El arte y la historia bajo tierra: el subte D es más que un medio de transporte urbano. Y al salir a la superficie, emerge el disfrute citadino, en nuestra selección de bares y restaurantes que van de clásicos reductos porteños a mudanzas recientes y últimos estrenos, en las estaciones más emblemáticas de la línea verde. De San Nicolás a Belgrano.

Recorrido línea D con D de… Disfrute /14 paradas para comer y beber de Plaza de Mayo a Plaza Alberti. Por Bruno Ramos para MALEVA
De San Nicolás a Belgrano. De la Plaza de Mayo a la Plaza Alberti. A lo largo de su extenso recorrido, los andenes del subte D exhiben hermosas postales y monumentos de diferentes ciudades de España —ideados especialmente para celebrar las relaciones bilaterales y la inversión de capitales españoles en Argentina—. Es que la construcción de la red fue impulsada en la década de 1930 por la Compañía Hispano Argentina de Obras Públicas y Finanzas (CHADOPyF), presidida por el ingeniero y noble español Rafael Benjumea y Burín, Conde de Guadalhorce. Fue justamente la visión y el gusto estético de Benjumea y Burín lo que llevó a decorar las estaciones con una imponente explosión de murales cerámicos.
A su vez, hay obras que rinden homenaje a nuestro país, ilustrando desde acontecimientos decisivos de la historia nacional y escenas cotidianas de la ciudad, hasta la herencia indígena y los diversos paisajes de Argentina. De esta forma, el viaje en subte hacia cada una de las estaciones se convierte también en un paseo por la memoria, la identidad y la cultura porteña. Al salir a la superficie, emerge el disfrute. Aquí, nuestra selección de bares y restaurantes que van de clásicos reductos porteños a mudanzas recientes y últimos estrenos, en las estaciones más emblemáticas de la línea verde.
Estación Catedral

- Furaibo: Este restaurante te invita a sumergirte en una experiencia japonesa integral en pleno centro porteño. Con una cuidada ambientación que incluye áreas de tatami para comer al ras del suelo, vas a poder disfrutar de una amplia propuesta que fusiona el clásico sushi con exquisitas variedades de ramen, haciéndote sentir en un verdadero templo japonés.
Estación Tribunales

- La Biblioteca Café: Ubicado en la calle Marcelo T. de Alvear, este refugio bohemio fusiona la gastronomía con el arte. Durante el día es una cálida cafetería, pero de noche se transforma en un bar y restaurante íntimo que brilla por sus shows de música en vivo, abarcando géneros desde el jazz hasta el tango.
Estación Callao

- Parrilla Peña: Un clásico porteño inquebrantable desde 1982. Sin pretensiones pero con una calidad garantizada, te reciben en su salón austero con una icónica empanada frita de cortesía. Atendido por mozos de oficio, es el escenario perfecto para disfrutar de un gran ojo de bife.
Estación Pueyrredón

- Tori Tori Japanese: Una joya escondida en Recoleta y el primer restaurante en Argentina especializado en yakitori (brochetas japonesas grilladas al carbón). En su ambiente íntimo, la codiciada barra de madera clara se lleva todo el protagonismo, permitiéndote ver de cerca el arte del cocinero mientras prepara deliciosos pinchos de pollo, cerdo o vegetales.
Estación Scalabrini Ortiz
Foto: Delfina Moreno Della Cecca.
- Varela Varelita: Este bar notable, ubicado en la esquina de Scalabrini Ortiz y Paraguay desde la década de 1950, es uno de los últimos verdaderos refugios de la bohemia porteña. Famoso por sus clásicas mesas de fórmica y por haber albergado a políticos y escritores de la talla de César Aira y Héctor Libertella, el lugar mantiene intacta su esencia y tradición. Su alma máter es Javier Giménez, un correntino que llegó a Buenos Aires a los 20 años para trabajar de lavacopas y que, a base de esfuerzo y carisma, terminó convirtiéndose en uno de los dueños.
Estación Palermo

- Social Corazón: La nueva gran apuesta de la dupla creadora de Don Julio y El Preferido rinde homenaje a la panadería clásica argentina en un formato «all day». En este local, diseñado con la estética de un nostálgico café porteño, podés probar desde sus sándwiches en pan de miga desbordantes hasta platos reconfortantes como pastas y arroces. Es el lugar ideal para disfrutar de alta calidad gastronómica, con un espíritu de barrio fuera del tiempo.

- Casa Zarautz: Llegó hace muy poco a la planta baja de una casona centenaria recuperada de la calle Nicaragua de la mano del chef Leandro Leyell. Con acceso exclusivo mediante reserva previa y una capacidad íntima para solo 30 comensales, este espacio ofrece una cocina contemporánea enfocada puramente en pescados y mariscos del Atlántico argentino. Su propuesta cuenta con una cocina a la vista donde la técnica acompaña sin ocultar la nobleza del producto, deslumbrando con opciones como su charcutería de mar, la velouté de cangrejo, el bife de tiburón al limón o el pulpo «Fondo del Mar». Como dato adicional, el proyecto también alberga en su planta superior a «La Terrazza», la propuesta de parrilla del mismo proyecto, que también abre al medio día.
Estación Ministro Carranza
- Cang Tin: Una vibrante cantina escondida en una calle cortada de Palermo que nos traslada al sudeste asiático. Su propuesta te lleva por aromas salvajes y platos vibrantes del extremo oriente en un entorno acogedor, muy ondero.
Estación Olleros

- Catalino: Las hermanas que revolucionaron Colegiales con el espíritu de su «cocina sincera» cerraron su local original para mudarse a unas cuadras, con la propuesta de siempre: soberanía alimentaria. Y nuevas opciones que las hermanas Raquel y Mariana Tejerina traen a su nuevo espacio de gastronomía agroecológica, con una carta que cambia cada quince días para adaptarse a los productos de estación. Sorprende al reemplazar cortes clásicos por carnes alternativas y de pastura como jabalí, ciervo o búfalo. Nueva casa mismo amor.

- Ravalia: Nacido bajo el concepto de «arrabal gastronómico», este espacio se propone como el lugar ideal donde el mercado, el barrio y la cocina se encuentran. Su propuesta abraza una cocina estacional, basada en tres pilares: producto, fuego y técnica. Con un espíritu marcadamente mediterráneo pero de carácter porteño, invitan a disfrutar de platos contemporáneos con raíces, acompañados por una cuidada carta de vinos federal. Es, sin dudas, un refugio pensado para comer bien, compartir y siempre querer volver.
Estación José Hernández

- Mishiguene Rotisería: El aclamado chef Tomás Kalika democratiza su alta cocina judía en este formato «deli» de alta gama. Es la parada obligatoria en Belgrano para deleitarse con un sublime sándwich de pastrón en pan pletzalej o probar unos auténticos varenikes caseros con cebolla frita.

- Anafe: Mudanza para este gran lugar distinguidos por la Guía Michelin (Bib Gourmand) y galardonado internacionalmente, que a fin de mayo hizo su último servicio en Virrey Avilez 3216. La dupla de Micaela Najmanovich y Nicolás Arcucci se mudó a la misma calle, con nueva altura: 3383. Matienen barrio, comida y postura con su carta fusión cosmopolita que cruza Medio Oriente, Asia y el Mediterráneo a través de «platitos» estacionales pensados para compartir. Su icónico paté montado sobre un financier es una entrada obligatoria. Ahora a dos cuadras de donde la pedías.
Estación Juramento

- Casa Sáenz: El restaurante de la reconocida cocinera Ximena Sáenz en Barrancas de Belgrano se define por su comida simple y reconfortante. Con un imponente horno de barro en el centro de la escena que es delicioso para almuerzos y noches de invierno, la carta se luce con pollo de campo ahumado, milanesas de cerdo y guarniciones creativas llenas de color que ambientan el mostrador con todos los sabores.
Estación Congreso de Tucumán

- Mafia: el espacio de los hermanos Báez suma mediodías y un original pizza brunch para ampliar su propuesta en Belgrano, a pasos de la Plaza Alberti. Así, en un juego creativo logran combinar su famosa pizza napolitana y sabores inesperados, con ingredientes propios de un buen desayuno. El pizza brunch, disponible viernes, sábados y domingos de 10 a 16 h, trae una vuelta de tuerca con sus eggs on pizza −pan de pizza a la plancha con parmesano, huevos revueltos, miel de tamarindo, chili crispy oil, brotes y chili flakes y la pizza Benedict −frita, con stracciatella, huevo poché, holandesa de palta, ensalada verde y parmesano.
/// Fotos: Gentileza de los lugares mencionados.