LA DULCE LIBERAL: TRES CHICAS MUY CREATIVAS QUE ARMARON UNA PRODUCTORA AUDIOVISUAL QUE LA ROMPE / ENTREVISTA / POR GONZALO SÁNCHEZ SEGOVIA

OLI FLOR Y MARTU
Martina, Florencia y Olivia: todo empezó con fashion films y ahora no tienen techo

LA DULCE LIBERAL: TRES CHICAS MUY CREATIVAS QUE ARMARON UNA PRODUCTORA AUDIOVISUAL QUE LA ROMPE / ENTREVISTA / POR GONZALO SÁNCHEZ SEGOVIA.

La Dulce Liberal es una productora independiente de cine publicitario formada por Martina Galli Agulla (27), Florencia Galli Agulla (28) y Olivia Sánchez Ruival (27), que luego de compartir la carrera de comunicación audiovisual en la Universidad Blas Pascal de Córdoba decidieron trabajar por su cuenta. Además de fashion films, spots políticos y documentales, han filmado más de veinte comerciales para clientes como Adidas, La Serenísima, Mercado Libre y HSBC, entre otros.
“Somos un trío femenino con un sello estético, creativo y una visión comercial marcada en cada proyecto”, le dice Martina a MALEVA, sentada en un café muy tranquilo de Palermo, con sus dos socias, una de cada lado.
Al principio eran dos, las hermanas Martina y Florencia Galli Agulla, directora y productora respectivamente. Ese dúo empezó en 2012 de manera independiente, haciendo servicios de producción para comerciales de una agencia cordobesa. Fue más tarde cuando se sumó Olivia Sánchez Ruival, con quien Martina compartía trabajos en la facultad.
“Nos sentíamos muy bien creativamente. Por un lado como dupla directiva y también con Florencia en la producción. Ahí fue cuando se armó el trío y decidimos empezar a trabajar juntas. Nos convocaban de distintos eventos para que los registremos. Trabajábamos sin nombre, nada, hasta que decidimos darle forma y vida a esta unión. Ahí surgió definitivamente La Dulce Liberal”, cuenta Martina.
Martu y oli

«Martina: me encantaría que podamos producir nuestra propia película de ficción y que esté en los cines. Siento que crecemos todos los días y todavía nos falta un montón, por eso al proyecto le ponemos cuerpo, alma y mente desde que empezó. Lo importante es estar a donde queremos. También disfrutamos el día a día. Más allá de lo que ambicionamos, disfrutamos cada paso que damos, cada producción. Eso es importante porque amamos mucho nuestro trabajo.»

Dulce Liberal era una mujer de la aristocracia brasileña, joven y viuda en París durante la década de 1920, donde conoció y se casó con un miembro de la familia Martínez de Hoz. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial y pudieron salir de la ciudad, eligieron Ascochinga, en Córdoba, como su lugar en el mundo, donde instalaron una estancia. Dulce fue un ícono de la moda en la primera mitad del siglo XX, y su belleza despertaba admiración entre las figuras más importantes de esa época.
En su momento fue una mujer súper transgresora dentro de la moda, vivió mucho en París y se relacionó con todo el mundo importante de ese ámbito. Agregamos el ‘la’, que es muy cordobés. Nos gustó el juego de palabras y nos sentimos identificadas con lo que ella representaba”, explica Martina.
No es casualidad que hayan elegido a una mujer de la moda para bautizar a la productora. Sus primeros trabajos estaban muy relacionados con ese rubro, ya que eran casi todos fashion films. Sin embargo, las tres buscaban desafíos creativos y profesionales más exigentes, no querían cerrarse a un nicho. “Nos gusta el cine y la publicidad. Creo que acá la moda tiene un techo en cuanto a trabajo audiovisual, un límite estético. Entonces sentíamos que nos faltaba algo”, sigue Martina.
Gracias a los comerciales, los viajes a Buenos Aires se hicieron cada vez más frecuentes, ya que empezaron a hacer conexiones y las convocaban para trabajos pequeños que las obligaban a trasladarse a Capital durante unos días. Las tres cuentan que mudarse a Buenos Aires ─Martina y Olivia viven acá hace tres años, mientras que Florencia viaja constantemente desde Córdoba─ se dio de manera muy orgánica, casi sin darse cuenta.
La mudanza y el crecimiento trajeron desafíos. Con el tiempo aprendieron a cumplir todos los roles que exige un emprendimiento propio, muy diferentes a los de cualquier trabajo en relación de dependencia. “Hay que moverse para conseguir contactos, contar lo que hacés, proponer. La ciudad te empuja. En Córdoba habíamos alcanzado un techo profesional. Acá es otra historia, otro mundo”, dice Martina.
En general, cuentan las tres, las agencias están acostumbradas a tratar con productores hombres y fue un desafío que las tomaran en serio, ya que son mujeres y jóvenes. Para ellas, la solución fue simple: estar seguras de quiénes son y cuál es su trabajo. “Sabemos qué queremos contar y mostrar. Tenemos claro qué nos gusta y lo que queremos transmitir es muy auténtico. Si te presentás con seguridad, podés superar esa primera barrera del prejuicio”, explica Olivia.
¿Cuál es su propuesta estética y creativa?
Martina: nos identificamos mucho con la frescura en la imagen, la sensibilidad y la espontaneidad. Nos gusta generar esa onda en el espectador. Queremos que nuestros trabajos sean interesantes visualmente y distintos de lo que se ve en general.
Olivia: usamos mucho la cámara en mano porque nos gusta imitar al ojo. Eso también va mutando. A veces trabajás una estética, pero con el tiempo te van interesando otras cosas para proyectos distintos y vas explorando lenguajes diferentes. Hoy hay tanto caudal visual que se hace difícil estar al día y seguir mostrando cosas con contenido. Queremos mantener el sello que nos identifica a nosotras.

martu flor y oli
 
¿Cuál es el diferencial que tienen como productora?
Olivia: tenemos mucha capacidad para adaptarnos a diferentes proyectos. Por ejemplo, nos llegó uno de la Fundación Pro Alvear, que era en La Pampa visitando escuelas rurales. Fuimos nosotras tres con una cámara, filmando lo que nos inspiraba. También hacemos otras producciones gigantes. Somos muy flexibles. Es importante el vínculo que generás con cada proyecto. Nosotras nos involucramos en todo el proceso, como si fuera artesanal. Estamos en todos los detalles y eso se nota en el resultado.
¿Qué las inspira?
Olivia: el cine, la música, viajar. Pero también nos gusta observar lo que pasa alrededor, en nuestro barrio, siempre hay historias para contar. Una tiene que estar abierta a recibir estímulos.
¿Qué planes tienen para el futuro?
Martina: me encantaría que podamos producir nuestra propia película de ficción y que esté en los cines. Siento que crecemos todos los días y todavía nos falta un montón, por eso al proyecto le ponemos cuerpo, alma y mente desde que empezó. Lo importante es estar a donde queremos. También disfrutamos el día a día. Más allá de lo que ambicionamos, disfrutamos cada paso que damos, cada producción. Eso es importante porque amamos mucho nuestro trabajo.
Fotos: gentileza LDL
 

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