Arte a pie por los barrios: recorrimos Palermo y Colegiales junto a la dibujante Josefina Jolly en busca de sus cinco murales preferidos

Mientras los museos permanezcan cerrados para el gran público, el arte urbano y callejero se vuelve nuestra mejor escapatoria visual/En esta primera entrega de #ArteAPie, recorrimos junto a Josefina Jolly su barrio en búsqueda de murales geniales/¿Cuál es el estilo de cada uno? ¿Qué artistas e historias hay detrás? ¿Dónde se ubican?

Jose nos llevó a descubrir las joyitas del arte urbano en el límite entre Palermo, Colegiales y Chacarita

Arte a pie por los barrios: recorrimos Palermo y Colegiales junto a la dibujante Josefina Jolly en busca de sus cinco murales preferidos. Por Melisa Boratyn. Fotos: Rodrigo Mendoza.

En esta nueva normalidad salir a la calle por momentos se vuelve un privilegio y la necesidad de adaptación que hasta ahora me mantenía alejada de mis rutinas favoritas como sentarme a leer en un café o viajar en tren de pronto llegó a su punto límite. Entonces entendí que necesitaba reencontrarme con Buenos Aires de manera urgente y había alguien que podía ser mi guía ideal. Rumbo al esperado encuentro con Josefina noto con alegría que sin importar las circunstancias el arte sigue presente, adueñándose de paredes monótonas y esquinas olvidadas de la noche a la mañana.

Buenos Aires tiene una infinidad de factores que la hacen única y esta inserción del arte en el ámbito urbano se ha vuelto una de sus marcas registradas. Y una posibilidad de seguir disfrutando del arte mientras los museos permanezcan cerrados para la mayoría de la gente.

«Las ciudades son siempre mi fuente de inspiración. Normalmente dibujo cosas que representan a Buenos Aires, no sólo porque me gusta mucho la arquitectura sino también el espacio urbano en sí con sus elementos únicos como la gente, el camión de mudanzas de Verga Hnos, los tachos de basura, los chico de Rappi y tantos otros signos que provienen de acá y de ningún otro lugar en el mundo…»

Los artistas nos proponen formas libres y cercanas de relacionarnos con la cultura y entenderla como una herramienta que comunica, empodera y embellece. Josefina Jolly es otra enamorada de esta ciudad y es por eso que la invitamos a hacer un recorrido a pie por su barrio para que nos muestre los cinco murales que más llaman su atención y entender de qué manera Buenos Aires influye en su propia obra.

1) Los murales de «Samot» (a la gente le encanta sacarse fotos con ellos porque son de figuras pop como Keith Richards o Frida Kahlo) / Amenabar esquina Dorrego

«Los primeros que vamos a ver son varios murales de un artista que firma como «Samot». Son figuras muy representativas de la cultura internacional como Keith Richards o Frida Kahlo. Esta es la esquina de mi casa, por lo que los tengo muy impregnados en la memoria ya que es lo primero que veo cada vez que salgo», le cuenta Josefina a MALEVA.

«Se suponía que iban a estar por un tiempo nada más, pero como los locales nunca se habilitaron quedaron y a la gente le encanta sacarse fotos y los fines de semana se llena. En la vereda de enfrente hay una pegatina de una banana que me tiene obsesionada, lo busco por todos lados.»

2) Los murales de Mariano Antedominico («el Marian»): un parque de diversiones inquietante y surrealista». / Mercado de Pulgas de la calle Dorrego

Seguimos caminando hacia el Mercado de pulgas, el nuevo epicentro del arte urbano, donde a esta altura es imposible no detectar los murales e intervenciones que se apoderan de las paredes. Acá hay una cuestión mucho más anónima y colectiva porque al menos que lo puedas detectar la autoría de muchas de estas obras pasan por alto. Lo interesante es la fuerza que cobra lo urbano por acá y la mezcla de estilos e identidades. Josefina se para frente a un mural de Mariano Antedominico (El Marian), una suerte de figura totémica que nos abre su boca hacía un parque de diversiones inquietante y surrealista.

3) Los dos grandes murales del Polideportivo Colegiales de Mariala Ajras y Joaquín Torres Zavaleta: ese tipo de arte que no ves hasta que lo descubrís y después no podés dejar de mirar / Freire al 120 

La tercera parada es la que considera mejor representa al barrio. «Los dos grandes murales del Polideportivo Colegiales me encantan porque se trata de una colaboración entre artistas y abarca las dos caras del edificio. Son esas cosas que no ves hasta que un día le prestas atención y después no podés dejar de mirar. De hecho esa obra de un lado dice persevera y del otro triunfarás y lo detecté después de haber pasado muchísimas veces». Pintada en 2016 por Mariela Ajras y Joaquin Torres Zavaleta (Bater) fue una parte esencial del proyecto de puesta en valor de este club tan importante.

4) El mural «La piel de los espejos» de Juan Cuello y Flor Lagos: muñecas de porcelana inspiradas a las que se venden en el Mercado de Pulgas. / Conde esquina Matienzo

Jose ahora nos guía hacia la esquina de Conde y Matienzo donde nos presenta un mural que por su estilo y las pinceladas que se esfuman no se parece a nada que hayamos visto. Se trata de un trabajo colectivo entre Juan Cuello y Flor Lagos titulado «la piel de los espejos» que me recuerda a las muñequitas de porcelana que se posan sobre los estantes del living de mi abuela. Es que de hecho esa es la intención, ya que el mural está basado en fotos de objetos que se venden en el Mercado de pulgas como una forma de representar parte de la identidad de Colegiales.

5) El mural de Andrés Agosin Monk en la calle Charlone: un «pandicornio» diseñado a pedido de unas niñas / Charlone entre Newbery y Maure

La última parada es la más alejada, donde sobre la calle Charlone nos espera un trabajo de Andrés Agosin (Monk). Mientras debatimos por qué se dio la elección de este mural, Jose reflexiona «Creo que en mis recorridos anteriores le presté mucha atención a los murales que incluían animales y este me atrae». Se trata del frente de una casa que el artista diseñó en base a un boceto y pedido especial de las niñas de la familia que querían que el mural incluyera un «pandicornio» que habían diseñado y bocetado especialmente.

///

«Normalmente, dibujo cosas que representan a Buenos Aires. Porque me gusta mucho su arquitectura, y el espacio urbano en sí»


Jose, tus trabajos están completamente atravesados no sólo por esta ciudad sino por el concepto de lo urbano en general. Me gustaría que me contaras acerca de la relación que mantenés con Buenos Aires a través de tus ilustraciones y si el arte urbano es algo que llama tu atención.

Las ciudades son siempre mi fuente de inspiración. Normalmente dibujo cosas que representan a Buenos Aires, no sólo porque me gusta mucho la arquitectura sino también el espacio urbano en sí con sus elementos únicos como la gente, el camión de mudanzas de Verga Hnos, los tachos de basura, los chico de Rappi y tantos otros signos que provienen de acá y de ningún otro lugar en el mundo. El arte urbano entra dentro de esa impronta y siempre que puedo incluir algún elemento, graffiti o mural en mis obras lo hago. Tengo un mapa mental de donde están las paredes que más me gustan y le presto atención a las pequeñas cosas que van apareciendo, como por ejemplo tags, pegatinas o apropiaciones colectivas.

Me intriga saber si tu proceso de trabajo se nutre de construcciones mentales y recuerdos de los edificios y espacios que incorporas o si hacés el ejercicio de volver a visitarlos cada tanto.

Hago un ida y vuelta. A veces me levanto con ganas de dibujar algo y lo hago, otras veces si estoy en algún lugar que me inspira aprovecho y boceto en el momento. El plano ideal es salir a caminar y trabajar in-situ, pero no siempre es algo fácil de hacer y ahora menos, por eso normalmente saco fotos para que las perspectivas y los ángulos sean míos y no un producto de Internet, aunque confieso que dibujar a partir de fotos me vuelve loca.

Intuyo que los lugares y las iconografías que elegís no son accidentales pero, ¿podríamos decir que tienen un significado particular en tu vida o son representaciones colectivas?

Son lugares que significan algo o que siento que en ellos puedo encontrar felicidad. Muchas veces son recuerdos personales o cosas que llamaron mi atención, otras veces incluyo elementos que sé que están en el imaginario colectivo como por ejemplo la estación de Retiro ya que son muchas las personas que pueden contar una historia o algo que les haya pasado ahí. Construyo basándome en mi propia perspectiva aunque soy consciente de que los edificios y los espacios tienen un sentido diferente para cada persona.

Quiero saber que es lo que más te gusta de tu barrio en especial teniendo en cuenta que estamos en una de las partes más conocidas de Buenos Aires como es Colegiales. ¿Cuáles son sus joyitas, las esquinas que te enamoran y esos aspectos únicos que el que viene a turistear un sábado a la tarde no percibe?

Entiendo a esta zona como la frontera entre Palermo, Colegiales y también Chacarita, tres barrios con personalidades muy propias. Los últimos años viví en Colegiales y me enamoré porque está lleno de clubs, escuelas, casas de pastas, cosas muy autóctonas que incluí muchas veces en mis dibujos y que hacen que aunque estés a diez cuadras del subte entres en otra sintonía. Para darte un ejemplo, esas cualidades únicas se ven en las personas que viven acá, una combinación entre millennials que recién se instalan en departamentos nuevos de dos ambientes y los vecinos de toda la vida, el veterinario que atiende hace cincuenta años, el panadero de siempre y todos conviviendo con sus propias costumbres.

Si entiendo, a mí me encantan los vecinos que todavía dejan abierta la puerta de su casa y se toman unos mates en la vereda, algo que yo no me animo a hacer.

Exacto, es un ecosistema de ciudad original por decirlo de alguna manera. Con respecto a los lugares que visitamos, uno de ellos es el Polideportivo del barrio con la escuela al lado y la plaza Mafalda enfrente, todo muy arraigado y propio a este lugar. En cuanto a la parte de Palermo por la que suelo caminar, no sé muy bien cómo llamarla ya que a esta altura hay tantas versiones de Palermo que me cuesta identificarlas, pero valoro que todavía tenga una impronta muy residencial a pesar de las modas y sus contrastes.