Mientras las galerías de arte se multiplican en la ciudad, también emerge otra capa, mucho más de culto. La de las galerías de diseño, donde el límite tradicional se rompe para que ser estético también implique ser útil. Cuando una obra puede ser usada, surge una simbiosis. La interacción le da una vuelta, la enaltece, porque implica relación corporal.

Los objetos ya no quieren pasar desapercibidos: “Me gustaría que haya más galerías de diseño” / 4 pistas para encontrarlas en Buenos Aires. Por Cande Penido para MALEVA.
Diseños para interrumpir el piloto automático. Joyas que funcionan como esculturas, mesas que parecen ensayos materiales y formas que recuperan peso, textura y presencia en un presente saturado de imágenes perfectas. Entre galerías, showrooms y talleres, aparece una nueva generación de objetos que piden cuerpo. Porque alma ya tienen.
El cuerpo ya no mira, quiere participar. Una mesa empieza a marcarse con vasos, llaves, apoyos cotidianos. Un banco de cemento que parece acolchonado reclama contacto. Una flor dorada enorme cuelga de un cuello. De lejos parece un ornamento; de cerca, algo más incómodo. ¿Una flor carnívora? No exactamente. “Son vulvifloras, esculturas botánicas uterinas”, explicó su artista.
Durante años el diseño pareció obsesionado con resolver problemas: optimizar espacios, suavizar formas, volver todo más funcional y aesthetic. El arte, en cambio, seguía funcionando desde un lugar más solemne y autónomo. Pero hoy, la frontera entre arte y diseño empezó a desarmarse.
En el universo de Paloma Mejía esa tensión aparece enseguida. “Yo me considero escultora —le contó a MALEVA luego de recorrer su última exposición en Oda—. La joya me lleva a romper con ese límite del arte tradicional que debe ser inútil y únicamente contemplativo”.
En su trabajo el cuerpo no aparece como soporte neutral sino como parte activa: hay moldes de manos, pies, torsos, superficies orgánicas y metales que rozan la piel. “Cuando una obra puede ser usada, surge una simbiosis entre ella y la persona. Interactúa y modifica a quien la lleva puesta.”
La experiencia estética deja de suceder a distancia. Hay roce, decisión, movimiento. Y contradicción. “Hay varias que una vez que las termino, las descubro súper pesadas para llevarlas colgadas. Tengo una pulsera de plata que pesa casi medio kilo; pero yo me la pongo igual —nos dijo Paloma entre risas —. Al crear, no pienso en el consumidor ni en la funcionalidad. Yo hago lo que como artista, necesito hacer”.
Hay algo casi caprichoso en estas creaciones. Y ahí radica su potencia. Lejos del artista comprometido como figura moral, Paloma habla de belleza, placer y libertad creativa. “Yo hago arte por egoísmo”, afirmó. Y abrió la cancha para que salgamos a buscar más de esto. Mientras las galerías de arte se multiplican en la ciudad, también emerge otra capa, mucho más de culto. La de las galerías de diseño, donde el límite tradicional se rompe para que ser estético también implique ser útil. Aquí te compartimos cuatro que amamos.
1) Cabinet Óseo: obras artesanales de colección “portables”, inspiradas en la naturaleza y el cuerpo humano / Showroom en Palermo (Cabello 3791, 4T), de lunes a sábado de 14 a 19 hs

En Cabinet Óseo de Celina Saubidet y Marina Mariasch, el cuerpo aparece como referencia constante. Trabajan con huesos, formas anatómicas y metales; sus creaciones se mueven entre la escultura y el arte portable. “No nos interesan las categorías ni los límites arbitrarios entre arte, ornamentación u objeto de uso”, aseguró Celina en una charla con MALEVA. En su caso, el término arte portable apareció justamente para escapar de la palabra joyería, demasiado asociada a otra tradición.
Hoy casi toda experiencia pasa primero por una pantalla. Estas piezas parecen reclamar algo cada vez más raro: textura, peso, cercanía. “El uso le da una vuelta a la obra que la enaltece porque implica apropiación y relación corporal”, explicó Saubidet. La obra baja del pedestal, pero tampoco termina de convertirse en producto.
2) Valuarte: el mobiliario como experimento de materiales en un speakeasy de diseño que busca que los ambientes tengan sentido / Estudio en Sánchez de Bustamante 2338, visitas con cita previa

Ese mismo corrimiento aparece en Valuarte, el estudio creado por Antonio Llambías, donde distintas estructuras funcionan como experimentos materiales. “La funcionalidad de una pieza puede ser incluso lo menos funcional posible —nos contó Antonio—. Justamente lo interesante aparece cuando una mesa deja de estar pensada como una mera superficie de apoyo.”
Aunque trabaja con exigencias concretas —peso, equilibrio, resistencia—, su búsqueda parece ir hacia otro lado.“Yo no creo en las cosas bonitas’, aseguró.
Un banco de acero todavía brilla. Pero en las esquinas el metal ya empezó a opacarse por el roce insistente de las manos. En un momento donde gran parte del diseño parece obsesionado con interiores renderizados para Pinterest, hay algo bastante radical en reivindicar el desgaste. Antonio trabaja el metal como una superficie que acumula marcas, roce e historia. “El objeto habla de la vida que tuvo”, nos confió. Lo mismo pasa en Valuarte. “El estudio no intenta ser un showroom ni un tubo impersonal —dijo Antonio—. Es un lugar vivo, donde se prueban materiales y todo está en constante movimiento.” Valuarte funciona como un “speakeasy del diseño” que se puede conocer con cita previa. “Todo está creado para que cuando entres te sorprendas”, asegura. El espacio combina obras de artistas invitados —ceramistas, escultores, fotógrafos— con las líneas propias de mobiliario que Antonio desarrolla junto a su equipo. “Tenemos una curaduría rotativa. Es como un lado B del estudio que me encanta”, explica el anfitrión que fundó Valuarte porque busca generar conceptos y que los ambientes tengan sentido. “Eso es lo lindo del interiorismo: poder verte a través de tu espacio”, expresa su propósito de trascender lo decorativo. Nieto del escultor Carol Navarro Ocampo y sobrino de Dolores Navarro Ocampo, creadora de Puro Diseño, Antonio creció rodeado de creatividad y conversación estética. Ese legado se tradujo en una mirada singular sobre los objetos: “Entonces, ¿cómo se logra el equilibrio entre función y arte? Para mi cuando hablas de ser funcional es también contemplando lo estético, que es lo que le hace bien al lugar. En el diseño argentino veo una inmensidad de talento, veo que suceden cosas, veo que hay colectivos de diseño. Me gustaría ver más marcas, más estudios, y sobre todo, más locuras. Veo muchas galerías de arte y no de diseño. Cuando viajas ves que afuera existen. Me encantaría que vuelva a suceder ese boom del diseño argentino, tenemos con qué. Falta un poco hacer lugar en el público para que vaya pensando sus elecciones desde ese lugar, por ello también hacemos los conversatorios. Lo que más le gustaría es tener mucha gente que produzca muchas piezas, volumen.”
3) Grupo Bondi: el colectivo de diseñadores industriales que fundó un taller itinerante para intervenir artísticamente la vida cotidiana

En Grupo Bondi esa relación entre diseño, uso cotidiano y experiencia estética aparece llevada todavía más lejos. Iván López Prystajko y Eugenio Gómez Llambí conciben el diseño industrial “como forma de intervención artística en la vida cotidiana”.
Sus creaciones suelen partir de formas reconocibles para deformarlas apenas y producir un pequeño desconcierto. Bancos de cemento que parecen sillones acolchonados y muebles absurdos funcionan como trampas visuales que obligan a acercarse, tocar y desconfiar un poco de lo que se está viendo.
Diseñan y producen rescatando el universo poético de los objetos cotidianos. Oscilan entre lo micro de lo anecdótico y fragmentario y lo macro de lo místico y lo universal.Sus obras no son funcionales al consumo superficial e inmediato del diseño. La sorpresa es parte estructural de la obra y una estrategia que establece guiños con el usuario, porque quiera o no está obligado a desmontar el artificio de la ilusión y convertirse en cómplice.
4) Certo Antiques: una curaduría habitable para construir tu atmósfera en una tienda escenográfica / Álvarez Thomas 1398, Villa Ortúzar, jueves y viernes de 15 a 19 hs

Ni galería ni showroom. En Buenos Aires empezaron a aparecer espacios híbridos donde esas categorías importan cada vez menos y ya no alcanza con que los objetos combinen entre sí; ahora también tienen que construir una atmósfera.
En Certo Antiques, lámparas, sillones, alfombras y piezas antiguas conviven en un orden apenas caótico. Más que una tienda, parece la casa de alguien que colecciona obsesivamente elementos que definen el espacio. Su creador, que viene del mundo audiovisual, piensa el local desde una lógica casi escenográfica. “Le damos mucha importancia a la propuesta visual en general, sin detenernos solamente en que todo sea diseño altamente coleccionable”, nos explicó Nicolas Venuti, su dueño. En el espacio conviven piezas de autor o diseñadores reconocidos, arte y antigüedades más tradicionales, con otras elegidas simplemente por su rareza, materialidad o presencia. “Tratamos de encontrar objetos que se distingan o sobresalgan”, afirmó.