Las nuevas casas del arte: cinco espacios que reconfiguran la forma en que el arte se despliega en la ciudad. 

De Retiro a Palermo, pasando por Barrio Parque y Recoleta, aparecen espacios que no sólo inauguran muestras: reconfiguran cómo el arte se alberga, se muestra y se vende en la ciudad. Un ex restaurante, un antiguo convento, una casa histórica y proyectos independientes donde la arquitectura, el contexto y la libertad curatorial construyen una escena en constante movimiento.

Zonder Flag x Javier Agustín Rojas.

Las nuevas casas del arte: cinco espacios que reconfiguran la forma en que el arte se despliega en la ciudad. Por Justina Gastaldi para MALEVA.

Durante años, el mapa de las galerías de arte en la ciudad parecía concentrarse en ciertos circuitos, pero está claro que hoy esa premisa se empieza a desdibujar, abriéndose a nuevos horizontes y propuestas. 

Hoy no se trata solo de ver obras, sino de recorrer arquitecturas que conviven con las muestras, atravesando historias y entendiendo cómo cada lugar puede potenciar y a la vez influenciar lo que va sucediendo por dentro. Vamos a conocer cinco espacios que reconfiguran la forma en que el arte se alberga, se exhibe y se comercializa en Buenos Aires. 

1. Al Sur Gallery: una forma de mirar hacia lo propio/ Dr. Ricardo Rojas 446, Retiro.

Bajando por una calle corta adoquinada, en uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad que también es el epicentro de las galerías porteñas, aparece un Barrakesh amplificado: una puerta que no anticipa del todo lo que viene y, adentro, un espacio que se expande. Techos altos, una acústica particular donde cada sonido rebota distinto y muros que todavía conservan rastros de otras vidas.

Al Sur Gallery funciona dentro de lo que fue el antiguo convento vinculado a la Basílica del Santísimo Sacramento. Y algo de esa lógica sigue ahí. En la altura, en el silencio, en esa sensación de estar entrando a un lugar que pide bajar el ritmo. Donde antes había contemplación religiosa, hoy aparece otra forma. No cambió la esencia, cambió el lenguaje.

Instalada en el Centro Cultural Barrakesh, Al Sur propone una dirección, una forma de mirar hacia lo propio, de dejar de pensar el arte en relación a otros centros y empezar a construir una identidad desde acá, desde el Sur.

La muestra inaugural, «El Eterno Retorno» de Jacques Bedel, activa esa idea desde lo material: obras que cambian según la luz, superficies que reaccionan al impacto de otros materiales, imágenes que nunca terminan de fijarse… Nada es del todo igual, incluso cuando parece repetirse.

Al Sur Gallery inaugura algo más que una sala de exhibición: establece un corredor de diálogo entre lo local y lo internacional. En el corazón de un antiguo convento, el arte no solo se cuelga en las paredes, sino que habita el espacio, recordándonos que, en el retorno de las cosas, siempre hay una oportunidad para ver de nuevo y mirar distinto.

2. Casa Palanti: donde convergen las mentes inquietas/ Ortiz de Ocampo 2901, Barrio Parque.

La icónica “casa redonda” de la belle époque reabre sus puertas más de un siglo después con una propuesta renovada que integra gastronomía y arte casi como una extensión natural del espacio. 

Construida en 1922 por el arquitecto italiano Mario Palanti, la casa es una obra singular, atravesada por pasillos curvos que conducen hacia un mirador. En este contexto, presenta su primera intervención artística: Continuo / Continúo, del artista argentino Beto De Volder, en colaboración con Galería LATERAL y Clara Caputo, marca el inicio de un nuevo ciclo de propuestas culturales dentro de este emblemático edificio porteño, que busca fusionar arte contemporáneo y arquitectura.

El título de la exhibición alude tanto a la persistencia de la línea como a la continuidad de una práctica que se prolonga en el tiempo. En estas obras, la línea no delimita formas cerradas: permanece en movimiento, se expande, se enlaza y reaparece, manteniendo la composición en un estado constante de transformación.

Abril Bellati, creadora de LATERAL, señala: “Desde LATERAL buscamos espacios que permitan mostrar el arte desde otro lugar, fuera del formato tradicional de galería. Casa Palanti tiene una identidad muy particular y nos pareció el contexto ideal. Nos interesa generar estos cruces que acerquen el arte a nuevos públicos y propongan una experiencia más cercana y sensible”.

Con esta primera exposición, Casa Palanti inaugura una nueva etapa: la de consolidarse no sólo como un espacio gourmet y patrimonial – declarada de interés cultural-, sino también como un punto de encuentro para el arte contemporáneo, donde el recorrido, el contexto y la obra dialogan de manera orgánica.

Buscamos espacios que permitan mostrar el arte desde otro lugar, fuera del formato tradicional de galería. Casa Palanti tiene una identidad muy particular y nos pareció el contexto ideal. Nos interesa generar estos cruces que acerquen el arte a nuevos públicos y propongan una experiencia más cercana y sensible.

 

3. Galeria La Pipa: Un espacio flexible para múltiples voces/ Sanchez de Bustamante 2498, Recoleta.


En Galería La Pipa, el arte también ocupa un espacio que antes tenía otro pulso. Durante más de treinta años, funcionó como un restaurante y bistró con aires de los 70: mesas de punta en blanco, sillas de madera, piso damero y atrás una cava, que más que una cava era una vinoteca. Atendido por su dueña, predominaba esta bebida y muchos platos para maridar pero como muchísimos otros espacios, por la pandemia, «Marita Bistró» deja su casa para recibir a nuevos dueños que abren las puertas para albergar otra forma de creación. 

Impulsada por Joaquín Miguens (con trayectoria en la comercialización de obras de grandes maestros), la galería propone un cruce generacional: recuperar artistas de otras épocas y, al mismo tiempo, habilitar nuevas voces contemporáneas. 

Distribuida en dos niveles, La Pipa funciona como un espacio flexible, casi como un lienzo en blanco que puede ser habitado por uno o varios artistas a la vez. En esta apertura, el piso superior presenta Las edades todas juntas, de Juan Manuel Moraña, una serie que, bajo el universo de los payasos, despliega múltiples miradas y sensibilidades que también podría vincularse como una especie de reflejo de la propia lógica del espacio. En el subsuelo, No lo puedo creer, de Maruki Nowacki, suma otra capa a este recorrido. Entre lo que fue y lo que empieza a ser, La Pipa no borra su historia si no que la transforma.

La galería propone un cruce generacional: recuperar artistas de otras épocas y, al mismo tiempo, habilitar nuevas voces contemporáneas.  Entre lo que fue y lo que empieza a ser, La Pipa no borra su historia si no que la transforma.

4. Zonder Flag: una casona de cuatro pisos para hospedar exhibiciones, residencias, talleres y encuentros/ Nicaragua 4880, Palermo.

En Zonder Flag, el arte encuentra otra forma de organizarse: no como galería tradicional, sino como plataforma. Una casona de cuatro pisos, pensada desde el inicio para albergar exhibiciones, residencias, talleres y encuentros, donde cada nivel propone una forma distinta de activar lo artístico.

Con una arquitectura contemporánea y una identidad muy marcada, el espacio se construye sobre una idea simple pero potente: el arte como lenguaje sin fronteras. Acá no hay categorías rígidas ni recorridos cerrados. Hay cruces. Entre artistas y público, entre disciplinas, entre miradas que no necesariamente vienen del mismo lugar.

Más que exhibir obra, Zonder Flag propone una escena en constante movimiento, donde lo creativo se piensa desde tres gestos claros: lo visionario, lo genuino y lo global.

El arte encuentra otra forma de organizarse en Zonder Flag no como galería tradicional, sino como plataforma. Una casona de cuatro pisos donde cada nivel propone una forma distinta de activar lo artístico.

En esa línea, la muestra Quiero creer en el amor, de Ananké Asseff, termina de anclar el espíritu del espacio: una propuesta que se mueve entre lo emocional y lo colectivo, y que invita a habitar el arte desde un lugar más abierto, más sensible, más compartido.

5. Galería La Mala: próximamente en Retiro

En Retiro, La Mala Galería aparece como uno de los proyectos más prometedores de esta nueva escena. Con dirección de Natalia Malamute, se posiciona desde el inicio dentro de una escena joven y en expansión. Los nombres que empiezan a circular (Cervio Martini, Jazmín Kullock y Mauro Agustín Cruz) no son casuales: forman parte de una generación que trabaja el cuerpo, lo simbólico y lo sensible marcando el pulso de una nueva mirada dentro del arte contemporáneo local.

Todavía no se puede ver, pero que ya forma parte de este nuevo mapa. Apertura: 9 de abril.

/// Fotos: gentileza de prensa de los lugares mencionados.