espejos, auriculares y dos iPads. Parece simple, ¿no? Sin embargo, al iniciar la experiencia, una figura 3D multicolor apareció frente mío. Y, de repente, me vi envuelta en su baile, persiguiéndola con la pantalla, chocando con otros en mi desesperación por no perderme ni un movimiento.
Juan Cabral - Instalación de 5 planos2
Al terminar el recorrido, con trago en mano por supuesto, fue momento de visitar la obra de teatro “Usted esta aquí”. Al acercarme a la fila, una pelirroja teñida que hablaba en inglés gritó: “You look just like the red haired in Poldark”. Al parecer, hablaba de una exitosa serie británica de la cual era fan, asumo, porque su pelo trataba de imitar el mío, del mismo color del de la protagonista del programa. Sobre la obra, no hay nada que contar, solo se puede vivir. Veinte minutos de baile, risa, susto y más en la función más interpelativa que conocí. A la salida, Juan Ingaramo pareció haberme esperado para comenzar a tocar. Desde las alturas, en un escenario de más de dos metros de altura, el cantautor cordobés movió las cabezas de quienes estaban sentados en las coloridas reposeras y meneó las caderas de quienes se animaron a seguir el ritmo.
Y así, en un universo que contenía a su vez otros nueve mundos, se inició esta feria de arte inmersivo, del 27 al 29 de septiembre. Una oportunidad para quienes dicen “aburrirse” con el arte, una fuente de inspiración, una salida más que debida esta fin de semana. La recomendación de Maleva: visitarla e sábado a las 16.30h. o 17h. para un recorrido exclusivo con el curador, Martín Huberman.

Celina Saubidet - Crisálida3 Gonzalo Arbutti - Abrojos7 Mona Gallosi 2 Nicolas Fernandez Sanz - Nothing Hill3 Chandon Artground Día 1