El paraíso existe y queda en Iguazú / Buena vibra tropical (34 grados en invierno), una pile que es edén, los sabores de la triple frontera y rooftop a la Garganta del Diablo

Una escapada a Misiones para cortar el invierno. Con calorcito, delicias nativas, naturaleza extrema y un hotel exuberante que desde las terrazas, la piscina sin fin, los restaurantes y tu habitación te muestra (y te conecta) con las cataratas. Todo sucede en la abundancia del Parque Nacional Iguazú. En un viaje que es paisaje.

El paraíso existe y queda en Iguazú / Buena vibra tropical (34 grados en invierno), una pile que es edén, los sabores de la triple frontera y rooftop a la Garganta del Diablo. Por Caro Cerimedo para MALEVA. 

Un tamal de hojas de banana al rescoldo. Palmitos grillados. Yopará. Farofa de hongos. Mousse de coco y sorbete de mango. Hasta un rincón del mate con tortas fritas y chipa. “El entorno para nosotros es fundamental”, abre la conversación Ernesto Palomar. Para el Chef Ejecutivo de Gran Meliá Iguazú, lo que hay en esta tierra colorada y sus aguas es producto. Cultura guaraní. Influencias de Brasil y Paraguay. Cuando el proveedor es el ecosistema. Y el kilómetro cero no es una tendencia. Allí nace una obra maestra de la naturaleza y de la hospitalidad. Con un lobby que balconea a la Garganta del Diablo para que al llegar no te quede ninguna duda: estás en la selva de las Cataratas del Iguazú. Sale el arcoiris y todo lo que sigue es abundancia. 

1) Iguazú supremo en el Gran Meliá: mate cocido on the rocks, hidroterapia y alta cocina de entorno en un hotelazo intervenido con arte guaraní y cultura misionera, frente a la Garganta del Diablo / Ent. A Parque Nacional Iguazú, Puerto Iguazú, Misiones

Al llegar abandoné todo. Mi maleta, mi pasaporte, hasta mi celular. Ya nada me importaba más que atravesar el impactante lobby para salir a la terraza a ver la Garganta del Diablo. Con su poderío. Con sus colores. Hasta me mostró los del arcoiris. Para volver a tierra (colorada) me ofrecieron un cóctel de bienvenida, que acá es un iced mate cocido. Y cuando ya había salido de mi lapsus, me condujeron a la conciergerie vip y su tremendo lounge: Red Level. Este servicio super premium eleva tu experiencia al mil, con este espacio privado donde podés leer un libro sobre la fauna de esta selva, jugar al ajedrez, siempre copa de espumante en mano. Su buffet es libre y está buenísimo para picar algo bien rico al hacer el check in o después, está a tu dispo de 12 a 20. Me serví una sopa paraguaya y un gazpacho, que me dieron la primera pista: acá se junta la cultura de la triple frontera con costumbres españolas, y la opulencia de la naturaleza, porque estamos dentro del Parque Nacional Iguazú

«Al llegar abandoné todo. Mi maleta, mi pasaporte, hasta mi celular. Ya nada me importaba más que atravesar el impactante lobby para salir a la terraza a ver la Garganta del Diablo. Con su poderío. Su bruma. Con sus colores. Hasta me mostró los del arcoiris»

Cuando entras al desayuno, lo primero que ves es el mate: “Tenía que haber un rincón del mate, Misiones es uno de los mayores exportadores de yerba mate. Lo sumamos, junto a tortas fritas, chipa. La estación de frutas y verduras es espectacular, de hecho está montada como un mercado. También como un guiño al restaurante que armamos mediodías y noches, que se llama Merkado”, explica Ernesto. 


Como si el impresionante buffet del desayuno fuera poco,
con red level tenés opciones extra incluidas como los huevos benedictinos con salmón ahumado, salsa bearnesa y palmito grillado sobre tosta de pan de campo. O el bowl de açai con frutas. La influencia del entorno se saborea en las comidas y se percibe a todo momento, porque la estadía entera en el hotel está impregnada de identidad local, con artesanos de la comunidad que han intervenido sus zonas comunes. “La premisa es hacerte sentir que estás en el medio de la selva, porque así es. Y porque acá el lujo es ese. Desde los sabores hasta la decoración, somos respetuosos del entorno, y también sus comunicadores. Así es como armamos el interiorismo, con artesanos guaraníes que han traído pieles, cestería, obras en madera y fibras naturales autóctonas, como estos nidos colgantes que hablan de los que hacen los boyeros para que los tucanes no les roben los huevos”, explica Ana Goti, Directora de Gran Meliá Iguazú.

Para apoyar el trabajo local, las  artesanías se adquieren a través de la fundación Fibo Impacto que genera ingresos para las comunidades guaraníes, también poniendo a la venta sus souvenirs hechos a mano con materiales locales. La ambientación -como el entramado del lobby- es un storytelling que nos cuenta técnicas y saberes ancestrales

Todo este espíritu se plasmó en Pausa, el programa de residencias en espacios naturales alrededor del mundo de la curadora Carla Gimbatti que trajo al Gran Meliá Iguazú arte contemporáneo en relación con una de las naturalezas más extraordinarias de nuestro planeta, con artistas invitados a habitar, contemplar y crear inmersos en esta selva y su cultura. La misión es profundizar la relación del visitante con el territorio, ampliar su perspectiva. Como pasa con la obra de la investigadora y ecologista.

Val Castellet, que vincula artesanía, arte y sostenibilidad en una revisión de la tejeduría, la cestería y la estampación textil junto a la botánica. 

Por su parte, Julián Pesce viene representando el agua y las cascadas hace añares: “La electricidad y la corriente hidráulica tienen mucho en común, hay algo de ese encuentro que me seduce a la hora de transmitir vibración y fuerza en imágenes que están entre la abstracción y la figuración”. Es momento de rendirse a la sanación que nos ofrece la diosa de la luna de la selva misionera en Yasi Spa. El circuito de hidroterapia para revitalizar cuerpo y mente es imbatible, porque ya que estamos rodeados de agua, solo falta entregarse a su poder para relajar y potenciar sus beneficios terapéuticos.

Este ritual está incluido en Red Level. Es que no hay mejor manera para vivir la experiencia excelsa que es Gran Meliá Iguazú que este conjunto de ventajas y accesos a espacios reservados, atención personalizada en todo momento, late check out y habitación en el último piso con balcón privado y vistas a las Cataratas hasta desde la sala de baño.

2) Caminata por una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo y uno de los lugares más espectaculares de Latinoamérica: Parque Nacional Iguazú / Victoria Aguirre 66, Puerto Iguazú, Misiones

Sí. El Gran Melía ostenta una ubicación privilegiada: pies en la selva. Como cuando vas a la nieve y te quedas en la base, para salir con los esquíes puestos. Acá ya amanecés en este paraíso y salís caminando a recorrerlo. Porque ya estás adentro del Parque Nacional Iguazú, Patrimonio Mundial que -en la provincia de Misiones- conserva más de 67 mil hectáreas de la ecorregión Selva Paranaense y caídas de agua de más de 80 metros de altura. Los monos son los actores cómicos de esta obra de la naturaleza, se acercan un montón. Las mariposas también, y acompañan tu travesía por todos los senderos que se pueden alcanzar a pie al salir del hotel. ¡Ni hace falta tomarse el trencito! Fuimos al Macaco y a los circuitos inferior y superior. Para disipar dudas, te confirmamos que todas las pasarelas operan con normalidad, excepto el Circuito Garganta del Diablo, que está cerrado por tiempo indeterminado como una medida preventiva por el fenómeno meteorológico de «El Niño». El datazo: Gran Meliá ofrece a sus huéspedes una van de cortesía para visitar el circuito del lado brasilero: lunes, miércoles, viernes y sábado sale por la mañana y vuelve al mediodía. 

Estamos en un sitio prioritario para la conservación de la selva y el Bosque Atlántico del Alto Paraná, que resguarda la mayor biodiversidad en nuestro país. Es que las diferencias de relieve y las aguas propician varios ambientes: en zonas altas aparecen el estilizado palmito y el enorme palo rosa. En las pendientes y arroyos, los cañaverales. Sobre la franja costera y en las islas, selvas ribereñas. A su vez, los distintos estratos ofrecen múltiples opciones a la variadisima fauna, con más de 450 especies de aves. Yo me concentré en ver un tucán. Mirando fijo las copas de los árboles, como cuando mirás el cielo para ver una estrella fugaz. Y cuando me estaba yendo, un poco frustrada, di con un pico naranja entre el follaje, y pedí un deseo. 

«Estamos en un sitio prioritario para la conservación de la selva y el Bosque Atlántico del Alto Paraná, que resguarda la mayor biodiversidad en nuestro país. Es que las diferencias de relieve y las aguas propician varios ambientes: en zonas altas aparecen el estilizado palmito y el enorme palo rosa. En las pendientes y arroyos, los cañaverales. Sobre la franja costera y en las islas, selvas ribereñas»

Antes de precipitarse por las caídas, el río Iguazú corre con una anchura de 1.500 metros. Tras los vertiginosos saltos desemboca en un profundo cañón que lo conduce hasta el Paraná. Las cataratas del Iguazú son un impresionante fenómeno natural. El clima es subtropical cálido y húmedo, con temperaturas medias de 24ºC. Este es el territorio del  yaguareté.

3) Donde la cultura de la triple frontera se junta con la vida isleña de las Canarias, influencias latinas y costumbres españolas: nueva carta de Merkado, el único restaurante de lujo del Parque Nacional / Parque Nacional Iguazú, Ent. A Parque Nacional Iguazú, Misiones

“Llegamos hace un año y medio, y vimos que lo hay en esta tierra es producto. Jugamos mucho con la triple frontera. Paraguay y Brasil. Muchísima cultura gastronómica de abuelos, tatarabuelos. Entonces tomamos y añadimos a la propuesta del hotel platos ancestrales como el yopará guaraní, un guiso típico de granos y legumbres que figura en nuestro apartado de sopas. La chipa guasú, que hacemos en una versión diferente, en un tamal de hoja de banana -al estilo colombiano- y al rescoldo, que en Argentina se usa muchísimo, para las verduras. Así también le damos el gustito de la braza, describe Ernesto.

Para un mediodía cálido elegí unos ravioles de mango con sriracha, una entrada que me recuerda al frescor picante de las calles mexicanas. Ceviche de surubí con crujiente de mandioca. Y un pacú al grill. El chef le tienen especial cariño al palmito, “un producto muy cotizado que tenemos acá en la zona, que en España se desvaloriza”. Llega en una deliciosa crema con la entraña y un milhojas de papa. Para cerrar, vigilante misionero: semi frío de queso con mamón el almíbar y madera misionera. Una extrañeza para nuestro paladar que hay que probar. 

«»Llegamos hace un año y medio, y vimos que lo hay en esta tierra colorada es producto. Jugamos mucho con la triple frontera. Paraguay y Brasil. Muchísima cultura gastronómica de abuelos, tatarabuelos. Sumamos platos ancestrales y un rincón de mate», describe el chef»

El jugo de cortesía es de papaya y maracuyá. “Lo que son los aguacates, o las paltas como las llaman aquí. Las calabazas se dan muy bien: tienen distintos nombres y son de la misma familia. La cabutia es la que mejor trabajamos, la que más queremos. El maíz o el choclo, que lo sumamos en muchísimos platos. Todo con la ayuda de los chicos que son de aquí, mi cultura es española. Hemos logrado fusionarlas”, describe Ernesto. Con un poco de aquí, un poco de allí. Y de la influencia latina que el chef lleva en la sangre: es cubano y vivió en Canarias. 

Lo buenazo de Merkado es que abre su espectacular cocina a quienes visitan las cataratas sin hospedarse en el hotel. Es decir que es un re plan para una pausa en el almuerzo o para cerrar el día de trekking con una cena espectacular. Yo empecé con los dados de atún en una sopa de ajo blanco propia de Andalucía más un carpaccio de higos regionales con queso azul y jamón crudo, porque según Ernesto la charcutería argentina es excelente y no tiene nada que envidiarle al consagrado jamón serrano. De principal, el pacú con quibebe -una tradición guaraní- y el surubí del Paraná con pisto de mejillones, glaseado de manteca de alcaparras. Nadie se puede ir sin pedir el postre leche leche: cremoso de banana asada, chocolate blanco y nube de algodón.

4) Atardecer con monos, DJ, tragos de yerba mate y mocktails con tremendas frutas tropicales en Alter Rooftop/ Parque Nacional Iguazú, Ent. A Parque Nacional Iguazú, Misiones

El rooftop de Gran Meliá es el lugar para disfrutar de la caída del sol con un cóctel de autor que refleja la identidad del entorno. Por eso hay que arrancar con un Salto Bosetti, la caída de agua que tenemos frente al hotel y que en su drink trae ron dorado, almíbar de yerba mate y jugo de limón. En la versión mocktail, Hornero, que lleva menta, jugo de limón y de pomelo, almíbar de jengibre, té de yerba mate y soda. 

Me recomiendan Che Brasil, con cachaça, Fernet, lima y clara de huevo. Guacamayo rojo, cacatúa rosada… todos hablan del territorio y están muy buenos. El sonido del agua cayendo, la vista aérea de las cataratas, la bruma que envuelve el paisaje y la energía de la selva circundante en un atardecer musicalizado.

5) Asador: lucecitas, carne argentina, detalles ibéricos y una terraza que es puro fuego / Parque Nacional Iguazú, Ent. A Parque Nacional Iguazú, Misiones

Ernesto se enamoró de las carnes de La Pampa y acá lo demuestra, en una parrilla impecable que también incorpora códigos españoles: “allá la carne la servimos con una ensalada ligera que limpia”. Y en Asador también. Hay que empezar con la provoleta al josper, que se sirve con duraznos asados, rúcula y anacardos tostados. Entre los cortes seleccionados,  me sugieren y me convidan el entrecot con hueso: 800 gramos con una cocción de más de media hora. El cierre perfecto es el coco Gran Meliá, relleno con una mousse esponjosa y sorbete de mojito. “Cada ingrediente fue elegido por lo que representa y cada preparación busca respetar su esencia. Más que crear una carta, diseñamos un recorrido sensorial donde la cocina dialoga con la selva, la tierra colorada y las cataratas en una propuesta contemporánea arraigada al lugar donde surge», finaliza Ernesto. Acá, la gastronomía es paisaje y otra forma de vivir Iguazú.

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