¿Y si pudieras regresar de un finde como nuevo? Agarrar la ruta 9 y flashear campo. Esta escapada a Colonia Suiza y Baradero nos dejó reseteados. Tan descansados como enérgicos. Allí donde lo simple vuelve a ser grandioso. Y el tiempo vuelve a ser tiempo. Para vos.
Campo y colágeno: el enclave rural que se instala como destino revitalizante / 6 datazos para disfrutar y volver de un finde con 10 años menos (de estrés). Por Caro Cerimedo para MALEVA.
La época de la intranquilidad le puso a su último libro y me conquistó. “Asimilarse al tiempo de la máquina es aplastar el tiempo biológico y cultural”, sentencia el filósofo Miguel Benasayag. Sentimos “no llegar” a hacer todo lo que tenemos que hacer, menos lo que queremos hacer. Para el investigador en biología, psicoanalista, Doctor en Psicopatología en la Universidad de Paris VII y Diploma en Neurofisiología en la Universidad de Montpellier, no podemos reducir todo al utilitarismo y entregarnos al dogma productivista. ¿Funcionamos o existimos?, reflexiona el autor argentino radicado en Francia –es profesor invitado en la Universidad de Lille- sobre la colonización algorítmica. “En nuestra relación con la tecnología es importante que la vida no quede anulada por la linealidad del cálculo”. Así que puse algunos de sus 30 títulos publicados en mi tote bag, me saqué el reloj, agarré la ruta 9, el mate y las ganas de escaparme al campo sin escapar. Descubrimos estos 6 datazos para disfrutar y volver de un finde en Colonia Suiza y Baradero como nuevos.
1) Chacra Baltimore: La nieta de los pioneros en desarrollar el turismo rural de la zona abre la tranquera y te recibe en una casona de 1870 con 5 hectáreas verdes y gastronomía hiper casera/ Cuartel 2do, Colonia Suiza de Baradero.

“Las gallinas cacarean entre las vacas. Un jazmín paraguayo se abre en flor a los pies de una palmera de 140 años. Los perros también están dando vueltas. El sol no necesita brillar para hacer de Chacra Baltimore el sueño rural de los porteños estresados. Ubicada a unos saludables 140 km de capital -por la ruta 9-, la granja es una isla de paz creada por una pareja de ex ejecutivos que entendieron perfectamente porque la gente necesita recreos periódicos de la carrera de la vida moderna.” En una pared de la casa histórica cuelga este recorte de octubre de 1996. Aunque esta reseña en inglés firmada por Bonnie Tucker y publicada -en blanco y negro- en Leisure & Travel fue escrita exactamente hace 30 años, increiblemente, podría estar hablando de lo que sucede hoy. La única diferencia: para saber cómo llegar, te mandaban el mapa por fax.

El genial artículo menciona a los abuelos de Delfi, aunque perfectamente podría hablar de ella y su marido. Los orígenes – y el presente, desde 2024- de Chacra Baltimore vienen de la mano de un matrimonio que dejó su estilo de vida citadino y corporativo para venirse al campo a recibir. A hostear huéspedes como la nueva pasión de sus días. Con cercanía y esmero, por eso cuando estás acá te sentís cuidado. La comida casera que preparan la chef y el abogado devenido pastelero también te cuida. Y te nutre con hierbas y cosechas de la Chacra Baltimore: “Nuestro restaurante se caracteriza por la calidad y sabor de nuestros productos, el objetivo es llevar lo sencillo a su mejor versión. Todo es preparado aquí en forma artesanal y en un entorno natural. En Chacra Baltimore vas encontrar un parque arbolado de 150 años, con vistas abiertas a la Colonia Suiza, donde podés probar nuestras delicias o simplemente tomarte un café o un aperitivo y disfrutar de la tranquilidad. Tenemos 5 hectáreas, que se pueden recorrer y caminar. En la casona principal hay tres habitaciones en suite y además hay tres cabañas”, detalla Delfina Salaverri. Una de ellas era el antiguo palomar, allí nos hospedamos, para un disfrute rústico, con salamandra, y el juego de reavivar el fuego.

Si no te quedaste a dormir, igual podés venir al restó: a desayunar, almorzar, merendar o vermutear. De los panqueques de avena y yogurt casero con frutas, nueces y semillas tostadas a los huevos napolitanos con salsa de tomate y queso fundido; scons de papa con jamón crudo y mermeladas; chipa relleno; buñuelos con salsa de ajo; la tremenda picada; los sandwiches super frescos que vienen en la inolvidable ciabatta y los platos de fondo: fetuccini cortados a cuchillo, raviolones de espinaca, matambrito de cerdo a la parrilla con puré cremoso de batata y criolla. Lo dulce: marquise de choco amargo con almíbar de frutos rojos, key lime con crema cítrica. El restaurante -que también tiene barra de coctelería, aperitivos y jugos naturales- abre sábados, domingos y feriados de 9.30 a 18.
En la era de la inmediatez, Seba y Delfi se toman el tiempo de cocinarte. Y súper rico. Mi recomendación es que abandones el auto en el estacionamiento y te entregues a lo que elijan prepararte, no hace falta ni mirar el menú. Todo es delicioso. Así vivís una experiencia all inclusive en la granja.

Si querés llevarte una partecita de este paisaje a tu casa, tenés que pasar por el almacén: dulce de leche casero, dulce de pera y vainilla, salsa curryketch, almíbar de jengibre, chutney de pimientos.

“La demanda de escapadas a nuestra chacra fue creciendo. La gente los elige por la ubicación y el verde, la vida de chacra, alejados del ruido, para descansar. Nuestra propuesta se suma a la tendencia internacional de hospedarse en granjas. En nuestro caso, vienen por la cercanía a dos de las ciudades más importantes del país: estamos a menos de dos horas de Buenos Aires y Rosario. De esta manera, tras un corto tiempo de viaje podés estar en la naturaleza, en una escapada accesible que no te exige alejarte demasiado de la ciudad. Así, Colonia Suiza se posiciona como destino de bienestar, cada vez hay más proyectos en la zona que se llama así porque en el año 1853 llegaron familias suizas a la Argentinas a las que le entregaban tierras con ciertos requisitos. Esta casa la construyó una de esas familias, es de 1870”, explica Sebastián León.
Un retiro de la urbanidad. Del super desayuno que te llevan a la habitación (sin horario, cuando te despiertes) a todas las comidas caserísimas que ofrecen, con mucho color, sabor y producto de estación.

“Aquí, el tiempo es realmente tiempo, una hora te da más de 60 minutos”, escribe un huésped en el libro de visitas. “Una maravillosa manera de mostrar cómo se vive en el campo”, anota otro. Exactamente, ¡A lo que vinimos!
2) Milo Panadería: La última apertura para merendar como se hace en el campo, con pan casero calentito y las medialunas más ricas del condado/ 4 de Febrero 230, Baradero

Las medialunas y la ciabatta de Seba toman vuelo propio con este nuevo emprendimiento: a pedido del público, ha tenido que abrir otro emprendimiento para dedicarse exhaustivamente a sus dos éxitos. Es que sí, las medialunas de manteca merecen un capítulo aparte. Aman hacerlas porque son un tesoro argentino, divinas para matear por horas, como se hace en el campo: “Algo tan característico de la panadería argentina, una receta muy nuestra y que es un placer compartir con ustedes”, nos tientan. Nosotros nos llevamos media docena y no llegaron a Buenos Aires: no pudimos resistirnos al olorcito y las comimos calentitas, en el camino. Para los del team dulce, sumaron las opciones rellenas, de dulce de leche o crema pastelera.
Milo Panadería nace con la idea de poder acercar sus productos a la gente de Baradero, en un primer momento a través del delivery y ahora con un punto de retiro en el pueblo, con la visión de tener pronto su local en el centro de Baradero.
Crecer de la mano de los clientes y de todos los que van al restaurante de Chacra Baltimore: porque una vez que probás sus sandwiches, querés llevarte a casa los panes. Ellos escucharon la demanda y por eso se lanzaron con este proyecto. Sus icónicas ciabattas son livianas y versátiles, ideales para rellenar, para la picada o para comer con un poco de manteca y nada más. // Envíos y take away: jueves y viernes de 16 a 20 horas.

3) Sisu: una quinta de fin de semana para respirar de la ciudad y recibir visitas transformada en un hotel de campo y spa/ Ruta 9, km 139,5, Baradero
“En 1996, mis padres estaban buscando un terreno donde tener una quinta para disfrutar los fines de semana y encontraron una oportunidad en Baradero. Cerca de la ruta y a 10 km del pueblo. La idea era tener un espacio de descanso, también para recibir visitas; que estuviese lo suficientemente cerca de la ciudad como para ir y venir los fines de semana”, revive Tomás Bompadre. Y continúa: en aquel momento, el campo era muy distinto a lo que es hoy. Había apenas dos hileras de pinos y muy pocos árboles. Durante los primeros cinco años se dedicaron a plantar una enorme cantidad de coníferas, frutales y otras especies durante las vacaciones de verano. “Es increíble ver como fueron creciendo y transformando el paisaje”. Hoy caminamos y nos pasamos toda la tarde al sol entre durazneros, manzanos, pomelos, ciruelos, naranjos, limoneros, nogales y tilos, algunos de ellos en flor.

En sus comienzos no había hotel; solo casa de fin de semana. Era simplemente una casa de campo, con una cocina-comedor, un baño y tres habitaciones. Con los años, esa casa principal fue creciendo poco a poco. Se incorporaron nuevos ambientes, habitaciones más amplias en planta baja y planta alta y un gran living de aproximadamente 90 m². El galpon de deposito se transformó en un restaurante. El spa empezó todo por un sauna, al que luego se le agregó jacuzzi, piscina climatizada con salamandra y habitaciones, con la idea ya de tener un hotel spa en el campo.
“Siempre estuvimos acostumbrados a recibir familiares y amigos durante los fines de semana. De alguna manera, esa costumbre de compartir el lugar con otras personas fue impulsando naturalmente la creación de nuevas habitaciones y espacios, hasta comenzar a darle la forma que tiene hoy”, resume Tomás.
Desde el principio pensaron el lugar como un respiro de la ciudad: fue mandatario conservar la tranquilidad, el verde y el silencio del campo, pero sumándole comodidades y servicios. “Esa combinación es, una de las cosas más especiales de Sisu: poder pasar el día rodeado de árboles y al mismo tiempo, disfrutar de una piscina climatizada, jacuzzi, sauna, masajes y las comodidades de un hotel”, expresa Tomás. Y profundiza: “Después de haber disfrutado de este lugar durante tantos fines de semana por años, uno termina acostumbrándose y pierde un poco la dimensión de lo único que es. Esa valoración vuelve cuando vemos a los huéspedes: cómo recorren el parque, cómo disfrutan en la naturaleza y, sobre todo, cómo llegan con el ritmo de la ciudad y se van tras un verdadero descanso”.

Sisu ocupa aproximadamente 3 hectáreas y el paisaje continúa transformándose. Actualmente están desarrollando sectores más ornamentales, combinando plantas de distintos colores y piedras para generar nuevos rincones dentro del parque. Y todavía queda mucho por hacer. Uno de sus próximos proyectos es transformar una parte del campo en un gran paseo paisajístico, incorporando senderos y lagos para seguir haciendo de Sisu un lugar que invite a pasear y desconectarse para trabajar en uno mismo. Porque eso significa Sisu: esta palabra finlandesa -difícil de traducir literalmente- describe una combinación de calma, perseverancia y coraje. Así lo explica Tomás: “En Finlandia es un concepto cultural muy importante. Una forma linda de decirlo en español sería la fuerza interior que nos impulsa a seguir adelante”. Recuperar energía y encontrar fortaleza en la tranquilidad y la naturaleza.

4) FDN: Gabinete de belleza en el pueblo para carboxiterapia, mejorar la piel y relajar los músculos/ Laprida 1101, esquina Malabia, Baradero
“Mi familia llega a Baradero porque mi tía compra un campo de fin de semana en Baradero, ahí en la Ruta 9, y mi mamá se había separado justo, así que empezó a venir bien seguido para el campo conmigo y con su hermana. En una salida del pueblo conoce al marido actual y empiezan un un proyecto de vida acá, así que yo me voy a vivir a Baradero, a mis 11 años ya estábamos instalados acá. ¡Yo lo amé! En Baradero siento que reviví. Me encantó la vida de pueblo, las bicicletas, el club, fue como un flash”, le cuenta a MALEVA Florencia Di Napoli, que solo dejaba el pueblo para cursar medicina en la UBA, siempre volviendo a Bardero los fines de semana. “
Luego hago posgrados de medicina estética, en la UBA también, y cuando me recibo empiezo a atender en la casa de mi vieja, en mi cuarto, con una camilla que que me compré por Internet. Comienzo a hacer plasma rico en plaquetas. Un tratamiento natural, que aporta muchísimos beneficios para la calidad de la piel, aumenta la luminosidad, utilizando el propio plasma del paciente”, explica Flor, que empezó a crecer, a crecer, a crecer, hasta que abrió su consultorio en 2022, en una esquina icónica del pueblo, en Laprida y Malabia, donde es ahora. Y si bien actualmente también tiene su gabinete en el centro de Martínez (Alvear 442) sigue manteniendo el de Baradero: porque tiene un montón de pacientes y porque, en realidad, sólo ha regresado a la ciudad entre comillas.
La gente del pueblo se atiende con ella, los de San Pedro también, y ahora la oportunidad también está abierta para la creciente cantidad de viajeros en búsqueda de bienestar que visitan Baradero. Es que la tendencia de rural wellbeing es un fenómeno mundial que tiene en este enclave bonaerense todo para explotar.

Aprovechar la escapada del campo para hacer un tratamiento de belleza, esa es la que va. “Sí, Baradero se está re posicionando como un destino de escapadas wellness. Mi primera recomendación es la carboxiterapia. Como siempre lo explico, es ideal para mejorar la piel. Es como cuando vas a pintar una pared, no vas directo, primero la preparas. Así, la carboxiterapia favorece la producción de colágeno mediante dióxido de carbono, que lo que hace es estimular las células, es como despertarlas para que produzcan colágeno. Lo bueno es que se puede realizar en cualquier tipo de paciente, en embarazadas incluso, porque trabaja con un componente que ya está en nuestro cuerpo, que no trae problema con alergias, no es una sustancia extraña. En ese sentido, es inocuo”, detalla Flor. Y continúa: “La carboxiterapia estimula a los fibroblastos a producir colágeno y elastina. Eso es lo máximo, entonces, aumenta la la turgencia y el brillo. También actuá en ojeras, lo que hace es aumentar la irrigación en la piel. ¿Viste cuando salís a correr y se te pone toda la piel colorada? Bueno, esto sería parecido, es como que el dióxido de carbono por un efecto químico genera que aumente el flujo sanguíneo en la zona, entonces llegan más nutrientes, entonces es como regar la piel«. Y ahora estamos hablando de la cara, pero se puede hacer en todo el cuerpo, en el cuello, en el escote, y hasta se puede aplicar para combatir la flacidez y la caída capilar: porque mejora la calidad de los nutrientes del folículo.

Y ya que estamos hablando de belleza, Flor quiere aprovechar para desmitificar a botox: no es un relleno. Es un relajante muscular. Y mucho más. “Hoy en día se usa mucho como prevención: suavizando las líneas de expresión para que no se formen arrugas profundas, sin modificar los rasgos naturales del paciente. En mesoterapia, se aplica para dar luminosidad sin tocar la musculatura. También se utiliza para tratar contracturas y bruxismo: como miorrelajante en músculos que al estar muy contracturados afectan la vida cotidiana, como los musculos de la masticación y el bruxismo o los trapecios. Para mejorar la apertura ocular, se usa en pacientes que sienten la mirada cansada o los párpados caídos, aplicar botox en músculos estratégicos del contorno de ojos mejora espectacularmente este problema.

5) La Picaza: porque no hay que apurar al asado y acá saben de eso (y de amabilidad) /Martín Fierro 1253, Baradero
¿No les pasa que a veces ir a comer afuera es casi como una lucha? Hay que estresarse para todo. Para conseguir mesa, para que te vea el mozo, para que la carne llegue en el punto que la pediste. Acá, en esta parrilla del pueblo, pasa todo lo contrario. Te están esperando para darte la mejor mesa. Atendida por sus dueños.
Con el fueguito prendido, que es ritual pasar a relojear, para saludar a los parrilleros en acción. Ambiente cálido, personal atento, esencia campestre. ¡Te mereces un asadito en La Picaza! El vacío habla por sí solo. Hay que empezar con las empanadas de carne y terminar con el famoso flan, todo es hecho a mano y se nota, como también se nota la buena mano.
La nueva: el ciclo en vivo «los vascos”: un espacio de cultura criolla y tradición, todos los jueves a las 20:30 h, para celebrar los 25 años en la radio del Vasco Esconjaureguy, con la guitarra de Marcelo Sholle, invitados especiales y música en vivo.

– De jueves a domingo, mediodía y noche.
6) LIBAR: “El chocolate es vida”
Saber diferenciar un chocolate 100% artesanal de uno industrializado es entrar en otra dimensión del producto y su esencia natural.
Chocolate y naturaleza, nunca un maridaje fue tan perfecto, expone la propuesta de Ruben: “Ambos tienen un hilo conductor que los une. Desde que nace del fruto del cacao y se lo trabaja para lograr las distintas piezas, es materia viviente, late. Al igual que cuando se lo degusta y aporta beneficios increíbles para la salud humana. Ya lo sabían los pueblos originarios que lo descubrieron en el 1500 AC.’
Este apasionado espíritu chocolatero está presente en cada degustación de LIBAR CHOCO – ART, porque la propuesta de Rubén es hacer las catas en espacios verdes, donde la paz y la desconexión se hacen realidad.
“El chocolate tiene su origen en el cacao, un hijo pródigo de la Madre naturaleza. Las degustaciones las organizo en entornos naturales, dando un placer distinto al desafío de los sentidos”, expresa Rubén.

Cada pieza que elabora mantiene su esencia, sin aditivos ni conservantes. Ya no es cierto que solo de la Patagonia (o de la costa) se vuelve con chocolates artesanales, de Colonia Suiza de Baradero, también: “Un lugar único con campos quebrados, río, reserva ecológica, islas, vistas panorámicas que lo dicen todo”, describe Rubén, que ha organizado sus encuentros en la chacra El Tala -donde también congregó amantes de las letras, con lecturas al aire libre-; en la Reserva, junto a una caminata guiada por el bosque de plantas nativas, con su flora y fauna ; y en el Resto Al Río del Club de Pesca y Náutica a la vera del Baradero.” Todas iniciativas que promueven el turismo hacia los pueblos. Estás experiencias congregan a los adoradores del atardecer: la magia de una puesta del sol cautiva a quienes se identifican con la opacarofilia, que sienten amor y fascinación por la magia de una puesta del sol. Todas iniciativas que promueven el turismo hacia los pueblos.





