Lugares con aura: 5 salas porteñas para vivir la música bien de cerca.

Un circuito desde Palermo hasta Villa Devoto por las mejores salas de Buenos Aires, elegidas por su calidad técnica, su cartelera y su comodidad. De un clásico de Madrid en su versión porteña a la sala de ensayos de Charly y otros puntos de encuentro para los amantes del sonido en vivo y otras artes.

Lugares con aura: 5 salas porteñas para vivir la música bien de cerca. Por Benja García para MALEVA. 

En Maleva, seleccionamos cinco salas porteñas que logran lo que muchas veces parece difícil: asegurar una calidad de sonido impecable, mantener una programación bien curada y ofrecerle verdadera comodidad al público

1) Biri Biri Club Social: cofradía de músicos, jazz, rock y coctelería sin vueltas / Malabia 1175, Palermo

En el lunfardo porteño, «biri biri» designa el arte de salir del paso con ingenio, de encontrar el camino sin mapa y de construir un relato donde otros ven un problema. No es mentira, es narrativa; no es trampa, es gracia. Esa misma energía define a este espacio ubicado en Malabia y Avenida Córdoba, un PH refaccionado con varias vidas encima que se consolidó rápidamente en la escena de Palermo. Con cuatro músicos entre sus socios fundadores, la sala fue diseñada de artistas para artistas: el foco está puesto en que el lugar suene increíblemente bien y el músico trabaje cómodo. Esta dinámica de cofradía explica por qué el circuito lo adoptó con tanta naturalidad, atrayendo a su escenario a artistas como Leo García, Joaco Burgos, El Príncipe Idiota y Chechi de Marcos.

Para el público, resulta un ambiente siempre hospitalario. Adentro, es un salón donde el jazz, el tango, el rock y la fiesta pueden suceder el mismo día por orden de aparición, sostenido por una propuesta accesible que no resigna calidad gastronómica y una coctelería que no pide permiso para ser simple.

Nuestra intención es armar escena, no solo que pasen y toquen, también queremos que se crucen entre artistas de distintas disciplinas y se retroalimenten”, reconoce Tomi Lago, músico y uno de sus fundadores.

2) Café Berlín: mística madrileña y acústica de excelencia en el barrio / Av. San Martín 6656, Villa Devoto


Con el espíritu de la noche madrileña latiendo en Villa Devoto, Café Berlín construyó un puente transatlántico para la cultura musical. Sobre la Avenida San Martín, este refugio porteño replica la mística de su homónimo español y en los últimos años se consolidó como un bastión para escuchar música en vivo cualquier día de la semana. En esta sala, con capacidad para 180 espectadores, la experiencia se vuelve física: la excelencia del sonido y la cercanía total con el escenario generan una intimidad vibrante, difícil de replicar en el circuito tradicional de la ciudad.

Aunque su historia europea nació como un templo para el jazz y el flamenco, su identidad supo expandirse sin perder el alma. Hoy, su escenario es una pista ecléctica donde conviven con la misma gracia el funk, el soul, el blues, el pop y la canción de autor. ”Chango Spasiuk me enseñó que la diversidad es un tesoro, es decir a celebrar las diferencias. Y creo que esa es nuestra filosofía”, reconoce Javier Celoria, uno de sus dueños.  Y añade:

Si ves de lejos a Fattoruso, Hilda Lizarazu, Adrian Barilari, Patricia Sosa, JAF, Leo García u Horacio Lavandera, puede ser que no tengan mucho en común, pero si acercás la lupa nadie puede negar que concuerdan en una carrera intachable, que producen discos incansablemente, estando siempre en ´la búsqueda´. La calidad de sus show es innegable, te gusten o no”.

Mes a mes, el lugar se sostiene bajo una única regla tácita que comparte tanto el público como los artistas: no importa el género que marque la noche, la cartelera siempre exige una calidad musical innegociable y propuestas que tengan algo original para contar. “Creo que el peor programador es el que programa solo lo que le gusta. Hay muchos shows que me encantan y no venden entradas, y no por eso van a dejar de actuar en Café Berlín, el prestigio no se puede comprar”, afirma Celoria. 

3) La Fábrica: la histórica sala de Charly García con un ecosistema renovado / Fitz Roy 1245, Villa Crespo

Desde el primer día, La Fábrica comprendió que, frente a la variada oferta cultural de Buenos Aires, no alcanzaba con sumar un nuevo escenario: era indispensable construir una identidad. El proyecto nació con una premisa clara, la de ser un lugar donde la música se experimenta a poca distancia del escenario, permitiendo un encuentro íntimo entre el público y los artistas. 

A esto se suma el peso ineludible de su mística. Al haber sido la histórica sala de Charly García, el lugar posee un aura imponente y el cariño incondicional de la gente. “Asumimos la responsabilidad de continuar un espacio muy significativo para la música argentina, pero sin vivir de la nostalgia. Queremos honrar ese legado construyendo algo nuevo”, afirma Matías Capeluto, dueño y director.  La consagración definitiva de esta etapa, por lejos, es que el propio Charly volvió a habitar el lugar.  

Cuando uno trabaja en un lugar con tanta historia tiene dos caminos: vivir mirando hacia atrás o asumir ese legado como una inspiración para construir el futuro. Nosotros elegimos lo segundo”, reconoce. 

En La Fábrica, la experiencia trasciende el simple hecho de ir a un recital: se trata de entrar a un ecosistema donde conviven orgánicamente la música, la gastronomía, el diseño, la hospitalidad y la historia. “Buscamos que haya diversidad de géneros y generaciones, porque creemos que la música argentina se construye a partir del diálogo entre distintas épocas y estilos”, reconoce Capeluto. 

4) La Tangente: sonido de precisión e historia de la escena emergente y consagrada / Honduras 5317, Palermo

 “Desde nuestra apertura nos posicionamos como un club de melómanos, semillero y plataforma de despegue para nuevos artistas y refugio de calidad para músicos consagrados”, afirma Victoria Ferreira, programadora artística del lugar. Ubicado en pleno Palermo Hollywood, este espacio para 150 personas, se destaca en la escena por garantizar una calidad sonora impecable, amparado en su estricto lema: «Si suena bien, está en La Tangente». Por su escenario, donde fluyen con la misma fidelidad todos los géneros musicales que se puedan imaginar, han tocado artistas de la talla de Ca7riel, Feli Colina, Juana Molina, Los Látigos, Martín Buscaglia, Chico Trujillo, Matías Aguayo, entre otros.

Esta pluralidad convive pacíficamente bajo una frase atribuida a García Márquez que adorna sus paredes: «Aquí nadie tiene la razón».  “Nuestra agenda es ecléctica, vibrante, ideal para oídos curiosos abiertos a la novedad y exigentes en cuanto al sonido. Entendemos que para poder tener una agenda de música en vivo de miércoles a domingos la clave es no encasillarnos, reconoce Ferreira. 

El diseño de la sala fue pensado específicamente para que tanto el artista como el público se sientan cómodos, combinando su acústica de primer nivel con una excelente propuesta gastronómica. Esta infraestructura lo convierte en el espacio elegido por las bandas para sus shows más especiales, funcionando como plataforma consagratoria para artistas emergentes y como refugio íntimo para músicos de larga trayectoria.

5) Centro Cultural Richards: estudio de grabación y sala gourmet para shows íntimos y selectos / Honduras 5272, Palermo

Aunque en su esencia funciona como un estudio de grabación, el Centro Cultural Richards se presenta como un espacio íntimo con capacidad para recibir a 130 espectadores. Lejos de las dinámicas tradicionales y sin atarse a una agenda regular, el recinto abre sus puertas de manera selectiva para transformarse en el escenario de algunas de las más destacadas propuestas locales e internacionales dentro del indie, el soul y el jazz. “No abrimos para mantenerlo abierto, no llenamos una agenda, abrimos solo cuando hay un show que nos encantaria co-producir”, reconoce Paco Gallardo, dueño del lugar. 

Operando en sintonía análoga con el sello y disquería Exiles Records, el Richards se consolida así como una auténtica comunidad musical donde confluyen la curaduría exquisita y el cuidado técnico absoluto. 

Somos como una sala gourmet de sonido de Buenos Aires”, afirma Gallardo. Este rigor está respaldado por un equipo técnico de excelencia en la escena local, encabezado por Maxi Leivas y Matt Olivera en sonido y luces, reconocidos por su trabajo con proyectos como Camionero y Vinocio.

///

Fotos: Gentileza de los lugares mencionados.

No Comments Yet

Deja un comentario

Descubre más desde Malevamag

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo