La arquitectura se sale de los planos y se convierte en plan para caminar, entrar y descubrir.  / 9 recomendados del mes más arqui en Buenos Aires

Tendencias, muestras, instalaciones, recorridos por edificios que no suelen estar abiertos y la Bienal: arranca un mes movidito para conocer los interiores de la ciudad. De una cocina a los salones de edificios icónicos, departamentos de lujo y hasta viviendas de arquitectos argentinos que marcaron el curso del urbanismo. Circular por PHs en todos los barrios, atravesar torres y recorrer 42 espacios de interiorismo en un palacio patrimonial de Barracas que recupera una pieza de la memoria industrial porteña. La alta temporada de arquitectura llega a Buenos Aires y aquí 9 recomendados para no perdértela.

Casa República (Florida 460), parte del recorrido de Open House Buenos Aires.

La temporada alta de arquitectura llega a Buenos Aires / 9 recomendados para no perdérsela. Por Vivian Urfeig para MALEVA. 

Espiar la ciudad, recorrerla con otra mirada, conocer sus secretos y el adn de sus edificios más emblemáticos. Llega el Mes de la Arquitectura y el Diseño y Buenos Aires estalla de planes para conocer por dentro lo mejor de la arquitectura porteña. Durante las próximas semanas se estrenan experiencias, se inaugura una expo de arquitectura interior que copa una antigua fábrica industrial. Y llega una muestra para conocer de primera mano cómo piensan y proyectan las ciudades los mejores arquitectos de la Argentina y el mundo. 

La arquitectura sale de los planos: se convierte en un buen plan para caminar, entrar, curiosear y descubrir qué hay detrás de esas fachadas que forman parte del paisaje urbano.

La XX Bienal Internacional de Arquitectura, Open House Buenos Aires y Casa FOA coinciden en la misma perspectiva: invitan a levantar la mirada y descubrir la ciudad con otros ojos. Una reúne a referentes locales e internacionales para pensar nuevas formas de habitar; otra permite meterse en más de 150 edificios que habitualmente están cerrados al público; y la tercera recupera una pieza de la memoria industrial de Barracas para transformarla a partir del diseño. Distintos formatos, una misma invitación: caminar la ciudad. 

No hace falta saber de brutalismo, patrimonio ni urbanismo para sumarse. Se puede entrar a una casa ajena, conocer el lado B de un banco, pisar el césped de un estadio, recorrer una fábrica abandonada o descubrir cómo se habita en la Antártida. Octubre convierte a Buenos Aires en una especie de gran laboratorio urbano: hay vía libre y mucho para ver. 

No hace falta saber de brutalismo, patrimonio ni urbanismo para sumarse. Se puede recorrer una muestra para conocer -de primera mano- cómo piensan y proyectan las ciudades los mejores arquitectos de la Argentina y el mundo. Entrar a una casa ajena, conocer el lado B de un banco, pisar el césped de un estadio, recorrer una fábrica abandonada o descubrir cómo se habita en la Antártida. Octubre convierte a Buenos Aires en una especie de gran laboratorio urbano: hay vía libre y mucho para ver.

XX Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires: el dream team de los referentes locales e internacionales. 

Habitar lo Extremo.

Museo de Bellas Artes, Recoleta. Hasta el 18 de octubre (Av. del Libertador 1473, martes a viernes, de 11 a 19.30. Sábados y Domingos, de 10 a 19.30) Gratis.

Con el hilo conductor del habitar ya inauguró la muestra de 85 estudios que reflejan las tendencias actuales. Las propuestas abordan, desde distintas escalas, territorios y perspectivas, los modos contemporáneos de relacionarse con el entorno y las relaciones entre arquitectura, paisaje, ambiente y vida colectiva. El programa también se extiende al Centro Cultural Recoleta, la Biblioteca Nacional, la Casa de Victoria Ocampo, el Museo de Arte Decorativo y el MARQ.

Muestras destacadas

1) Habitar lo Extremo: Una biografía arquitectónica de la Antártida, imaginada como un desierto blanco, inhóspito. Pero detrás de esa imagen existe otra historia: la de un territorio construido durante más de dos siglos, con infraestructuras, memorias y formas extremas de habitar. El colectivo 6044 SUR revela un paisaje cultural prácticamente desconocido: prototipos de habitares mínimos,  brutalismos soviéticos, utopías y distopías de la posguerra conviven en este territorio, convertido en un laboratorio de experimentación técnica y ambiental. En la Antártida la arquitectura es refugio, infraestructura y dispositivo geopolítico.

2) Woodlife Sweden: Suecia tiene una larga tradición en el uso de materiales naturales, sus bosques cubren el 70% de la superficie del país. La madera está presente en todos los momentos de la vida y contribuye al bienestar de las personas. Su uso también está súper arraigado en la cultura sueca, inspira a artistas, escritores y artesanos desde siempre. En esta muestra, arquitectos, diseñadores y urbanistas combinan la innovación con la experiencia basada en la herencia cultural y las habilidades tradicionales para crear espacios y objetos únicos. Woodlife Sweden pone al usuario en el centro. Climas, ciudades, el campo y el bosque, las claves del recorrido.

3) Conferencias imperdibles: El Foro Internacional de la XX Bienal reunirá a arquitectos, diseñadores, urbanistas y referentes del pensamiento contemporáneo de diferentes partes del mundo para compartir proyectos, investigaciones y perspectivas sobre las formas de habitar, producir ciudad y proyectar el futuro. Entre los participantes se encuentran Smiljan Radić, Carlo Ratti, Marina Otero Verzier, Andrés Jaque, Inês Lobo, Robert Konieczny, Solano Benítez y Marta Minujín, junto a referentes y estudios de Argentina, Europa y América Latina.

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OPEN HOUSE BUENOS AIRES

Toda la ciudad. 3 y 4 de octubre. Gratis. Algunos sitios requieren inscripción previa.

¿Quién no se tentó alguna vez con espiar una casa ajena?

Entrar a una casa que no es la propia, ver cómo se proyectó y cómo vive la gente. Circular por PHs icónicos, atravesar el lado B de los bancos más relevantes, chusmear la cocina de un restaurante top y pisar el césped de estadios emblemáticos. Llega el festival Open House BA y se podrá visitar, gratis, más de 150 edificios porteños que no suelen abrir las puertas al público. Fundaciones privadas, torres premium, departamentos de lujo y viviendas de arquitectos argentinos que marcaron el curso del urbanismo actual. 

Hay mil  destacados: la cocina de Casa República (Florida 460), el estadio de Ferro Carril Oeste, dos casas en Parque Chas, el PH Valle, el Edificio Jaramillo, 2636 Flats, el Palacio Ceci, el PH Loreto, el edificio Donado 2469, Mirabilia Soler, el Estadio Nueva Chicago, Bureau, en Ateliers para Artistas Tres Sargentos, el Hogar Obrero Villa Ortúzar, la Fundación Andreani, el Banco Provincia – Casa Central, entre otros. No hace falta ser arquitecto, estudiante ni especialista para participar: la propuesta está pensada para cualquier persona con ganas de conocer la ciudad desde otro lugar y puede disfrutarse solo, en familia o con amigos. La idea es recorrer espacios con gran valor arquitectónico, patrimonial y cultural, y mirar la ciudad desde una perspectiva diferente: entrar a lugares que muchas veces vemos sólo desde afuera, descubrir qué esconden detrás de sus fachadas y conocer las historias, personajes y anécdotas vinculadas a sus edificios y barrios. El festival forma parte de la red Open House Worldwide, la celebración de arquitectura y paisaje urbano más grande del mundo, donde participan 55 ciudades como Londres, Madrid, Barcelona, Atenas, Roma, Nueva York, Chicago, Ciudad de México, Santiago de Chile y Rosario, entre otras.

4) Pisar el pasto del Estadio Arquitecto Ricardo Etcheverri, la cancha de Ferro Carril Oeste, es una oportunidad para conocer la única cancha de un club de fútbol de Buenos Aires que permanece en el mismo emplazamiento desde su fundación. El Club nació en 1904, impulsado por empleados del tren. Sus primeras instalaciones fueron muy elementales: una cancha, una casilla con baños y, desde mayo de 1906, una tribuna. Ese vínculo ferroviario quedó incorporado a la identidad del club y también a su relación con el barrio.

Más que responder a un proyecto unitario, el estadio permite leer la evolución de la arquitectura deportiva porteña a través de distintas épocas. Durante buena parte del siglo XX, los estadios argentinos combinaron estructuras metálicas con asientos de madera —los famosos “tablones”— antes de la expansión del hormigón armado. Ferro conservó durante décadas esa materialidad: su histórica tribuna de madera llegó a convertirse en uno de los elementos más reconocibles de la cancha.

5) Casa República: ¿Cómo se organiza la cocina de un restaurante top que ocupa un edificio histórico? Open House permite entrar al laboratorio gourmet de Casa República, en el Palacio Peña, en Florida 460, una de las residencias de la Belle Époque que sobreviven en el centro porteño. Proyectado por el arquitecto belga Jules Dormal para la familia Peña-Blaye e inaugurado en 1902, definió buena parte de la arquitectura de las elites porteñas de comienzos del siglo XX. La casa conserva la organización de aquellas residencias urbanas: desde Florida se asciende hacia un gran hall de doble altura, articulado por una escalera de honor. En el piano nobile, destinado originalmente a la vida social, se suceden salones de recepción como el Salón Dorado y el Salón de las Pinturas. Vitrales, molduras, boiseries, carpinterías, chimeneas y ornamentación dan cuenta de su carácter representativo.

6) Atelier para artistas En Tres Sargentos 442, Retiro: El kilómetro 0 donde se esconde un antecedente de la arquitectura moderna porteña. El edificio de ateliers para artistas fue proyectado en 1937 por Sánchez, Lagos y de la Torre, el mismo estudio responsable del Kavanagh, ubicado a pocas cuadras. Surgió en pleno proceso de modernización de Buenos Aires, bajo la influencia del racionalismo y el Movimiento Moderno, con una particularidad: fue concebido desde el comienzo para alojar artistas y profesionales creativos.

El programa definió su arquitectura. Grandes ventanales, espacios de doble altura, plantas flexibles, superficies de ladrillos de vidrio y ausencia de ornamentación buscaban resolver una necesidad concreta: disponer de ámbitos amplios, adaptables y con abundante luz natural para trabajar. El edificio ensayaba así una nueva manera de combinar vivienda y taller en pleno centro de la ciudad.

Open House permite ingresar a un edificio que conserva la huella de aquella Buenos Aires que comenzaba a experimentar con nuevas formas de vivir y trabajar.

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CASA FOA

Barracas. Del 1 al 31 de octubre en el Palacio Molina (ex Alpargatas)

Cocinas, bibliotecas, estudios, cafetería, monoambientes, áreas de bienestar, auditorios y hasta una sala de escucha ocuparán las naves industriales del Palacio Molina, en Barracas. La 41° edición de Casa FOA desplegará 42 intervenciones sobre 5.700 metros cuadrados de la ex fábrica de Alpargatas, un edificio que conserva las marcas de tres décadas de abandono.

Los proyectos se organizan alrededor de un gran espacio central que, a contrarreloj se transformarán en jardines y circuitos verdes. En el interior, buena parte de los estudios decidió trabajar con lo existente: grietas, superficies desgastadas, vigas, carpinterías y rastros de antiguas intervenciones permanecerán visibles. La Sala de Escucha de Sabrina De Luca propone recorridos y situaciones de encuentro; Rubén Valdemarin y Pía Magri recuperan el techo de un estudio conservando la madera original y las marcas del tiempo para montar el espacio de un diseñador; mientras que Ignacio Martínez Todeschini y Renata Vedda proyectan uno de los baños públicos como un espacio de silencio y pausa. La alquimia es el concepto que guía la expo, una edición atravesada por la transformación: convertir el deterioro en materia de proyecto, cruzar memoria y nuevos usos, intervenir sin borrar. Una instalación artística de César Lago promete experiencias inmersivas, con inflables a gran escala, sonido, iluminación y texturas alrededor de la idea de un edificio que “vuelve a respirar”.

La propia historia del edificio contiene capas de transformaciones. El sector más antiguo se construyó a fines del siglo XIX en ladrillo por el escocés Robert Fraser y el vasco Juan Echegaray. Allí funcionó parte del complejo de Alpargatas, uno de los motores industriales porteños donde llegaron a trabajar más de 15.000 personas produciendo millones de pares de calzado de lona.

Destacados

7) Movimiento 0002 Un edificio que vuelve a respirar. 

César Lago presenta Movimiento 0002, una instalación inmersiva que recupera simbólicamente el pulso de uno de los grandes polos industriales de Barracas. La experiencia sensorial se despliega en tres puntos de la fachada y los interiores del edificio para invitar al público a escuchar, respirar y sumar sus propios sonidos a la experiencia.

El artista visual y performático César Lago recupera metafóricamente aquel oxígeno y lo convierte en materia para una instalación que plantea una imagen concreta: un edificio que vuelve a respirar.

Movimiento 0002 x César Lago propone recorrer el Palacio Molina como si se tratara de un organismo que despierta. Como un edificio con sus alvéolos y bronqueolos a gran escala, materializados en grandes estructuras de PVC translúcidas. La intervención se infla y se desinfla, atravesando visualmente la arquitectura y transformando las marcas del deterioro en puntos de intercambio y circulación de oxígeno. Las grietas funcionan como membranas; el movimiento reproduce un ciclo respiratorio y el sonido acompaña ese pulso.

El público también puede participar y dejar su propia huella sonora, grabar sonidos, sumar su respiración a las capas de audio que diseñará Nicolás Sorín con el material recolectado.

8) Sala de Escucha

La Sala de Escucha diseñada por Sabrina De Luca, de Verona Designi plantea plantea recorridos, murales y situaciones espaciales destinadas al encuentro. Escúchate – Sala de Diálogos  nace de una pregunta muy simple: ¿qué necesita un espacio para escuchar realmente al otro? “A partir de ahí trabajamos arquitectura, materialidad, acústica y experiencias para crear un lugar pensado para el diálogo y el encuentro”, dice Sabrina.

9) Oficina de Diseño

Con objetos de autor y un trabajo quirúrgico los proyectistas Pía Magri y Rubén Valdemarín arman el estudio de un diseñador industrial, donde conviven el trabajo cotidiano, la investigación y una colección de piezas que forman parte de su universo. “El diseño se entiende aquí como un ejercicio de síntesis que busca simplificar temas complejos para mejorar nuestra relación con el mundo”, dicen.

En este estudio reina la pausa, “porque el diseño requiere observar, interpretar y cuestionar antes de dar forma a una idea”. El espacio dispone las condiciones para que ese pensamiento suceda de manera clara, alternando momentos de concentración, inspiración, encuentro y distensión. La intervención establece una continuidad con el antiguo edificio industrial, conservando sus huellas esenciales en relación con lo nuevo. Sobre ellas, una operación simple ordena el espacio y concentra la atención en lo esencial. Un prisma monumental revestido en granito organiza las funciones, con un proceso de erosión superficial desarrollado especialmente, mientras un sistema de paneles translúcidos delimita sutilmente los distintos ambientes.

La expresión material, el manejo de la luz y el control de las proporciones construyen una atmósfera contenida donde conviven equipamientos para el trabajo, prototipos y una selección de obras clásicas y contemporáneas que dan cuenta del valor y la continuidad de la cultura del diseño.

Entradas: $20 mil. Todos los días de 12 a 20 y los viernes, hasta las 23. Menores de 15 años, gratis.

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