«Quería que Bs As tuviera un lugar donde mostrar producciones que suelen quedar fuera». Llegó ARIT Gallery: una nueva puerta al arte internacional desde el circuito porteño

Descubrir artistas. Sumar voces a la escena local. Adquirir obra internacional sin tener que viajar. Todo eso se vuelve realidad en esta apertura. ARIT llegó a Recoleta para romper el molde del coleccionismo porteño. De la mano de una abogada que defendió derechos de minorías en comunidades indígenas de la Patagonia y la Amazonía peruana. creadora del premio de adquisición Mujeres que inspiran y presidenta de la fundación  VOX  de EE. UU., dedicada a acompañar a artistas emergentes latinoamericanos.

«Quería que Buenos Aires tuviera un lugar donde mostrar producciones que quedan fuera del circuito porteño». Llegó ARIT Gallery: una nueva puerta al arte internacional. Por Cande Penido para MALEVA. 

Buenos Aires no se queda quieta y su mapa de galerías sigue sumando nuevas coordenadas. Con salas amplias que permiten exhibir obra de gran formato, juegos de materialidades y diversidad de montajes, en una esquina de Recoleta, ARIT Gallery (Posadas 1487) abre sus puertas. Con una apuesta que va más allá de agregar una dirección al circuito: acercar artistas internacionales a la ciudad y hacer de la galería un lugar de encuentro.

Detrás del proyecto está Nala Miskowiec, que pasó del coleccionismo a abrir su propio espacio. De trabajar en abogacía a dedicaras a las bellas artes. Junto a María Milián Merique, curadora y tasadora con extensa trayectoria en el circuito latinoamericano, está al frente de una programación de arte moderno y contemporáneo. La primera jugada es Match Point, una exposición del vasco Xabi Gaztelu en la que el gesto, el color y el azar entran en juego. Como en la película de Woody Allen, donde un giro inesperado puede cambiar el rumbo de una vida, la incertidumbre atraviesa estas pinturas. Círculos, manchas y campos de color se relacionan, se espejan o parecen tomar caminos propios. 

Nala Miskowiec, creadora de ARIT.

Nuevas voces para una escena que no para y entrevista a Nala

¿Qué significa abrir una galería hoy en Buenos Aires? ¿Qué sentías que le faltaba al escenario local?

Para mí es un sueño hecho realidad. Mi vínculo con el arte empezó a través del coleccionismo, que me llevó a recorrer ferias del mundo y despertó una pasión enorme por descubrir artistas y sus historias. Quería que Buenos Aires tuviera un lugar donde mostrar producciones que suelen quedar fuera del circuito. Veía la posibilidad de generar ese intercambio desde una galería, donde también fuera posible conocer a sus creadores y adquirir obras sin viajar al exterior.

«Veía la posibilidad de generar ese intercambio desde una galería, donde también fuera posible conocer a sus creadores y adquirir obras sin viajar al exterior’, cuenta Nala su misión.

Tu recorrido incluye el derecho y la gestión institucional. ¿Cómo se conecta tu carrera de abogada con el arte?

Durante muchos años trabajé en la defensa de los derechos de las minorías y de las mujeres. En comunidades indígenas, en el sur y en proyectos en la Amazonía peruana, me llamó la atención cómo muchas mujeres encontraban en la cerámica, la costura y otras formas de expresión una manera de comunicar aquello para lo que no siempre tenían voz. De esas experiencias nació VOX Libera Inc., la fundación que presido en Estados Unidos, dedicada a acompañar a artistas emergentes latinoamericanos, especialmente mujeres. Desde allí creamos el premio de adquisición Mujeres que inspiran, cuya primera edición se realizó en ARTBO, Bogotá, en 2024. La cubana Brenda Cabrera ganó con La máquina de desflorar.

«Me llamó la atención cómo muchas mujeres encontraban en la cerámica, la costura y otras formas de expresión una manera de comunicar aquello para lo que no siempre tenían voz. De esas experiencias nació VOX Libera Inc., la fundación que presido en Estados Unidos, dedicada a acompañar a artistas emergentes latinoamericanos, especialmente mujeres.»

¿Y la galería, dónde aparece en ese panorama?

Es la frutilla del postre. Hay algo muy íntimo en mi relación con el arte. Internet y las redes sociales son indispensables para acercarnos al mundo, ver exposiciones y conocer tendencias. Pero nada se compara con estar frente a una obra y descubrir, por ejemplo, si tiene relieve. Para mí, esa experiencia es transformadora y no tiene reemplazo. 

Nala en la apertura de su nueva galería ARIT.

¿Por qué elegiste abrirla en Recoleta?

Porque respira arte y cultura. Tiene museos maravillosos, galerías con una trayectoria increíble y una arquitectura que me encanta. Además, convoca tanto al público local como a visitantes de otros países. Me parece muy lindo formar parte de un barrio con una identidad tan marcada.

¿De dónde surge el nombre ARIT?

Está en sánscrito y significa «lo que merece ser admirado». Para mí, esa idea abarca todas las disciplinas creativas.

¿Cómo imaginás el diálogo entre otras escenas artísticas y el circuito local?

Creo que ese intercambio puede darse de manera natural. Buenos Aires tiene un público receptivo y curioso. Lo vimos en la inauguración, cuando visitantes locales y extranjeros preguntaron por las obras y coordinaron nuevas visitas. A su vez, vamos a trabajar con artistas argentinos; es una etapa que también  queremos desarrollar.

Entre la intuición y el mercado

¿Cómo eligen a los artistas que forman parte de ARIT Gallery?

Es un trabajo que hacemos en conjunto con María. Mi primera aproximación es intuitiva. Me paro frente a una pieza y veo si me despierta curiosidad, si quiero volver a ella y explorar sus detalles. Si algo me atrapa, empieza un segundo momento en el que María investiga y analiza la trayectoria de cada uno para evaluar su potencial dentro del proyecto. Me interesan expresiones del arte moderno y contemporáneo, con sus distintas búsquedas y lenguajes. No creo que estos proyectos tengan que limitarse a una única estética, siempre que haya un proyecto curatorial sólido de base. Buscamos una identidad propia y reconocible en cada propuesta.

«Me interesan expresiones del arte moderno y contemporáneo, con sus distintas búsquedas y lenguajes. No creo que estos proyectos tengan que limitarse a una única estética, siempre que haya un proyecto curatorial sólido de base. Buscamos una identidad propia.»

Abren con Match Point. ¿Qué te atrajo del trabajo de Gaztelu para elegirlo como punto de partida?

Conocí su trabajo en una exposición en el Museo de Arte e Historia de Durango y me atraparon la escala, el color, el trazo y el movimiento. Me parecía majestuoso. Cuando lo conocí y lo escuché hablar de su proceso, me interesó todavía más. Piensa sus pinturas como una partitura musical, una melodía que puede continuar de un cuadro a otro. También me atrajo su manera de trabajar con las tintas y dejar que el propio lienzo determine parte de lo que va a ocurrir.

¿Cómo conviven para vos el valor de una obra y su valor de mercado?

La calidad y la originalidad son fundamentales, pero el valor de mercado también se construye a lo largo del tiempo: exposiciones, participación en ferias, desarrollo de catálogos y, eventualmente, presencia en subastas. Mi objetivo es acompañar ese recorrido y generar confianza. Una producción puede ser extraordinaria, pero si no circula ni obtiene reconocimiento, eso afecta su valor. Como galerista, parte de mi tarea es ayudar a ponerlo en el mapa.

Del encuentro a la comunidad

La galería cuenta con salas amplias, que permiten trabajar con gran formato, juegos de materialidades y propuestas de montaje diversas. ¿Qué posibilidades te interesa explorar?

Muchísimas. No me interpela el modelo de una galería estática que sólo se activa cuando hay una inauguración. El dinamismo lo dan las personas y las actividades que las convocan. Me gustaría generar encuentros periódicos, con escritores que vengan a leer, debates o música en vivo. En una época tan virtual, me interesa ofrecer un lugar para estar presentes y disfrutar de una experiencia compartida. Me gusta pensar en los jueves de arte, con propuestas culturales diversas. 

¿Qué lugar querés que ocupe el público que se acerca a ARIT Gallery, coleccione o no?

Hoy no necesitás haber estudiado arte para pararte frente a una obra y disfrutarla. Podés emocionarte, enojarte o sentir que algo te interpela. Quiero que la gente se sienta cómoda, que pueda preguntar, mirar y volver a preguntar. Me encantaría generar una comunidad que sienta a ARIT como propia.

Galería

 

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