LOS MEJORES TÚNELES DE ÁRBOLES DE BUENOS AIRES

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Los extranjeros suelen quedar impactados por la cantidad de árboles que tienen las calles porteñas

 

LOS MEJORES TÚNELES DE ÁRBOLES DE BUENOS AIRES. POR ANDRÉS KILSTEIN. FOTOS: PAULA ELEOD.

En una oportunidad hablaba con una visitante extranjera, una estudiante de intercambio londinense, sobre las cosas que la asombraban de Buenos Aires. No dudó en confesarme, y para mi confusión,  que le asombraba que creciesen árboles en todas las veredas y no sólo en los parques. ¿Cómo? ¿No hay árboles altos y robustos en la mayoría de las veredas europeas? ¡No, claro que no, más bien es una excepción! Ahí me di cuenta de ese verdadero lujo que los porteños, abstraídos en las inclemencias del tráfico y la rutina, no sabemos apreciar. En un día caluroso como los de esta época, por ejemplo, atravesamos las calles y raramente reparamos en que estamos siendo bendecidos con un colchón de sombra que cubre enteramente a un pavimento que, de otra manera, quemaría como una piedra ardiente. Si alzamos la cabeza podemos ver un espectáculo sublime, árboles que aproximan sus copas y que forman un «túnel»: una pasarela verde que persiste por varias cuadras, y por las que es un placer avanzar.
 

«En una oportunidad hablaba con una visitante extranjera, una estudiante de intercambio londinense, sobre las cosas que la asombraban de Buenos Aires. No dudó en confesarme, y para mi confusión,  que le asombraba que creciesen árboles en todas las veredas y no sólo en los parques. ¿Cómo? ¿No hay árboles altos y robustos en la mayoría de las veredas europeas? ¡No, claro que no, más bien es una excepción!

 
En realidad, lo que se despliega frente a nosotros es un muestrario de botánica, con cientos de variaciones y detalles que pasan desapercibidos para nuestra mirada. Por ejemplo, donde sólo vemos árboles porteños (un tronco marrón y una copa verde, como dibujábamos de chicos) hay tanto especies nativas como exóticas; familias leguminosas, bignoniáceas, platanáceas, moráceas, palmáceas, oleáceas y lauráceas entre otras; follajes perennes (que no se renuevan cada año) o caducos (con hojas que caen en otoño); provenientes de lugares próximos como la región pampeana o lejanos como las montañas del Cáucaso. Todo reunido en la misma ciudad. Por eso con Maleva hicimos un repaso de los mejores túneles de árboles de la ciudad, ese nuestro lujo de todos los días. 
 

1. Melián, entre Sucre y Juramento

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Los «Tipuana Tipú», de las yungas al bello Belgrano R

En esta arteria residencial de estilo inglés que conserva aun sus adoquines de antaño, se erige el túnel arbóreo más alto e imponente que pude detectar. Tan lindo. Son ejemplares Tipuana Tipu, originarios de las selvas montañosas de Tucumán y Salta, que  superan los 20 metros de altura (el séptimo piso de un edificio). Así se forma un techo verde muy alto y que deja filtrar manchones de sol dispersos, los que con el movimiento del viento, flotan sobre los adoquines como las figuras de un calidoscopio. Un placer natural acompañado de una arquitectura exquisita.
 

2. Tres de febrero, entre Zabala y Juramento

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Belgrano es el barrio con árboles más altos, alcanzan los 20 metros

Este pasaje de claro espíritu belgranense está dominado por los jacarandás o tarcos, especie nativa del noroeste argentino, cuyo rasgo distintivo es su floración primaveral compuesta por miles y miles de flores acampanadas color lila y sus frutos semejantes a castañuelas. Pero también hay en esta zona de embajadas, consulados y paquetería, plátanos provenientes del sur de España y Francia. Con sus 34.500 ejemplares, el plátano es la segunda especie más común en la flora de Buenos Aires. Sus hojas son muy fáciles de distinguir: traen adherida una ramita con dos bolitas rugosas ¡que de chico recuerdo haber usado en collages escolares! Para ser justos con la descripción, los plátanos también prestan su servicio a la alergia de miles de porteños. El ficus integra adicionalmente el paisaje. Algo característico de los túneles de árboles de Belgrano: en ningún otro barrio encontrarán sombras de siluetas tan caprichosas talladas sobre la calzada. Y es el resultado de esta combinación de árboles.
 

3. Figueroa Alcorta, entre la Facultad de Derecho y la Av. Sarmiento

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Poesía es el semi-túnel de jacarandás de Figueroa Alcorta

 
Vayan ahora en noviembre/diciembre y prepárense para la colección de jacarandás más esplendorosa en su momento definitivamente violeta. Algo llamativo de esta especie: se llena de flores en el período en que carece de follaje, lo que pinta a la copa entera de un color estridente. Aunque el ancho de la avenida impide a los árboles de ambas orillas encontrarse en el medio (quedando así un semi-túnel) es imposible ignorar un paisaje tan positivo y estimulante; mientras camino por debajo recuerdo haber leído que el violeta es el color de la profundidad y la experiencia. Otro detalle: en algunos sectores de esta arteria encontré también la especie Phoenix canariensis, es decir, palmeras al mejor estilo Miami Beach.
 

4. Olleros entre Villanueva y Cabildo

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Por los árboles, de verdad que en la zona de Olleros pareciera que hiciera varios grados menos en las jornadas agobiantes

 
Dejando atrás la Embajada de Alemania, en esta zona que combina edificios diplomáticos, residencias, colegios privados y sinagogas ortodoxas, nos encontramos con un manto verde de muy baja altura (un ciclista debe esforzarse para no golpear su cabeza con las ramas menos elevadas) que ofrece una sombra que te da paz y una iluminación tenue. Pero además un espectro amplio de verdes, desde el más claro al más oscuro. Encontramos aquí fresnos americanos (la especie más frecuente en el paisaje porteño; el 39% de los árboles son de este tipo) de follaje frondoso que entrega una excelente sombra, y alcanforeros, árbol grande de la familia de las lauráceas. En las jornadas agobiantes de verano que nos esperan, este es el lugar ideal para disfrutar de una sombra robusta y tranquilizadora.
 

5. Ortíz de Ocampo, entre Figueroa Alcorta y Libertador

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En Palermo Chico, algunos árboles son del caucaso, es el barrio con mayor variedad de especies

 
Algo particular de este tramo es la enorme variedad de especies que concentra. Además del paisaje de jacarandás que se prolonga desde Figueroa Alcorta hacia las calles lindantes, esta arteria poco transitada y bien reparada del movimiento masivo de vehículos muestra un túnel arbóreo de por lo menos siete especies distintas. El laurel de flor es un árbol mediterráneo que aparece mucho en la obra de Federico García Lorca con el nombre con el que se lo conoce en España: adelfa (se recomienda leer el poema Remansillo del poeta andaluz, donde la flor de la adelfa es protagonista). Encontramos también espinillos (una especie nativa de la que sólo hay 20 ejemplares en Buenos Aires), acer palmatums (provenientes de las montañas del Cáucaso), y variedades del palo borracho, entre ellos el rosado o samohu. ¡Hermosa y a menudo inexplorada calle en una zona exclusiva!
 

6. Lavalle, entre Medrano y Gascón

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Inmensos árboles de Almagro, bajo ellos, tereré y mirar pasar el tiempo

 
Lo primero en que uno piensa cuando oye Lavalle es su caótico tramo peatonal, o a lo sumo la calle que corre al lado de los Tribunales, rebozante de hombres de leyes. Pero pocos son los que tienen imágenes de Lavalle cuando se prepara para morir definitivamente en la intersección con Gascón. Al caminarlo me encuentro con un típico paisaje de Almagro, con entradas de edificios, PHs y pequeñas tiendas barriales. A esto se suma una paz inusitada (quizá porque los automovilistas evitan las calles cuando éstas están por morir). Los plátanos de mediana estatura forman una linda media sombra sobre una calle en la que erráticamente se conservaron algunas partes con adoquines y otras se asfaltaron. Muy recomendable para sentarse en una esquina con un tereré frío a ver pasar el tiempo.
 

 7. Gorriti, entre Uriarte y Thames

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Se suda menos en bici si arriba te protejen del sol los sauces

 
La calle Gorriti es famosa para cualquier ciclista por localizarse allí una de las tres bicisendas más frecuentadas de la ciudad. Es un verdadero placer que la bicicleteada tenga lugar bajo un túnel de sauces, con ramas ascendentes que hacen péndulo sobre la cabeza del transeúnte. Es hermoso contemplar las hojas de color verde grisáceo que le dan ese tono tan peculiar a la calle.
Mi recomendación es tomarse un día para salir a explorar la ciudad con ánimo botánico, curiosidad iluminista y un cuaderno de anotaciones para dejar asentado cada uno de los detalles que te sorprendan. Buenos Aires es excepcionalmente bella. Y estos árboles nos alivian sus no tan bellas temperaturas de verano.
Foto de los Jacarandás de Figueroa Alcorta: Flick CC – Darío Argentina