Este recorrido por distintos espacios de la ciudad nos cuenta cómo se despliega hoy la escena, entre archivo y experimentación, entre nombres consagrados y emergentes, entre lo institucional y lo independiente, entre lo físico y lo digital. Las imágenes no dejan de circular pero tampoco de detenerse.
Buenos Aires como laboratorio de imágenes: entre lo consagrado y lo emergente, cinco exposiciones de fotografía que tensan la mirada. Por Cande Penido para MALEVA.
La fotografía está en todas partes, pero eso no significa que alcance. En tiempos de scroll infinito, las piezas visuales circulan, se consumen y desaparecen casi al mismo ritmo. En ese flujo, Buenos Aires propone un gesto distinto: un recorrido que obliga a detenerse, aunque sea por un instante. La ciudad concentra hoy una trama donde conviven instituciones, espacios independientes y plataformas digitales que estiran los límites de lo que entendemos por exposición.
En ese cruce aparecen nombres consagrados y emergentes, lo institucional y lo independiente, lo físico y lo digital. Se articula entre archivo, puesta en escena, documento, simulacro y sistema en transformación. Lo que aparece no es una definición cerrada, sino un territorio inestable que cambia de forma según dónde se la mire.
Cinco exposiciones trazan hoy ese recorrido. Más que un trayecto ordenado, lo que queda es la sensación de entrar en un ecosistema vivo, donde la imagen no se explica: se prueba, se tensiona y se vuelve a mirar.
1) Las soñadoras de Grete Stern: los sueños nunca fueron tan políticos / Palacio Libertad, Sarmiento 151 – San Nicolás

Antes de que existieran palabras como «mansplaining», «mandatos» o «carga mental», Grete Stern ya los exhibía en imágenes. Entre 1948 y 1951, transformó los sueños que las lectoras enviaban a la revista Idilio en fotomontajes donde el surrealismo, el humor y una mirada filosa sobre la condición femenina convivían en una misma escena. Décadas después, esas piezas —con mujeres encerradas en botellas, atrapadas en jaulas o enfrentadas a figuras masculinas desproporcionadas— siguen resultando incómodamente actuales.
La muestra Las soñadoras reúne esa serie emblemática junto a una instalación inmersiva que amplifica su universo onírico y una selección de materiales que ayudan a entender el recorrido de una de las grandes pioneras de la fotografía moderna en Argentina. Una muestra para descubrir —o volver a mirar— una obra que no perdió vigencia porque supo adelantarse a su tiempo.
Disponible hasta el 2/8.
Una muestra para descubrir —o volver a mirar— una obra que no perdió vigencia porque supo adelantarse a su tiempo.
2) Marcos López: el kitsch como espejo deformado de lo argentino / Fundación Larivière, Caboto 564 – La Boca

En el universo de Marcos López, la imagen nunca es inocente: es exceso, artificio y, al mismo tiempo, espejo deformado. Su trabajo se mueve entre el kitsch y el pop latino como si ambos fueran lenguajes naturales para hablar de algo más profundo: la construcción —y el simulacro— de la identidad argentina. Colores saturados, escenografías deliberadamente teatrales y personajes que parecen salidos de una postal desbordada funcionan como pistas de una investigación casi antropológica sobre cómo nos representamos.
En la megaexposición de la Fundación Larivière —donde por primera vez un único artista ocupa sus dos salas— ese universo se expande sin perder tensión: más que una retrospectiva, lo que aparece es una puesta en escena total de su propio archivo visual. López vuelve sobre sus imágenes para llevarlas al límite de lo reconocible, insistiendo en esa zona incómoda donde lo cotidiano se vuelve exageración. Y en ese desborde aparece lo central de su obra: no definir “lo argentino”, sino exponerlo como ficción, como construcción inestable que se repite, se parodia y se reinventa.
Disponible hasta el 26/7.
Colores saturados, escenografías deliberadamente teatrales y personajes que parecen salidos de una postal desbordada funcionan como pistas de una investigación casi antropológica sobre cómo nos representamos.
3) Andrés Denegri en Rolf Art: el poder como imagen que se quiebra / Esmeralda 1353 – Retiro

En Parlamento, los edificios del poder de Buenos Aires, La Habana y Valparaíso dejan de ser monumentos pensados para sostener la idea de orden y estabilidad, para volverse otra cosa. Denegri trabaja con un procedimiento híbrido entre cine y fotografía: registra estas arquitecturas con una cámara Super 8 usada como si fuera fotográfica, generando una secuencia que luego se corta, se extrae y se reordena en otra lógica posible. La continuidad se rompe y lo que queda son fragmentos que ya no obedecen a un relato lineal, sino a un sistema de montaje.
Entre lo visible y lo que falta, los fragmentos funcionan como piezas sueltas de un sistema que nunca termina de completarse. La lectura se vuelve un movimiento: avanzar, retroceder, imaginar lo que no está. En ese juego, Parlamento convierte la mirada en una forma de armado inestable, donde nada termina de cerrarse del todo.
Disponible hasta el 31/7.
En Parlamento, los edificios del poder de Buenos Aires, La Habana y Valparaíso dejan de ser monumentos pensados para sostener la idea de orden y estabilidad, para volverse otra cosa.
4) Santiago Carrera en la Fotogalería Sara Facio juega con lo que resulta entre la presencia y ausencia / Av. Corrientes 1530 – San Nicolás

En Sustancia, la obra se organiza alrededor de aquello que falta: retratos en donde los rostros no aparecen. Lo que queda son cuerpos velados, cabelleras que funcionan como cortinas, gestos suspendidos en una escena donde la identidad nunca se termina de revelar del todo.
En esa decisión formal, la fotografía se vuelve un ejercicio de tensión entre lo visible y lo oculto. Cada una parece contener algo que falta, pero que aun así insiste en estar presente. La serie —mostrada por primera vez de manera completa— trabaja esa zona donde la identidad no se muestra sino que se sugiere, y donde el sentido se construye en el espacio que dejan las imágenes incompletas. Entre referencias a la pintura clásica y una puesta contemporánea precisa, Sustancia insiste en una idea simple y compleja a la vez: a veces lo más potente es aquello que no se ve.
Disponible hasta el 3/8.
En Parlamento, los edificios del poder de Buenos Aires, La Habana y Valparaíso dejan de ser monumentos pensados para sostener la idea de orden y estabilidad, para volverse otra cosa.
5) Archivium: fotografías que viven entre lo físico y lo virtual / archivium.studio

Archivium presenta una exposición que, por su propia lógica, se desdobla: una instancia presencial breve —de un solo día— y una continuidad que se sostiene en su formato virtual. Allí conviven obras de fotógrafos emergentes de distintas partes del mundo, reunidas en un mismo espacio expositivo.
A diferencia de las otras paradas del recorrido, acá la exposición no se agota en la sala. Lo físico funciona como un momento puntual dentro de un sistema que permanece activo online, donde los trabajos siguen circulando y reactivándose en otros contextos. Esa doble condición vuelve difusa la idea de “visitar” la muestra, que se expande más allá de un único tiempo o lugar. En ese desplazamiento entre presencia y pantalla, Archivium introduce otra forma de pensar la exhibición: como algo que puede aparecer de manera localizada, pero que no se cierra, sino que continúa en movimiento.
Allí conviven obras de fotógrafos emergentes de distintas partes del mundo, reunidas en un mismo espacio expositivo que se desplaza entre presencia y pantalla.
