ASÍ LO VIVÍ / LA "DAYBREAKER", UNA FIESTA A LAS 6 AM ANTES DE IR AL TRABAJO / POR MARÍA PAZ MOLTEDO

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ASÍ LO VIVÍ / LA “DAYBREAKER”, UNA FIESTA A LAS 6 AM ANTES DE IR AL TRABAJO / POR MARÍA PAZ MOLTEDO. 

Surgió como una fantasía de Radha Agrawal y Matthew Brimer, dos amigos neoyorquinos que querían experimentar qué pasaría al hacer una fiesta al comienzo del día. La primera fue en Nueva York y de ahí se expandió a Amsterdam, Hong Kong, Londres, Montreal, San Francisco, París y muchas ciudades más. Hace unos meses desembarcó en Buenos Aires esta celebración que festeja la vida de 6 a 9 de la mañana, con mucha música, performers, yoga, y sin una gota de alcohol. No es un after. No, porque antes de la fiesta, lo más probable, es que estuvieras durmiendo. Krys Cordero y Gastón Silberman son los embajadores de la Daybreaker de Buenos Aires. Según Krys, es una experiencia transformadora, para conectarse con el despertar y agradecer que estamos vivos. Es un momento para disfrutar del estar presente, expresarse y romper con la rutina. La segunda edición fue en honor al Día Internacional de la Mujer, y se celebró con una fiesta Disco: “Que bailen las Divas”, una fiesta para que tanto hombres y mujeres saquen su diva interna a bailar y celebren su propia energía femenina.
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LA PREVIA
Levantarme a las 5 de la mañana de un miércoles para ir a una fiesta. ¿Qué es eso? ¿Es un sueño o realmente está sucediendo? Lo más raro es despertarse temprano para algo festivo; apenas sonó el despertador me remonté a mis madrugones estudiantiles, o a esos estudios que tenés que hacerte en ayunas. Pero muy por el contrario, casi a ojos cerrados elegí la remera más brillante que tenía –el dress code era brillo y rock- , me maquillé un poco para disimular la somnolencia, y pedimos un Uber con un gran compañero de fiesta. El conductor casualmente escuchaba reggaetón a pleno, así que eso nos despabiló un poco. Al llegar al Gorriti Art Center, donde se celebraba la fiesta, había una pequeña procesión de personas con mats de yoga esperando que abran las puertas del “Edén”. “¿Estamos un poco locos, no?” Le preguntó un chico a sus amigos; un desconocido le contestó: “Es fiesta al palo mal, vas a ver, toda la gente está muy arriba”.
SALUDO AL SOL LITERAL: YOGA AL ALBA
Las puertas finalmente se abrieron y una alfombra roja se extendió ante nosotros; un grupo de performers daban la bienvenida y nos “arengaban”. Adentro del salón, Ileana Agüero nos esperaba en el centro del escenario para dar una clase de yoga muy particular: Ella con un look tipo “Flash Dance”, y al ritmo de una música disco, nos invitó a todos a mover el cuerpo con una energía increíblemente contagiosa. Algo raro se activó en mí: ya no tenía más sueño, y me sentía bastante más viva que hace un rato. La clase terminó con una coreografía de “Ladies Night”. Si hay algo que en ese momento desapareció para siempre fueron los prejuicios. Tanto hombres como mujeres bailábamos siguiendo los pasos de Ileana hipnotizados, como si nada más importara.
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TODAS LAS DIVAS A BAILAR
6:55 de la mañana. En la barra, –atención- no hay tragos, sino leches de castañas de diferentes sabores (desde café hasta frutilla), gajos de fruta deshidratados, barras de cereal, jugos de manzana orgánicos y otros brebajes saludables; en la pista, gente con looks brillantes y coloridos, saltando y bailando al ritmo de la música. Algunos llevaban batas de colores (como si estuvieran recién salidos de la cama). Otros, se llenaban la cara de glitter en la “Glitter Station”, una estación donde maquilladoras te convertían en un personaje del Carnaval de Río. Camila Díaz hacía sonar las bandejas y fusionaba música dance con sonidos más actuales, mientras Nicolás Vivo, el “maestro de ceremonia”, guiaba a los fieles que bailábamos: “¡Metele aire al cuerpo, ya saliste de la cama, tu corazón está activado!” gritaba.
Tigra de Fuego, una Drag Queen que derrochaba un glamour muy singular a cada paso que daba subió al escenario y tras ella, surgió una verdadera jam con músicos que se mezclaban entre la gente y mezclaban sus sonidos con los de la DJ: Hendrick Varela tocaba solos de saxo, Mariano Dominguez lo seguía en percusión, Ivanna Rud hacía explotar la acústica del ambiente con su guitarra eléctrica. Toda esta orquesta impredecible de sensaciones se plasmó entre cada uno de los presentes, concentrados en una ronda energética, un épico “Fin de Fiesta”, que tuvo como broche de oro una frase de Edith Wharton repetida cual mantra por los anfitriones de la Daybreaker: “Hay solamente dos maneras de difundir la luz, siendo la vela que ilumina, o siendo el espejo que la refleja”. Así, iluminados, nos fuimos todos a seguir con nuestras vidas, con la mágica percepción de que el simple hecho de estar vivos es un gran motivo de celebración.
Fotos: gentileza Day Breaker

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