Del descarte al diseño coleccionable: Trazo Cero pone el foco en el origen de los materiales en una joyita histórica que revela su propio rescate.

¿Qué pasa cuando el diseño emergente copa un edificio histórico? ¿De qué hablan los nuevos talentos en una sala vidriada de piso a techo que estuvo abandonada? ¿Cómo superar el vértigo y atravesar pisos transparentes, entre laberintos de lámparas de colores?



Del descarte al diseño coleccionable: Trazo Cero pone el foco en el origen de los materiales en una joyita histórica que revela su propio rescate. Por Vivian Urfeig para MALEVA

La muestra de diseño coleccionable de Trazo Cero encara el detrás de escena de objetos escultóricos, luminarias a partir de materiales de descarte, textiles artesanales y accesorios con adn propio. Ese recorrido, desde el origen de la materia prima hasta el resultado final, es el eje del colectivo de diseñadores argentinos que instaló su muestra en la Fundación Pablo Cassará, sobre Avenida de Mayo 1190. La puesta en escena no escasual. Cuando descubrí el espacio, el planteo curatorial cobró sentido. Así como Trazo Cero revela el origen y el recorrido de los materiales, el edificio, que estuvo al borde del colapso, deja a la vista las intervenciones que impulsaron su rescate: grietas consolidadas, refuerzos estructurales y hallazgos arqueológicos integrados a la restauración.

Un match preciso entre la nueva generación de talentos que expone procesos productivos y materiales argentinos. Y un reciclaje quirúrgico que revela el paso del tiempo, pero deja sus huellas visibles. Los hilos  que en general permanecen ocultos, acá son protagonistas.  

Continente y contenido; las claves de la muestra que se puede ver hasta fines de agosto (viernes y sábados de 16 a 20. Gratis, Av.Mayo 1190)

Diseño de autor

La expo ocupa una planta vidriada de piso a techo, donde conviven luminarias, muebles y objetos realizados con materiales recuperados, fabricación digital y técnicas artesanales. En ese diálogo entre diseño y arquitectura, Trazo Cero propone mirar más allá del objeto terminado para entender de dónde viene, cómo se hizo y qué decisiones tuvieron en cuenta.

El intercambio entre las piezas y el ex hotel de 1902 invita a vivir una experiencia distinta. Por la aventura de descubrir tesoros arqueológicos y, al mismo tiempo, el lado B del diseño contemporáneo. El cruce de técnicas ancestrales con descartes industriales y la pasión por las nuevas oportunidades son los ejes de la expo.

Trazo Cero surgió el año pasado en el marco de la Semana de Diseño de París. En una galería de Les Marais, el barrio más cool de la ciudad, los desarrollos argentinos brillaron con luz propia. El grupo se consolidó y este año copó una de las salas del edificio destinadas para muestras de arte (a cargo de Areatec, con curaduría de Máximo Marino). También, desembarcó en la feria de arte MAPA en junio.

Así, ratificó que el diseño coleccionable es la tendencia que pica en punta. Entre las razones, hay una clave lúdica que invita a intervenir y customizar los dispositivos a gusto. Luminarias imantadas que no necesitan perillas para prenderse, sino la voluntad del usuario (Iwish), lámparas de fieltroXXL ultralivianas y plegables (Oblumo) o pines para llevar los colores de la bandera sin agujerear la ropa (María Picci). La sorpresa más la narrativa son parte de la receta.

Además, las esferas de vidrio soplado de Fiumine le guiñan sus ojos gigantes a la mesa y las esculturas impresas en 3D (Studio Devel, Delfina Velar de Irigoyen).  Delfina trabaja sus dispositivos bajo la consigna de diálogos táctiles que establece junto a personas ciegas que moldean objetos en arcilla. Una vez que la obra está terminada, se imprime en 3D a escalas XXL. Funcionan como esculturas de luz.

En otra sala de la expo, con vistas a Av. de Mayo, cuelga una araña gigante, realizada con descartes de mármol y tecnología led (Iwish y Bilu). Convive con otra luminaria lúdica, Vínculo, que se enciende solo cuando se conectan sus partes. También, alfombras artesanales de la empresa certificada B Mantara (triple impacto y lana natural) y los accesorios diseñados para el habitar cotidiano: percheros imantados, luminarias y apliques de Hache Objetos, una firma de diseño liderada por mujeres involucradas en la industria metalúrgica. Además, una silla disruptiva que tiene una pelota de madera como pata. Un guiño de su autor, FacundoParisi, que desafía las reglas a puro ingenio.

Revelar los secretos del diseño

En la gran “mesa de trazabilidad” se disponen los materiales desnudos, tal cual son antes de las intervenciones. Es una decisión curatorial que apunta a subrayar el proceso, desde el origen a la realización. ¿Cuál es el lado B del diseño? ¿Qué hay detrás de las decisiones? ¿Cómo se llega a la versión definitiva? Para encontrar las respuestas hay que tocar, ensamblar, investigar y descubrir el alma de la materia prima. Si los floreros y objetos rituales de Orpnimi brillan como espejos es porque hubo orfebres de Salta y Córdoba que los pulieron. Y si el bosque lumínico de Bilu guía el recorrido es porque Ignacio Martínez Todeschini investigó los alcances de la fabricación digital.

El origen, el punto de partida, la inspiración: de todo esto habla Trazo Cero y no oculta nada. Como la arquitecta Ana María Carrio que transformó una casa de rentas, que después fue hotel y bar hasta que, al borde de la demolición e invadido por ratas y palomas, el edificio cambió de piel. Hoy, la sede de la Fundación Pablo Cassará es una de las joyitas secretas del eje de la Avenida de Mayo. También vidriada, la terraza es uno de los mejores miradores para disfrutar de atardeceres panorámicos.

Durante el reciclaje aparecieron objetos ocultos que funcionaban como mensajes. Mientras se levantaban las pinoteas, la arquitecta encontró tres zapatos en el espacio que separa el piso de las bovedillas. La explicación: Los obreros los dejaban escondidos, para que el edificio empezara a caminar.

Durante las visitas guiadas también se descubren molduras, mamposterías, mármoles y herrerías. Gestos del estilo beaux-arts que formaba parte del paisaje urbano de la época.

El origen también se diseña, se muestra y se potencia. Es la misión de Trazo Cero, que apuesta a recuperar oficios y materiales argentinos.

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Trazo Cero se puede visitar hasta el 29 de agosto. Viernes y sábados de 16 a 20 hs. Gratis. Av. de Mayo 1190.

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Galería:



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