Tras años hegemónicos de parrillas tradicionales y ofertas estancadas en las glorias de los ’90, el emblemático distrito gastro vive una reconversión silenciosa, pero potente. Entre Sunday roast, pizzas napolitanas, social running, un concept store, una bakery neoyorquina y una librería con taller de enmarcado -en la antigua barbería del barrio-, estas aperturas reavivan el fuego y refrescan su mapa, a pocas cuadras de distancia.

Como ave fénix: entre las cenizas retro, Las Cañitas resurge con propuestas de autor/ 6 paradas que muestran la reconversión Por Clara Cattarossi para MALEVA.
¿Belgrano o Palermo? Pues ninguno: ¡Cañitas! Esta zona –que por momentos pareciera ser un limbo urbano entre estos dos barrios– está lentamente tomando un nuevo color, más juvenil y contemporáneo. Con remodelaciones, aperturas y mucha propuesta alternativa.
Ocurre tras años de un panorama gastronómico estancado: los restaurantes y bares que la hicieron brillan ya habían cerrado hace mil: Soul Café, la cantina funk del @zorritovon que duró casi 20 años, se fue en 2013. Igual que las celebs que se habían mudado a la zona. La pandemia la terminó de detonar, hasta que se mudó, incluso, su cervecería más icónica: Van Koning, el pub holandés que fue pionero en el área y en la gran variedad de pintas tiradas. Solo sobrevivían “las propuestas de hace muchos años, ancladas en un formato tradicional, con parrillas o restaurantes de pastas a la cabeza”. Así lo sintetiza Gabriel Proazzi, socio de Runfla, una de las aperturas más flamantes de la zona que llega justamente para diferenciarse (y alejarse) de las viejas fórmulas instaladas.
Este barrio “no oficial” conoció su esplendor a mediados de los ‘90. Aunque los límites no están exactamente marcados, puede decirse que Las Cañitas se sitúa entre las avenidas Luis María Campos, Dorrego, Del Libertador y la calle Matienzo, en una zona liderada por un amplio boulevard, lindera a canchas de polo, campos hípicos y otro hitazo de otra época: La imprenta.
Después de muchos años quietos, se está develando un nuevo resurgir. Desde pizzas napolitanas a Sunday roast, social running, un concept store, una librería con taller de enmarcado, una pastelería neoyorquina y brunch australiano, seis propuestas que reavivan el fuego de Cañitas (y que están a tan solo unas cuadras entre sí):
¿Belgrano o Palermo? Pues ninguno: ¡Cañitas! Esta zona está lentamente tomando un nuevo color, más juvenil y contemporáneo. Con remodelaciones, aperturas y propuestas alternativas. Tras años de un panorama gastronómico estancado: los restaurantes y bares que la hicieron brillan ya habían cerrado hace mil: Soul Café se fue en 2013. Hasta que se mudó su cervecería más icónica: Van Koning, el pub holandés que fue pionero en el área. Solo sobrevivían las propuestas de hace muchos años, ancladas en un formato tradicional, con parrillas o restaurantes de pastas a la cabeza. Estos 6 proyectos llegan justamente para diferenciarse (y alejarse) de las viejas fórmulas instaladas.
1) Runfla: sunday roast y aires contemporáneos para el devenir del barrio / Báez 315

Moverse en un barrio dominado por formatos tradicionales exige cierta audacia para poder cambiar las cosas. Detrás de Runfla hay dos socios que conocían de memoria esa dinámica tras operar desde 2018 una franquicia cervecera en la misma locación, hasta que entendieron que la zona pedía a gritos una reconversión. En vez de abandonar la coordenada, decidieron transformar el local en un espacio contemporáneo y de autor capaz de dialogar con una generación que busca propuestas más frescas. “Nos pareció que seguir en Las Cañitas podía ser una oportunidad para ser pioneros en acercar una mirada un poco más moderna y empezar a marcar ese refresh y ese punto de quiebre”, reflexiona Gabi con MALEVA.
Su búsqueda pasa por ofrecer una experiencia gourmet sin caer en rigideces ni etiquetas formales. Desde que el lugar abre a las 19:30 hs, la música, la ambientación y un servicio relajado acompañan tanto para un aperitivo a la salida del trabajo como una cena larga entre amigos, o para unos tragos después de comer en una cita. La propuesta se apoya en una barra que reinterpreta la coctelería clásica con impronta propia y en una carta de vinos de pequeños productores (algo que también le faltaba a este microbarrio).

“Todavía cuesta un poquito; la gente dejó de ‘salir por Las Cañitas’ y la gente del barrio por ahí sigue priorizando la parrilla tradicional, pero de a poco se va armando un público muy orgánico que repite”, explica Gabi sobre este espacio que, incluso los domingos al mediodía, cambia de piel para recibir el formato brunch y su versión del tradicional Sunday Roast británico.
2) Pivot etc.: un refugio poético, cultural y analógico en medio de la «isla» de Cañitas / Ortega y Gasset 1871

Entender Las Cañitas implica asimilar su historia y su geografía particular, casi desconectada del resto de la ciudad. Ahí, sobre el hermoso boulevard Ortega y Gasset –no podía quedar en otra ubicación– funciona Pivot etc., una librería y taller de arte gráfico nacida de las manos de Marcelo Tealdi y Alejandro Manara, a quienes más tarde se sumó el poeta y artista visual Fermín Vilela.
Para Fermín, la zona funciona bajo sus propias reglas: “Cañitas para mí es un paréntesis; es una isla, desde muchos puntos de vista, porque tiene una especie de macroeconomía extraña que la vuelve de alguna forma cerrada. Nace como un proyecto en un viejo cañaveral que era la parte de atrás de la Quinta de Juan Manuel de Rosas”, nos cuenta sobre este rincón porteño atravesado por el boom y la especulación inmobiliaria.
El espacio funciona en una antigua barbería de la década del 30 que conserva su fachada de mármol, pestillos y baldosas originales, con un pasado y una trama casi de ficción. En la parte trasera del local vivieron durante décadas dos hermanos con sus padres, “dos hermanos enteros, como el cuento de Jorge Luis Borges, La intrusa”, hasta que con los años la propiedad quedó en silencio y “cual Casa tomada de Cortázar, fueron cerrándose las habitaciones”.

Tras la restauración, hoy coexisten una cuidada selección de libros (muchos de nicho) con un taller de enmarcado artesanal e impresiones en Fine Art –reproducciones digitales sobre papel libre de ácido con altos estándares estéticos–, convirtiéndose en un catalizador donde editores, dibujantes y lectores se cruzan regularmente. La búsqueda pasa por “pivotear entre el arte visual, la literatura y los oficios artesanales”, sintetiza Fermín sobre un proyecto que además suma talleres de dibujo y poesía, junto a eventos que cruzan distintas disciplinas –desde presentaciones vinculadas al universo de los perfumes hasta una colaboraciones con galerías de arte–, agregándole al barrio un punto de encuentro con impronta cultural.
3) Socio Café: el encuentro barrial reconvertido en concept store para una comunidad viva / Arce 415

La llegada de los hermanos Jerónimo y Lautaro Castro a Las Cañitas fue fruto de una coincidencia tras un recital de Luis Miguel en el Polo. Aunque muchos la ven como una zona puramente comercial, para ellos el encanto principal estuvo en descubrir que Las Cañitas conserva una esencia barrial intacta y genuina. Luego de una búsqueda inicial en Zona Norte para abrir un café, encontraron acá una comunidad viva: “Sentís que conviven varias generaciones al mismo tiempo: el vecino que vivió toda la vida acá con la gente joven y el turista. Pasa el camión de «compro heladera» y a la vez la gente se conoce en las cuadras, es como un nuevo club”, cuentan sobre la dinámica de la vecindad que los circunda y alimenta su iniciativa.
El proyecto cobró su escala definitiva tras la alianza con sus amigas de Bla, la marca de indumentaria que dejó Recoleta en busca de un público más joven. Juntos transformaron un espacio con historia singular: “Esto antes estuvo cerrado dos años. Fue un lavadero de perros que no terminó con la mejor energía y era una cueva abandonada; tuvimos que hacer todas las instalaciones de cero”. La remodelación dio paso a un luminoso local elevado de tonos claros y azules.
Lejos del molde estandarizado de las cadenas, apostaron por un concept store donde conviven el café de especialidad, la moda y una agenda cultural activa con social runnings masivos, coffee raves y bares de postres temporales. Con la atención diaria de sus propios dueños, la propuesta conquistó al entorno: “La gente está muy agradecida porque acá pasaba y veía un paredón triste”. Así, Socio Café se consolidó como una coordenada canchera que trajo aire a la calle y conectó con la memoria del barrio desde una mirada actual.
4) Felice: donde se cruzan la escuela napolitana y la mística porteña / Arce 305

Con catorce años al frente de Coco Café, el chef Sebastián “Coco” Carreño apostó a fondo por la reconfiguración de Las Cañitas. Fiel a su instinto de desembarcar en zonas con todo por construir –como lo hizo en su momento en Palermo Chico con su icónica cafetería–, eligió la esquina de Arce y Arévalo para abrir Felice, su proyecto más personal. Para Carreño, el barrio atraviesa una transformación clara respecto de sus comienzos: “En los 90 y 2000 fue el boom de los locales sobre Báez, parrillas, bodegones y algunos lugares de sushi. Hoy Cañitas se reconfigura con propuestas más esparcidas y específicas, como los monoproductos donde se puede poner mejor el foco en la calidad”, le cuenta a MALEVA sobre este nuevo escenario. Por eso, su desembarco responde a un deseo de transformación: Elegí el barrio porque me gustan los desafíos; ser de los primeros en reconvertir una zona tiene su gustito, marcas la impronta”.
El espacio rinde tributo a las raíces italianas del cocinero a través de una rigurosa técnica aprendida en la Associazione Verace Pizza Napoletana. Tras su formación como pizzaiolo (maestro pizzero) en Nápoles e inversión en tecnología de fermentación, desarrolló una masa de 24 horas de maduración que sintetiza lo mejor de dos mundos: conserva el borde alveolado de la tradición italiana, pero sobre una base firme y crocante al gusto porteño.

Todo sucede en un entorno que escapa al molde tradicional de las pizzerías: con interiorismo de la arquitecta Gabriela Ponce y un mural envolvente de Flor Chedufau en el toilette, el restaurante evoca la calidez del living de una casa, sumando una carta con fainás crocantes, panuozzos, pastas caseras y postres como el tiramisú o el helado de pistacho con caramelo.
5) Nicky Cheese Bake House: la fábrica y el mostrador de tentaciones norteamericanas / Migueletes 688

Tras la consolidación de su American Bistro en Belgrano, la marca desembarcó en Las Cañitas para su expansión, con un concepto enfocado al cien por cien en la panadería y pastelería de Estados Unidos. La elección de la zona responde a una visión clara sobre el presente del barrio: “Definitivamente creemos que Cañitas está atravesando un muy buen momento. Siempre fue un barrio con mucha identidad gastronómica y hoy vemos una nueva energía, con propuestas que elevan la experiencia y atraen a un público que busca calidad, diseño y conceptos bien definidos”, le explica la socia fundadora Bárbara Tadey Albamonte a MALEVA sobre el impulso detrás de esta apertura.
El espacio no funciona solo como local abierto al público, sino también como el centro productivo neurálgico de la firma: de sus hornos salen a diario las tortas y panificados artesanales para todas sus sucursales. Con una estética contemporánea de bakery estadounidense, la propuesta aporta un perfil fresco que complementa la historia del entorno con clásicos como sus afamadas donas, pretzels, pop tarts, el s’more o el banana pudding.

“Más que sentir que faltaban propuestas, vimos una oportunidad para aportar algo diferente; combinar la tradición artesanal con una propuesta inspirada en las grandes bakeries norteamericanas”, detalla la emprendedora, mientras prepara próximas aperturas (continuará).
6) Surry Hills: de un sueño australiano a entrar en The World’s 100 Best Coffee Shops y poner a Buenos Aires en la élite cafetera global / Arévalo 2877

En 2023, Tatiana Weiman y Felipe Vessena Calahorrano decidieron mudar a Las Cañitas la casa matriz de un proyecto que hoy es internacional, con tiendas en Miami y Mallorca. «Siempre nos gustó mucho Las Cañitas. Esa mezcla entre barrio tradicional y tranquilo de día, y agitado de noche nos resulta maravilloso. Para nosotros, su mejor versión es al sol en las veredas, con el verde y la mixtura entre los vecinos de toda la vida y los nuevos: es inigualable. Además, el café de especialidad pedía a gritos desembarcar en el barrio y, por suerte, no nos equivocamos», le cuenta Felipe a MALEVA .
De la nueva camada de proyectos de autor que están revitalizando el barrio gastro, ellos son de los primeros en llegar, testigos del cambio: «La evolución es impresionante. Nos encanta competir, nos obliga a todos a dar lo mejor. El café de especialidad está viviendo un boom maravilloso en el barrio y cada vez aparecen proyectos más interesantes. Los nuevos desarrollos inmobiliarios están atrayendo a jóvenes profesionales, nómadas digitales y corporativos que disfrutan del brunch. Creemos que fue fundamental el rol de los vecinos para evitar que Las Cañitas se convirtiera en un polo exclusivamente nocturno. Una vez ganada esa batalla, el sector privado hizo lo propio; el barrio está cada vez mejor, abren proyectos con alma. Las Cañitas forma parte de esas joyas que están resurgiendo, junto con Villa Crespo y Núñez«, analiza Felipe.
«Siempre nos gustó mucho Las Cañitas. Esa mezcla entre barrio tradicional y tranquilo de día, y agitado de noche nos resulta maravilloso. Para nosotros, su mejor versión es al sol en las veredas, con el verde y la mixtura entre los vecinos de toda la vida y los nuevos: es inigualable. Además, el café de especialidad pedía a gritos desembarcar en el barrio y, por suerte, no nos equivocamos»,
Cuando abrieron y sirvieron el Bacon & Egg Roll (un sándwich en pan de hamburguesa con huevos revueltos, cheddar, panceta, kale crocante y barbacoa de naranja) muchos los miraron raro, pero confiaron: «Luego sumamos los huevos benedictinos con cerdo desmechado y salsa holandesa casera, que hacemos todos los días. Fuimos los primeros en servir ‘magic coffee’ en Argentina y nos llena de orgullo que se haya convertido en un nuevo clásico de los cafés porteños», revive Felipe.
Todo empezó en el barrio más trendy de Sidney (Surry Hills) donde tuvieron la idea de exportar a Buenos Aires los voluptuosos desayunos sin horarios de la soleada capital australiana. Café de especialidad, ingredientes de proximidad y diferentes opciones para brunchear fuerte: pan de masa madre con hummus y dukkah más cremosos de palta a las hierbas. O pastrón y mostaza. El aussie bowl es el gran fav: quinoa, kale, espinaca, arvejas, tuna salad con dressing de frambuesas. Y hay más: creamy mushrooms toastie, cinnamon roll con queso grillado.
Nacieron con el sueño de convertirse en líderes del café de especialidad a gran escala y lo cumplieron, con el brunch australiano como bandera. De Las Cañitas al mundo viajó este rincón de Oceanía que contagia una onda surfera perfecta para flashear mar y escaparse de la rutina.
/// Fotos: gentileza de los lugares mencionados.