Instaladas en su búnker de Cubitts Arts, la fotógrafa y la pintora ultiman los detalles de “A Levitating Territory”, la muestra que se puede visitar desde hoy hasta el domingo 21 en FILET Space / Un cruce magnético entre la fotografía de la bruma del Delta y la pintura sobre la aridez de Atacama que rompe con el gris londinense para abrir portales hacia nuestro estado más salvaje / En esta charla exclusiva con MALEVA, cómo es exportar una cosmovisión latinoamericana al hemisferio norte y la potencia de crear en comunidad.

«El arte para nosotras alquimiza lo que se escapa con las palabras»: con Vicky Polak y Majo Caporaletti, las dos artistas (y amigas) argentinas que conquistan Londres en una muestra que desafía la gravedad. Por Clara Cattarossi para MALEVA.
Dos argentinas amigas en Londres en las vísperas de inaugurar una muestra que cruza la bruma del Delta del Tigre con la aridez del desierto de Atacama en medio del gris británico. Los climas parecían haber invertido: las chicas estaban con suéter en el casi verano londinense, y yo en musculosa en el casi invierno porteño.
En el estudio Cubitts Arts, entre fotografías analógicas impresas en sedas traslúcidas, pinturas de rocas erosionadas y planos de montaje, Vicky Polak y Majo Caporaletti ajustan los últimos detalles de A Levitating Territory, la muestra que busca sustraer la realidad mediante el arte.
No es una idea improvisada. Vicky juega de local: es fotógrafa, antropóloga y hace una década que vive en Londres. Majo, por su parte, es una pintora que trabaja el paisaje como un dispositivo sensorial para digerir emociones y transformar la materia viva, y está recién llegada de conmover con sus obras en Düsseldorf. A ellas se sumó la curadora venezolana-española Adela Blanco para terminar de armar una triangulación perfecta.
Mediante la fotografía analógica en blanco y negro y el óleo a color, en la búsqueda de atravesar las fisuras y/o portales de la realidad, las tres latinoamericanas proponen un recorrido por nuestro estado más salvaje en el paisaje natural y que se ve reprimido en la cotidianeidad urbana. A días de la apertura de la muestra en FILET Space –que inauguró hoy y se podrá visitar hasta el domingo 21 de junio–, MALEVA conversó con ellas sobre el desafío de trasladar esta cosmovisión latinoamericana al hemisferio norte, la potencia de trabajar entre amigas y la importancia de las palabras.

¿Dónde las encuentro en este momento?
Vicky Polak: Estamos en mi estudio, en Londres, que se llama Cubitts Arts y es una cooperativa de artistas que abrió en 1991. Este es nuestro lugar de encuentro donde estamos armando todo el montaje previo a la exhibición, trabajando con la obra y definiendo los últimos detalles entre mis fotografías y las pinturas de Majo. Porque una cosa es tener una idea y trabajar a la distancia con imágenes digitales, y otra muy distinta es verlo en la pared finalmente unificado.
Majo Caporaletti: En ese sentido, algo que nos pareció muy natural fue llegar y darnos cuenta de que lo que habíamos pensado a la distancia realmente funcionó: el blanco y negro de las fotografías de Vicky y el color de mis pinturas tuvieron mucho sentido. En un duo show, no siempre es fácil que las dos artistas se potencien y que la idea crezca. Estamos muy acostumbrados a ver obras de manera digital, pero en realidad tienen un cuerpo que solo se puede apreciar y dimensionar presencialmente.
¿Cómo se pusieron de acuerdo entre las dos, siendo amigas y artistas, para decir: “Che, hagamos esto”?
Majo Caporaletti: Al ser artistas, todo el tiempo hablamos de pintura, color, muestras que visitamos… Aunque Vicky y yo no vivimos en la misma ciudad, mantenemos una comunicación directa y cotidiana, y nuestra amistad está muy atravesada por el lenguaje visual. Entonces todo se dio de manera natural.
Adela Blanco: Vicky y yo vivimos en Londres, pero nos conocimos a través de Majo. Cuando a ellas les surgió la idea, me contactaron para curar la muestra. Aunque yo soy la curadora y las chicas son las artistas, al final fue un trabajo muy fuerte de las tres. Fue un desafío armar todo esto a la distancia.

Cada una hace su aporte desde su lugar y expertise: Majo desde el arte plástico, Vicky desde la fotografía, y Adela desde la curaduría. De todos modos, pareciera que hay algo que excede la mera conjunción de sus aportes, como si el todo fuera más que la suma de sus partes.
Adela Blanco: Particularmente sobre este proyecto hubo algo distinto: fue un constante ir y venir entre las tres, cuando en otras muestras me limito únicamente a curar. Yo tengo un background en música y estudié teatro; Vicky es música y también ha trabajado en medios y filmando; Majo lee un montón… y desde ahí la perspectiva singular de cada una hace la diferencia. También somos tres latinoamericanas en Londres que trabajan en diferentes áreas pero sobre lo mismo: el paisaje.
Vicky Polak: Cuando fuimos a presentar el proyecto a FILET Space nos dieron la posibilidad de ser parte del programa; no es que alquilamos un espacio. Les pareció interesante la propuesta y que fuéramos tres mujeres latinoamericanas, lo que nos da la pauta de que tuvo peso en la decisión. La directora de la galería, Rut, es también directora de la Cátedra de Fotografía de la Royal College of Art, por lo que es una persona con conocimiento. Apoyó mucho el proyecto, no solo por la fotografía sino también por el diálogo que se genera entre y a partir de las obras. Y a toda la gente que vamos invitando les encanta.
Majo Caporaletti: Es que las imágenes que ven son muy potentes. El Delta mismo para nosotras es algo bastante surreal, porque te tomás un tren a Tigre, de ahí una lancha y en una hora y media llegás a un lugar que parece mucho más lejano que el microcentro. Con el desierto de Atacama pasa algo similar. Las dos tenemos una relación con el paisaje que tiene un tinte medio mágico.

«Las dos tenemos una relación con el paisaje que tiene un tinte medio mágico»
En el trabajo de las dos se siente una fuerte búsqueda espiritual y esa idea del paisaje como un portal hacia otra dimensión. ¿Cómo es esa conexión con lo no-dicho cuando están creando?
Vicky Polak: Hay toda una búsqueda en mi práctica sobre la arqueología sacra, la antropología y la performance. Cuando voy con la cámara analógica a la base de un volcán, siento una energía muy fuerte en ese espacio que no veo a simple vista. Ahí es donde hago dobles exposiciones directamente en el fotograma, sin retoques digitales ni Photoshop. Después, en el cuarto oscuro, aparecen de golpe esas luces, formas y portales. Vengo de la escuela de Adriana Lestido, que siempre decía que la cámara es un medio y que lo que se revela tiene que ver con la experiencia y la energía del lugar. Y creo que en la obra de Majo, sobre todo en la del desierto, aparecen estos portales pero desde el color y las formas.
Majo Caporaletti: Sí, yo uso el paisaje en sintonía con la idea de que en realidad siempre estás hablando de otra cosa, representando algo más. Algunas de estas pinturas formaron parte de mi última muestra individual en el Palacio Ferreyra en Córdoba. Al hacer esa muestra me di cuenta de que, a diferencia de mis trabajos anteriores donde pintaba muchas figuras y animales, ahora estaba usando el paisaje para metaforizar procesos personales de transformación. Uso las catástrofes del desierto, lo roto, lo seco y lo húmedo para hablar de transformaciones propias. En la naturaleza ves cómo la roca se va erosionando por el viento hasta convertirse en arena. Por eso pinté esas esculturas rotas que llamé Sedimentos afectivos. Tienen que ver con esos afectos que van quedando cuando vos vas cambiando; limpiarse o transformarse no es algo que se dé y ya, siempre queda un sedimento.
Me gustaba usar esa palabra: «sedimento». De hecho, muchos de los títulos los charlo con Vicky. Le decía que hay algo de ese sedimento que para mí es muy propio del Delta también, que tiene ese color porque el agua arrastra todo el sedimento de las hojas. Es estar atentas a decir: “Ok, lo que estoy pintando es esto, pero ¿qué hay debajo?”.
Adela Blanco: Algo que me fascina de la obra de Majo y de Vicky es ese sentido de la exploración, esa búsqueda por conectarse con la naturaleza de una manera casi animal, de fusionarse con ella. En el caso de Vicky con las performances que hace, y en el de Majo con haber explorado Atacama, caminar y hacer esa investigación a través del color. Por eso me parece espectacular, porque más allá del contraste de color, todo conecta como un hilo de historias a través de la pintura y la fotografía.

Esto de conectar con la naturaleza de manera salvaje me recuerda a la cosmovisión de los Krenak –una comunidad indígena originaria del estado de Minas Gerais, Brasil– que ven al río como un organismo vivo; y a esa idea de sentirse uno con la naturaleza. Siento que en ciudades como Londres o Buenos Aires todo está muy calculado, y en las experiencias de ustedes en el desierto o en el Delta, esos filtros cotidianos se caen. ¿Cómo llevan esta cosmovisión latinoamericana al otro hemisferio y qué expectativas tienen de la recepción del público de allá?
Vicky Polak: Mostrar en Londres obra realizada en territorio argentino me da un orgullo y una alegría enormes. Durante la maestría que hice acá me metí mucho con el druidismo, el paganismo y las prácticas celtas. Estuve en Escocia y en Gales haciendo un research sobre esas culturas, pensando en encontrar un paralelismo con la cosmovisión andina. Claramente no lo hay porque son cosas muy diferentes, pero en esa búsqueda me preguntaba qué pasaba con mi piel o con mi cuerpo en este ámbito tan gris, oscuro, húmedo y donde llueve tanto. Volver después de esa experiencia al Delta a fotografiarnos en el verano, rodeadas de esas aguas, fue como un retorno a casa onírico, al origen.
Majo Caporaletti: De golpe, muchas de las cosas de las que estamos hablando son muy similares, cada una desde su perspectiva. Por momentos me encuentro pintando cosas que nunca vi; la pintura muchas veces te anticipa situaciones que después suceden. Cuando fui a la residencia de La Wayaka Current en el desierto de Atacama, el primer día presenté mis pinturas y me dijeron: “¿Pero vos nunca estuviste acá?”. Yo no conocía el lugar, lo había pintado antes. El desierto me fue trayendo y la pintura me fue llevando a él. Cuando íbamos recorriendo el Atacama, me decían: “Majo, esto es tu pintura”. Y yo sentía que, aunque era un lugar muy extraño, para mí era súper familiar. Es lo que te va pasando con la práctica.
Vicky Polak: Es muy loco porque mientras Majo estaba en el desierto, yo registraba volcanes. Está esa búsqueda de aventurarse, explorar y meternos en lugares inhóspitos y remotos donde no hay nadie. El arte para nosotras alquimiza lo que se escapa con las palabras; por eso el título y el texto de la muestra lo escribimos juntas. De ahí nació A Levitating Territory. Buscamos quitarle peso a las cosas por sustracción para que leviten: en el espacio, mis fotos impresas en sedas translúcidas y las rocas de Majo flotan separadas de la pared, uniendo el agua y la tierra a través del aire.

«Está esa búsqueda de aventurarse, explorar y meternos en lugares inhóspitos y remotos donde no hay nadie. El arte para nosotras alquimiza lo que se escapa con las palabras»
Se nota que las palabras del texto curatorial no son aleatorias; son precisas y muy adecuadas. Hay mucha metafísica y filosofía, pero llevado a lo carnal, a lo sensorial. Hay un punto de encuentro hermoso entre lo ideal que levita y su materialización en fotos y pinturas.
Majo Caporaletti: Sí, es más o menos así. Lo que a mí me sirvió de Atacama es que llevé la cámara, pero si vos ves mis fotos, a diferencia de las de Vicky que son obras de arte, las mías son fotos de referencia, de registro. Todo el tiempo estoy sacando, pero después la pintura se va armando sola en el taller. No es que estoy súper agarrada de la referencia, sino que funciona como un disparador. Cada vez me desprendo más de la foto; la uso como una herramienta, no como un medio en sí mismo.
Claro, porque si no termina siendo una reproducción de la imagen y se pierde tu propia perspectiva.
Majo Caporaletti: Exacto, por eso tomo distancia desde el uso del color, de la perspectiva, de mezclar elementos como la piedra que flota o que se mete en el agua. Siempre estoy buscando la manera de que el paisaje parezca aparentemente real, pero encontrando una fisura para entrar. Yo le llamo fisura, Vicky lo percibe más como “portal”, pero me encantan las dos palabras. Y es un poco lo que hablábamos: viviendo en la ciudad es medio difícil encontrar esas fisuras, pero están, hay que saber verlas. Creo que en ese modo de percibir las cosas es donde nos encontramos con Vicky.

Londres es una súper ciudad, híper cosmopolita. ¿Cómo hacen esa búsqueda de fisuras también dentro de las ciudades?
Vicky Polak: Para poder vivir en un ritmo como el de Londres, necesito retirarme al Delta cada tanto, recuperar el eje y volver. En una revisión de porfolio me dijeron: “No entiendo cómo no vivís metida en un bosque como Kerouac”. Y siento que la clave está en el balance. Vivo en la ciudad, pero mi obra me permite habitar ese otro espacio; somos personas muy citadinas, nos encanta la ebullición cultural, ir al cine, a los museos y ver música en vivo.
Majo Caporaletti: Totalmente. Un amigo astrólogo siempre me dice: “De todos mis amigos, sos la que mejor vive la ciudad”. Y es porque se da cuenta de que yo me paso ocho horas por día dentro del taller pintando un geyser, un perro corriendo o un paisaje de Atacama. Mental y visualmente estás habitando ese universo, por más de que estés metida en el contexto urbano.
Falta nada para el martes y para que el territorio que crearon empiece a levitar frente al público. ¿Cómo se sienten en la previa de abrir finalmente estos portales?
Vicky Polak y Majo Caporaletti: No estamos nerviosas, para nada. Estamos con mucha emoción y disfrutando a pleno el proceso, fue mucho trabajo desde enero pero súper disfrutable.
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