LUCILA ZEBALLOS Y ALDO GRAZIANI: UNA EXQUISITA SOCIEDAD

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Luli y Aldo se conocieron en Aldo´s

 

LUCILA ZEBALLOS Y ALDO GRAZIANI: UNA sociedad exquisita. POR DANIELA DINI. FOTOS: JACINTO FREIXAS.

Si hay algo que define a Aldo Graziani y a Lucila Zeballos, es el amor: el que los une a ellos como pareja, primero, y el que fue el punto de partida para los dos, el amor por la gastronomía. Dicen que podrían haberse conocido en cualquier parte, pero no fue tan así. Aldo’s, la vinoteca y restorán de él, era uno de los lugares favoritos de Luli, aunque sabía poco y nada de su dueño. Momentos más tarde, durante esta entrevista, ella dirá, “no sabía que él era sommelier”, y él retrucará, “ella venía siempre y yo nunca la había visto. Perdí una clienta y gané una novia”. Y se reirán los dos, sentados en una mesa de Birkin, el café que empezó como un sueño, que transformaron en una realidad en poco tiempo, y que es, quizá, el mejor reflejo de lo que son ellos dos (además del nuevo fenómeno de Palermo Botánico, EL lugar donde todos quieren ir a tomar un buen café).

flechazo y CONEXIÓN INSTANTÁNEA (entre dos gourmands)

Aldo’s fue, entonces, el escenario para esa primera cita, que se trató, en verdad, de una presentación encubierta entre la hermana de Luli y Rosalía, una amiga en común de los dos. Era septiembre de 2012, y como todo lo que está destinado a ser, la conexión fue instantánea: “A los veinte minutos la conversación ya fluía de una manera especial. A los dos o tres días estábamos juntos y no nos separamos más”, se acuerda Luli. De esa noche quedaron las copas de vino y temas que trascendieron la comida. Y ahí  Aldo resalta que para él, primero se trata de un trabajo: “Soy un laburante en esto, no un gourmand. Hablamos de mil temas más allá de lo gastronómico y la conexión fue instantánea”.

«Si hay algo que define a Aldo Graziani y a Lucila Zeballos, es el amor: el que los une a ellos como pareja, primero, y el que fue el punto de partida para los dos, el amor por la gastronomía. Dicen que podrían haberse conocido en cualquier parte, pero no fue tan así. Aldo’s, la vinoteca y restorán de él, era uno de los lugares favoritos de Luli, aunque sabía poco y nada de su dueño.»

Ella, por su parte, venía del rubro publicitario pero era la experta entre sus amigas, la que siempre tenía la recomendación justa de dónde ir a comer o a beber. Y si bien definen que entre ellos no todo gira alrededor de la buena mesa, todas las anécdotas del principio del noviazgo los llevan a ella: las mañanas en Próspero Velazco entre diarios y croissants, la búsqueda del mejor café porteño para compartir esos desayunos juntos, en Full City o en Lattente, los sueños compartidos en esas charlas, y la expansión del amor que trajo también, la expansión del trabajo: para cuando se conocieron, Aldo estaba sólo al frente de su vinoteca restorán, y con el proyecto de apertura de Be Bop, el club de jazz que finalmente se inauguró en marzo de este año. Antes que terminara el 2013 ya habían sumado la reapertura de Casa Cruz, y en el medio, Birkin, el café que abrieron a fines de noviembre de 2013 y que es el sueño cumplido de Luli. Consolidados como pareja y como empresarios gastronómicos por igual, las preguntas van más allá de lo gastronómico, pero inevitablemente, siempre terminan en el mismo punto.

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La barra de Birkin, el primer local que lleva su sello conjunto

 

ROMANCE EN NUEVA YORK (Y SESENTA CAFÉS)

 
“En febrero de 2013 yo trabajaba en una multinacional, estaba de vacaciones y me avisan que cierra y que nos echan a todos. Antes de eso yo le vivía diciendo a Aldo que no me gustaba lo que hacía”, cuenta Luli, dando el claro ejemplo de que de toda crisis siempre surge una oportunidad. “Ella decía que quería poner un blog de comida con una amiga, y yo le insistía en que se pusieran a laburar, a concretar. Siempre la vi con pasta para hacer lo que ella quisiera hacer: Lucila es de acción”, agrega Aldo. La idea del café fue consecuencia natural de esa búsqueda y de la historia de ellos dos, amantes y buscadores del buen café en Buenos Aires. Luli armó un plan de negocios, Aldo puso todo su know-how gastronómico, buscaron socio inversor –que terminó siendo la mamá de Lucila- y partieron a Nueva York, a buscar inspiración. La ciudad de la gran manzana los encontró otra vez girando alrededor de los proyectos gastronómicos y de sueños compartidos: “De día íbamos a ver cafés y de noche, clubes de jazz, porque yo ya estaba con el proyecto de Be Bop en marcha”, cuenta Aldo. Recorrieron más de 60 cafés, pero en el segundo día encontraron lo que buscaban.

BIRKIN Y LULI BARISTA

A la vuelta, también llegó la locación, que es donde desde el 28 de noviembre de 2013 late Birkin, justo abajo del Palacio Bellini, sobre la calle Árabe Siria al 3061. En el transcurso de ese año, Luli se hizo experta barista, la pareja se fue afianzando y  cada uno amoldándose al otro, también en las elecciones gastronómicas. Hace más de un año y medio Aldo dejó de tomar alcohol. Como parte de su filosofía de vida –es instructor de El Arte de Vivir-, es, además, vegetariano. “Yo no dejé de comer carne ni de tomar vino. Él no me quiere convencer de nada. Pero si dejé de fumar, eso era innegociable”, aclara Luli, y dice que quizá por esas elecciones personales, el momento del desayuno y el compartir un buen café, sigue siendo tan importante para ellos. Birkin es, de algún modo, un logro juntos, un punto de encuentro cotidiano.

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«Perdí una clienta pero gané una novia», le dice Aldo a Maleva

«“Ella decía que quería poner un blog de comida con una amiga, y yo le insistía en que se pusieran a laburar, a concretar. Siempre la vi con pasta para hacer lo que ella quisiera hacer: Lucila es de acción”, agrega Aldo. La idea del café – Birkin – fue consecuencia natural de esa búsqueda.»
 

 

VOCACIONES JUNTAS, VOCACIONES QUE NO SE DESGASTAN

En la vida de muchas parejas el salir a comer, el vino y el café, son muchas veces, parte importante de los placeres de a dos. Pero ¿cómo es la vida cuando para ambos, esos temas son el trabajo, durante muchas horas al día, los siete días de la semana? “Es imposible no llevar los temas de laburo a la mesa… al auto, a la cama, al desayuno. Nuestra vida es el laburo, no tenemos trabajos de ocho horas, cinco días a la semana”, coinciden. Pero no lo sienten como un martirio sino como una elección de vida: No nos desgasta, es algo más en común. Te sentís apoyado, siempre hay una segunda opinión”, agrega Luli, que asegura que ahora se cuentan más cosas, se entienden más. “Muchas veces tal vez no disfrutamos lo que disfruta la gente. Nuestro trabajo es hacer que los otros disfruten, estamos en el generar el placer al otro”, define Aldo. Para los dos, es una forma de vivir que no escapa a explotar de cuando en cuando: “A veces decís, ¿por qué habré elegido esto? Una vez por semana nos pasa. Después es resetear y volver a elegir”, se sinceran.

¿Y CUÁLES SON SUS RESTÓS PREFERIDOS?

Y con ese reset viene con las pequeñas cosas que son el motor de la pareja: las escapadas juntos, los gustos compartidos más allá de lo gastronómico, como el cine, ver tenis, viajar. Y si hay que salir de sus propios restaurantes, tienen sus clásicos: la pizza de Siamo nel Forno, la comida india de Taj Mahal, el fanatismo por el helado de Freddo, el café de Lattente o los desayunos de los domingos en el Alvear. Y en ese punto, también está el aprendizaje mutuo, lo que uno le aporta al otro: para Luli, abarca lo laboral y también la forma de mirar la vida.

«Los gustos compartidos más allá de lo gastronómico, como el cine, ver tenis, viajar. Y si hay que salir de sus propios restaurantes, tienen sus clásicos: la pizza de Siamo nel Forno, la comida india de Taj Mahal, el fanatismo por el helado de Freddo, el café de Lattente o los desayunos de los domingos en el Alvear.»

OTRA COMPLICIDAD

Para Aldo, ella es muchas veces, el equilibrio. Juntos, confirman que la realización personal es fundamental para la realización de la pareja: “Los dos le ponemos mucha energía a lo que hacemos, vamos a fondo”. A la pregunta inevitable de los pros y contras de trabajar en lo mismo, responden al unísono que es un pro en un 100%: “Hay otra complicidad. Cuando algo funciona, funciona. Lo importante no tiene que ver con el laburo, sino con la forma de relacionarte con tu pareja”.

Bonus track de Aldo + Luli, sus lugares:

–  Birkin: Árabe Siria al 3061
–  Aldo’s: Moreno 372
–  Be Bop: Moreno 364
–  Casa Cruz: Uriarte 1658

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Birkin, el primer emprendimiento gastronómico de Luli, ya se convirtió – con su estilo sixties – en el café de moda de Palermo Botánico

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Luli es publicista, Aldo, sommelier, y ambos aseguran que emprender juntos es un plus para la pareja