ITAMAMBUCA: EL SECRETO SURFERO DE BRASIL (ESCONDIDO ENTRE SAN PABLO Y RÍO) / POR CARO CERIMEDO (DESDE ITAMAMBUCA)

 

Foto@Nicole Pacelli
La juventud paulista que ama el surf sabe que aquí están las mejores olas

 

ITAMAMBUCA: EL SECRETO SURFERO DE BRASIL (ESCONDIDO ENTRE SAN PABLO Y RÍO) / POR CARO CERIMEDO (DESDE ITAMAMBUCA).

Las bicicletas estacionadas al pie de la montaña verde son la señal de que están en el agua. Ni siquiera las atan, las arrojan en la arena, como el chico que abandona su juguete porque sale disparado tras un chiche nuevo, ellos se van corriendo al mar. Llegan descalzos, con la tabla bajo el brazo y nada más, para entregarse a un océano de olas potentes en una de las playas mejor preservadas de todo Brasil. Cada año, el país con 7.500 km de costa organiza cerca de 20 torneos y eventos de surf profesionales, algunos de los cuales se realizan en Itamambuca. Esta diminuta localidad del litoral paulista está dentro del ranking mundial de los mejores sitios para surfear.
Hasta aquí llegan los business man de San Pablo a cambiar sus trajes por uno de neoprene. A lavar su estrés con agua salada, a desenchufarse en sus mansiones de verano. Itamambuca es el spa de selva del estado más rico de Brasil, que además concentra la mayor cantidad de billonarios: casi la mitad de los nombres que entran en la lista de Forbes Brasil son paulistas.

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La buena onda de las posadas

“Hasta aquí llegan los business man de San Pablo a cambiar sus trajes por uno de neoprene. A lavar su estrés con agua salada, a desenchufarse en sus mansiones de verano. Itamambuca es el spa de selva del estado más rico de Brasil…”

 
“Prato feito do surfista” anuncian las pizarras de los pocos restaurantes que hay en el boulevard principal y que sin embargo sorprenden con su categoría: el sushi de Marinho, las tortas caseras de la Padaria (riquísimo el pastel de zanahoria cubierto en chocolate negro) y la hamburguesería gourmet Chimi&Churri, donde los verdeamarello acuden por el sabor argentino. Imperdible la ahumada –que viene con provolone y babaganuch– y la mediterránea, con mozzarella de búfala y tomates secos, más batatas fritas rústicas cortadas a mano que llegan a la mesa con un aderezo sorpresa, como alioli, barbacoa casero o chimichurri, por supuesto. Vegetarianos, no abstenerse: hay hamburguesa de garbanzos con mix de vegetales, hojas verdes, pesto de rúcula y mayonesa de zanahoria. Claro que también están los clásicos de street food brasilero para recuperar energías después de una sesión de surf: açai –el fruto rojo del Amazonas que se sirve con banana y granola– y tapiocas, un crujiente crêpe de mandioca (mi favorito es el de queso, coco y miel) con alto contenido en hidratos de carbono complejos, además de vitaminas y minerales.

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Playas todavía vírgenes

 

“Prato feito do surfista” anuncian las pizarras de los pocos restaurantes que hay en el boulevard principal y que sin embargo sorprenden con su categoría: el sushi de Marinho, las tortas caseras de la Padaria (riquísimo el pastel de zanahoria cubierto en chocolate negro) y la hamburguesería gourmet Chimi&Churri…”

 
El centro tiene una cuadra y no se va a extender más, para proteger la tranquilidad del área residencial, donde los hacendados de Campinas también tienen sus casonas de vacaciones. La zona comercial está muy bien delimitada para no contaminar el condominio privado, un hermoso barrio de calles de arena sin alumbrado y árboles nativos donde vive la saira de siete colores y muchos otros pájaros de la Mata Atlántica. Este es el patrimonio de Itamambuca: conservar un ecosistema sagrado. Originalmente, esta alucinante formación vegetal cubría un área superior a 1,3 millones de km², desde Rio Grande do Norte hasta Rio Grande do Sul. Caminar por la playa virgen de Itamambuca nos traslada a aquella época, con un escenario natural impactante donde es imposible quedarse indiferente ante la maravilla de la creación. Un encuentro de ríos, cascadas, bahías, islotes y lagunas con el mar y la jungla. Un oasis tropical donde habita el león dorado, el mono tití amenazado de esta región. Itamambuca es una reserva de Mata Atlántica, hábitat que tiene una de las mayores biodiversidades del planeta. Esta porción es una continuación de la floresta amazónica (una de las más amenazadas) que antes cubría el 80% del estado de Sao Paulo y que hoy sólo se encuentra fragmentada debido a la desforestación.

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Muchos campeonatos de surf se disputan aquí

“El ranking de playas surferas en Ubatuba manda conocer Vermelha do Norte, Félix –con su peculiar forma de medialuna–, Brava do Camburi y Praia Grande.”

 
Ecosistema Surf
¿Existe la ola perfecta? Sí, es la “ola vacía”. La búsqueda de una ola libre de ego y presiones, nunca cesa. El freesurfing o soul surfing está en el corazón de todos los surfers, desde guerreros de fin de semana hasta campeones. Brasil no sólo es famoso por sus ases de fútbol. El último Campeonato Mundial de Surf lo ganó el paulista Adriano de Souza y la primera campeona del Stand Up World Tour femenino también es brasilera. Hija de un surfer profesional y de una bodyboarder, Nicole Pacelli aprendió en las playas de Maresias junto a su hermana Alana (también modelo y surfista), a 100 km de Itamambuca: “Crecí dentro de este universo, con tablas por doquier y escuchando a los amigos de mis padres contar sus aventuras”. La alegría es brasilera y el surf también.
Esta playa de boas ondas también es estupenda para aprender surf, por lo que sus aguas convocan tanto a expertos como a principiantes. Aquí todo esta dispuesto para barrenar: desde escuelas, alquileres de equipos y surfcamps hasta la Pousada Tropical Twin que organiza Surf Stays a medida de quienes quieren dedicar su viaje al deporte extremo con entrenamiento físico personalizado y comidas saludables de su jungle bar. Itamambuca está a la altura de las mejores playas surfistas del mundo, sin embargo, el destino es casi desconocido para los argentinos. Así de humilde es este pueblo surfero que se conserva como el secreto mejor guardado de los paulistas que, durante todo el año, se escapan los fines de semana a surfear a tres horas la capital.

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La exhuberante Mata Atlántica

“Remota y accesible al mismo tiempo (para los que manejan 4×4 desde SP son sólo 230 km), venir desde el aeropuerto de Guarulhos hasta aquí en transporte público puede tomarte hasta 12 horas, con tres paradas intermedias, espaciadas combinaciones y tramos en colectivos locales que van regalando retratos del Brasil interior.”

 
En la costa de Itamambuca desembocan dos ríos que forman un espejo de agua sereno rodeado de manglares, sierras y mar. El marco es perfecto para explorar con Stand Up Paddle, para animarse al equilibrio en movimiento mientras construimos una postal panorámica desde la tabla. De una palmera a la otra cuelga la cinta para hacer slackline. Es el 18 º Circuito #UNIVERSITARIODESURF y la orilla se llena de las chicas lindas y los chicos cool que convoca esta disciplina.
El ranking de playas surferas en Ubatuba manda conocer Vermelha do Norte, Félix –con su peculiar forma de medialuna–, Brava do Camburi y Praia Grande. Entre las aledañas por visitar con esnórquel hay que ir a Almada, bien tranquila y transparente. Itamambuca no es sólo mar, también está surcada por saltos que fluyen entre rocas y morros. Escada, Agua Branca y Macacos se llaman algunas de estas cascadas cristalinas que esperan al final de las trilhas ecológicas que me conducen por los caminos de la naturaleza.

Puro chill

“De una palmera a la otra cuelga la cinta para hacer slackline. Es el 18 º Circuito #UNIVERSITARIODESURF y la orilla se llena de las chicas lindas y los chicos cool que convoca esta disciplina.”

 
Itamambuca ofrece paisajes en estado puro, a diferencia de otras playas concurridas de la zona se mantiene a salvo de la invasión turística, excepto en Carnaval y Reveillon, cuando ningún centímetro de arena brasilera queda vacante. Remota y accesible al mismo tiempo (para los que manejan 4×4 desde SP son sólo 230 km), venir desde el aeropuerto de Guarulhos hasta aquí en transporte público puede tomarte hasta 12 horas, con tres paradas intermedias, espaciadas combinaciones y tramos en colectivos locales que van regalando retratos del Brasil interior. Me siento al lado de una adolescente que todavía usa aparatos fijos y ya lleva en la falda a su hijo de una melena afro divina. Renata me tira la última pista en esta búsqueda del tesoro: debo tomarme el bus que dice Na Mata. Antes de salir de casa sabía que ir a Itamambuca iba a ser una peregrinación al paraíso perdido: “No se encuentra ninguna ruta para el destino indicado”, me había advertido google maps.
 
Coordenadas para no perderse en Itamambuca:
– Acceso al pueblo: En el kilómetro 36 de la Rodovia BR-101 (Rio-Santos).
– Marinho: Av. de Acesso, 538.
– Padaria: Av. de Acesso, 400.
– Chimi&Churri: Avenida principal, 55.
– Tropical Twin: www.pousadatropicaltwin.com
Facebook/Pousada Tropical Twin
Fotos: Nicole Paccelli gentileza Caro Cerimedo