SÓLO EN BARCO: ESTAS SON LAS PLAYAS MÁS EXCLUSIVAS DE VILLA LA ANGOSTURA

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Embarcado (ya sea en velero, semirigido o en un gomón tranqui como el de esta foto) se llega a las playas más tranquilas, bellas, y exclusivas de Angostura

 

SoLO EN BARCO: ESTAS SON LAS PLAYAS MÁS EXCLUSIVAS DE VILLA LA ANGOSTURA. POR VICKY GUAZZONE DI PASSALACQUA (TEXTO Y FOTOS, DESDE VILLA LA ANGOSTURA)

#MalevaEnVillaLaAngostura
Que Villa La Angostura es uno de los puntos más lindos del Sur, no se discute. De hecho, sus increíbles paisajes y vegetación le ganaron el título de “Jardín de la Patagonia”. Y si hay un momento en el que lo ostenta con honra especial, es en verano. Entre rosas, arrayanes y coihues, este pueblito de algo más de 11.000 habitantes seduce a un público que aprecia tanto la imponencia de sus paisajes y su amplio abanico de actividades como la tranquilidad de sus calles, mucho más relajadas que las de su vecina Bariloche.

 «Si La Angostura es exclusiva en su tamaño, paz y perfil de visitantes, lo es más aún aguas adentro, en las inmensidades del Nahuel Huapi o el Espejo, entre otros lagos. Por eso, los más conocedores optan por alquilar un gomón, semirrígido, lancha (o hasta algún velerito) y pasar sus días en alguna isla perdida en la que desembarcar y hacerse único dueño.»

Pero aunque en la villa existen muchas playas y puntos panorámicos a los que es posible llegar por tierra, los que verdaderamente saben eligen otra opción. Porque si La Angostura es exclusiva en su tamaño, paz y perfil de visitantes, lo es más aún aguas adentro, en las inmensidades del Nahuel Huapi o el Espejo, entre otros lagos. Por eso, los más conocedores optan por alquilar un gomón, semirrígido, lancha (o hasta algún velerito) y pasar sus días en alguna isla perdida en la que desembarcar y hacerse único dueño. A continuación, un top 5 con criterio malevense sobre las mejores de esas playas a pura belleza, discreción y relax.

1) Brazo Machete: el reino de los coihues y una playa ideal para siestas sublimes

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El lago Nahuel Huapi divide su inmensidad (tiene el doble de extensión que la ciudad de Buenos Aires) en siete ramificaciones o brazos. Entre ellos, y ubicado justo delante de la villa, se encuentra el Machete. Con amplias costas y frondosa arboleda, se destaca una porción con forma de U, que repara del viento y las posibles olas. Allí, una interesante franja de playa combina sectores de piedras con arena más suave y troncos de coihues caídos con fascinantes formas fantasmagóricas. Además, la disposición de sus árboles permite aprovechar hasta la última hora del sol (que por estos días suele estar presente hasta casi las 9 de la noche), pero a la vez provee sectores con generosa sombra, ideales para una siesta después del almuerzo.
 

2) Isla Menéndez: testigos privilegiados

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Si el Brazo Machete está enfrente de la villa, esta isla está incluso más cerca, apenas unos metros delante de la costa. Fresca, con gran sombra y agua que oscila entre el verde y el turquesa, permite una vista de La Angostura digna de un testigo privilegiado. Incluso recostado en una lona disfrutando del sol, aquí es posible ver a cada barquito que cruza, cada kayak que rema y cada valiente que se sumerge en el agua (con o sin traje de neoprene) en alguno de los muelles del pueblo. Y si la intención es desconectar en poco tiempo, adentrarse en la isla Menéndez será sumergirse en un universo pleno de cantos de pájaros, árboles altísimos y penetrante aroma a bosque sureño. Quizás hasta se crucen con el tuco-tuco colonial, un roedor que vive en este ambiente construyendo madrigueras subterráneas. Un paseo para salir renovado.
 

3) Brazo Última Esperanza: ideal para pesca con mosca (y para avistar bandurrias)

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En el sentido del camino a Chile, se despliega en el Nahuel Huapi el Brazo Última Esperanza. Sus costas alternan porciones llenas de pasto con otras blancas impolutas y algunas más con varios troncos caídos pintorescamente distribuidos. Y cada una de esas versiones tiene su encanto. Porque en tanto la playa clásica de arena simple permite tomar sol o tirarse a leer, el área verde es territorio de las bandurrias, unos pájaros grandes que emiten un gracioso y muy reconocible grito nasal y que vale la pena observar. Las ramas, en tanto, pueden ser un asiento perfecto para una buena foto o para desplegar el picnic. Y dada su profundidad perfecta, esta playa también es un gran lugar para los amantes de la pesca con mosca. Solo hace falta paciencia para el pique y voluntad para meterse al agua.

4) Lago Espejo Grande: la posibilidad de nadar en aguas cálidas

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Pero no todo es el Nahuel Huapi en La Angostura. Si bien sus increíbles 560 kms2 de extensión ofrecen múltiples rincones para explorar, otros lagos también tienen sus encantos. Por caso, el Espejo Grande, cuya costa de entrada suele estar llena de turistas pero en el que, una vez arriba del bote, cuesta muy poco encontrar una playa desierta. De hecho, en su primera bahía hay una playa levemente escondida entre juncos, que resulta de lo más pintoresca. Muy cerca de la costa, es además un gran punto para llegar en kayak.
Pero a decir verdad, lo más atractivo del Espejo no son sus lindísimas playas, sino la posibilidad de sumergirse en sus aguas sin ser demasiado valiente. Bastante más cálido que el Nahuel Huapi, este lago ofrece temperaturas similares a las de una pileta, con un fondo muchísimo más interesante. Aunque haya que subir el bote a un trailer para cambiarlo de lago, desde MALEVA les juramos que nos van a agradecer el esfuerzo

5) Piedras Blancas: arenas suave y aguas color caribe

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Finalmente, en el Nahuel Huapi aguarda uno de los secretos más bellos. Sobre la línea de la costa de la isla Victoria se encuentra Piedras Blancas, una de las playas más imponentes del lugar. Es que si el agua se ve aguamarina y turquesa desde el barco, la visión es aún más fuerte desde las altas piedras que dan nombre al lugar. Tras una pequeña trepada, se descubre un paisaje que podría pertenecer al Caribe: en una escalera perfecta desde la orilla, el agua cristalina pasa a celeste, luego a verde, luego a turquesa y finalmente a un azul profundo e intenso. Abajo espera una playa de arena suave, árboles que dan sombra estratégica y, a un costado, un muelle ideal para calzarse el traje de agua y lanzarse a nadar. Aunque haga frío, vale la pena ver de cerca ese increíble degradé.

Bonus track: un abra fascinante (consejo: lleven un buen vino para descorchar al atardecer)

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Navegando hacia el fin del Lago Espejo Grande, es posible encontrarse con un hallazgo más. Dentro de una isla, un abra repentino sorprende con su quietud. Es un paisaje que parece salido de los Esteros del Iberá, entre ecos de pájaros, agua calma, hierbas crecidas y hasta un tronco que, de no muy lejos, perfectamente podría ser un lagarto. Son unos pocos metros cuadrados pero dan ganas de quedarse toda la tarde. Idealmente, con unas copas y un buen vino, degustándolo mientras el atardecer va cayendo sobre los coihues y el bote flota en el placer de la deriva.