Godoy Cruz: de callejón oscuro a epicentro de fiestas secretas exclusivas, bares ocultos, electrónica y punkrock

Entre depósitos y oficinas, Godoy Cruz se sacó el estigma de zona roja, prendió sus luces, encendió sus pistas y captó la atención de proyectos geniales que la eligieron como su hogar. De zona roja a calle de «la joda» que aloja bares con premiación internacional. La recorrimos de punta a punta para festejar sus hitos y novedades. 

Godoy Cruz: de callejón oscuro a epicentro de fiestas secretas exclusivas, bares ocultos, electrónica y punkrock. Por Benja García para MALEVA. 

“Lo que antes era la zona roja, entre depósitos y oficinas, fue mutando con el tiempo. La gastronomía empezó a ganar terreno y con ella nacieron los speakeasy. Así surgió Bradley”, recuerda Fernando “Chueco” Rodríguez. Él es uno de los dueños de este emblemático bar, pionero en el circuito y premiado con distinciones internacionales.

Hoy, la calle Godoy Cruz concentra una de las propuestas más completas de Palermo. En un tramo de pocas cuadras, la oferta coctelera y cultural se despliega con opciones claras (y otras escondidas) para una gran salida. Es un circuito donde conviven speakeasy, teatros, bares icónicos de rock, hidden night clubs de música electrónica y variada  gastronomía. Una coordenada concreta para resolver la noche de principio a fin, ideal para comer algo rico entre amigos, probar un buen drink en pareja y bailar sin necesidad de moverse de la misma calle.

Ese magnetismo y espíritu reservado sigue atrayendo a nuevos espacios. Así lo describe uno de los emprendedores que desembarcó en el área en el último tiempo: “Elegimos esta locación porque el lugar nos pareció mágico, a pesar de que lo remodelamos todo. Me bajó la idea de hacer el hidden club con el hidden restaurant también, porque no teníamos vidriera. Siempre me gustó lo oculto, el local tenía la habilitación de espacio cultural independiente. Estamos solos en esa cuadra, es una calle tranquila, alejada un poco del Palermo más ruidoso. Y como si fuera poco tenemos al lado el mural de Hernán Cattaneo, mi ídolo”, reconoce Christian Rojas, creador de The Lift 1967 y DJ residente en Voyage, una de las tantas propuestas que ofrece este espacio gastrocultural. 

Hoy, la calle Godoy Cruz concentra una de las propuestas más completas de Palermo. En un tramo de pocas cuadras, la oferta coctelera y cultural se despliega con opciones claras (y otras escondidas) para una gran salida. Es un circuito donde conviven speakeasy, teatros, bares icónicos de rock, hidden night clubs de música electrónica y variada gastronomía. Una coordenada concreta para resolver la noche de principio a fin, ideal para comer algo rico entre amigos, probar un buen drink e ir a bailar sin necesidad de moverse de la misma calle.

Ya sea que busques el misterio de un bar oculto, un tremendo sushi o terminar la madrugada bailando en un fiestón exclusivo, el circuito tiene una parada para vos. Te presentamos cinco lugares imperdibles para vivir la experiencia Godoy Cruz de principio a fin: 

1) The Lift 1967: Un nuevo concepto 3 en 1 que te lleva de un restó art déco al micro club acústico de altísimo sonido para un cara a cara con los artistas… y MÁS / Godoy Cruz 1967 

A fines del 2024 The Lift 1967 llega al barrio y trae consigo un concepto 3 en 1 que le da una vuelta espectacular a la salida de siempre, resolviendo toda la noche en un solo lugar. La experiencia arranca en su primer espacio, el restaurante 1967, donde mezclan la técnica del sushi japonés con ingredientes patagónicos de lujo, en un ambiente distinguido, de terciopelo, toques de cobre y puro estilo art déco. Es una primera pausa gastro súper íntima y moderna que prepara el terreno para lo que viene después.

A medida que avanza la velada, el plan te lleva al Live Sessions Club, un formato acústico de nivel internacional que te deja cara a cara con los artistas mientras disfrutás de excelente coctelería. Y eso no es todo. La noche guarda una última sorpresa: su faceta más exclusiva aparece cuando por medio de un ascensor descubrís el Hidden Night Club. Este sector secreto está pensado para los que quieren seguirla hasta tarde, con un sistema de sonido Hi-Fi y un juego de luces que te mete de lleno en el ambiente y el disfrute de un micro night club.

Todos los viernes, la fiesta Voyage propone vivir la música electrónica como un verdadero viaje sonoro. Para lograrlo, el DJ residente Christian Rojas se encarga de curar minuciosamente a cada uno de los artistas invitados. Como ser Scott Haslam, Guuse, Nahs, Nebula George O’Hara, 

Eso sí: no te vayas de muscu porque el código es dress to impress

2) Misión: El comodín de Palermo que todo lo puede (con pista de baile oculta y sorpresas incluidas) / Godoy Cruz 1715 

Esa carta comodín que nunca falla en Palermo, porque sabe mezclar buena coctelería con una comida que acompaña. Temprano, el ambiente es súper relajado y romántico, ideal si tenés una cita o querés charlar tranquilo en plan petite comité de amigos. Todo el lugar tiene una onda medio psicodélica.

El plato fuerte llega después de las doce, cuando baja un poco más la luz y la energía del lugar cambia por completo. El gran secreto de Misión está escondido en el segundo piso, justo detrás de una puerta que parece la de un baño cualquiera. Al cruzarla, te chocás de frente con una pista de baile oculta donde los DJs van desde el house hasta el reggaetón old school. 

3) Strummer Bar: La gesta de músicos de pura cepa para que las bandas suenen increíble, en un refugio rockero del under porteño/ Godoy Cruz 1631 


Si buscás un refugio con puro ADN rockero, Strummer Bar pisa fuerte en Godoy Cruz como el punto de encuentro definitivo del circuito under porteño. Armado por músicos de pura cepa, el lugar está pensado para que las bandas suenen lo mejor posible, con equipos de primera y un cuidado por el audio que se nota al instante. En la programación semanal podés cruzarte con una banda de punk y al siguiente día ir a escuchar un ciclo de swing. 

Estar ahí te hace sentir en uno de esos pubs ingleses donde sabés que cualquier día de la semana hay música en vivo y un ambiente que te atrapa. Además de la excelente movida cultural, la propuesta cierra por todos lados con pintas de cerveza artesanal, una barra de tragos  y tapeos ideales para picar algo entre amigos. Vayas a ver a un músico consagrado o a descubrir tu nueva banda favorita, la buena energía está siempre garantizada.

4) Coral Studio & Bar: Club sonoro con calidad de estudio, con sushi y cultura electrónica en todos los rincones / Godoy Cruz 1781 

Se propuso juntar a dos de nuestros favs: sushi y electrónica. Este espacio funciona como un club sonoro donde la acústica de estudio te envuelve por completo y transforma la salida en un plan totalmente inmersivo. La vibra es bien cosmopolita y dinámica, perfecta para esos grupos que quieren arrancar a comer temprano y seguirla a puro baile en el mismo lugar, sin andar cambiando de locación.

La propuesta gastronómica le sigue el ritmo a la fiesta con opciones de sushi fresco y riquísimo, pensado para compartir. La barra no se queda atrás y te ofrece un abanico que va desde cervezas tiradas y vinitos hasta una coctelería de autor impecable para maridar con las piezas. Como tienen un horario extendido, es el spot ideal para dejarse llevar por la noche, hasta que los graves y los sabores orientales te acompañen de madrugada.

5) J.W. Bradley: Pionero del speakeasy palermitano, un clásico atravesado por el arte, la cultura y el lujo, donde cada detalle está pensado para asombrarte / Godoy Cruz 1875 

Este bar oculto inspirado en el legendario Orient Express ya es parada obligatoria en Buenos Aires. Entrar acá es viajar en el tiempo directo a una sala de espera victoriana, que es solo la antesala para subirte a un vagón espectacular. Mientras te acomodás, las ventanillas funcionan como pantallas que te llevan de paseo por paisajes europeos, armando un clima increíble desde el minuto cero. Es un espacio atravesado por el arte, la cultura y el lujo, donde cada detalle está pensado para sorprenderte.

Adentro, el diseño cruza detalles súper clásicos con luces bajas y unas arañas de hierro que garantizan una ambientación única. La protagonista absoluta es la barra, donde la coctelería de autor se convierte en el alma del viaje. A través de una propuesta precisa, creativa y audaz, preparan tragos inspirados en las distintas estaciones de aquel tren famoso, con mezclas que no vas a probar en otro lado

Para acompañar, podés disfrutar de platos deliciosos que van desde hamburguesas de cordero patagónico a rabas crujientes, todo al ritmo de DJs en vivo.

«Somos uno de los bares más premiados de Buenos Aires, y uno de los primeros speakeasy. A mí a este tipo de bares me gusta dividirlos en dos: los que simplemente son ocultos y los que a esto le suman una temática. Bradley entraría dentro de los segundos, que te venden una experiencia que acompaña», cierra Rodríguez. 

 

 

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